Murió la leyenda que pasó de dominar el baloncesto a vivir postrado en cama
El mundo del deporte llora a Uliana Semiónova, la jugadora con más títulos de la historia
BarcelonaLa legendaria Uliana Semionova, la jugadora letona que revolucionó el baloncesto femenino con sus 2,13 metros en las décadas de 1970 y 1980 en la URSS, falleció este viernes a los 73 años, según confirmó la Federación Letona de Baloncesto. Semionova sufría acromegalia, un trastorno causado por un exceso de hormonas de crecimiento que le generaba dolorosos problemas físicos en las articulaciones, agravados por sus 135 kilos de peso.
El tramo final de su vida fue terrible. Semionova, la jugadora con más títulos en la historia del baloncesto femenino, se enfrentó a múltiples operaciones, sufrió la amputación de un pie y se vio obligada a pasar la mayor parte del tiempo postrada en cama. Algunas de sus excompañeras y rivales recaudaron fondos para intentar ayudarla económicamente durante su desastroso epílogo.
"Lo que más me impresionó no fue su altura, sino que podía con todo en la cancha. Era imposible defenderla. Lo que más me impresionó fueron las barbaridades que le decía el público desde la grada. Era como si hubiera llegado un gigante y la gente se lo tomara como un circo", recuerda Carme Lluveras, entrenadora y analista de Catalunya Ràdio, al ARA.
Nacida el 9 de marzo de 1952 en Zarasai (Letonia) en el seno de una familia de agricultores que ni siquiera contaban con electricidad en casa, Semionova ganó dos medallas de oro olímpicas con la selección soviética (Montreal 1976 y Moscú 1980). También ganó tres Campeonatos Mundiales (1971, 1975 y 1983) y diez Campeonatos Europeos consecutivos (de 1968 a 1985). Con su equipo, el TTT Daugava Riga, fue once veces campeona de Europa (de 1968 a 1982), ganó 15 ligas y una Copa Ronchetti (1987). Semionova, comparada con Vladimir Chachenko, marcó un antes y un después en la historia del baloncesto. Desde que debutó a los dieciséis años en la selección absoluta de la URSS, con la que fue prácticamente invencible durante los dieciocho años que vistió la camiseta (1968-1986), se convirtió en una jugadora icónica.
En la temporada 1987-88, con 35 años y ya en la recta final de su carrera deportiva, fichó por el Tintoretto, equipo del Getafe con el que se proclamó subcampeona de Liga. En vísperas de la caída del Telón de Acero, Semiónova fue la primera gran atleta soviética que pudo salir de su país para jugar en el extranjero.
Las negociaciones se alargaron durante meses e incluyeron un pago de cuatro millones de pesetas (unos 24.000 euros), pero la mayor parte del dinero de la transacción fue a parar a Goskomsport, un comité ruso que solo le dio un salario simbólico que lo dejó sin recursos. El presidente del club, Antonio Jareño, tuvo que llevarle comida a casa.
A pesar de jugar cojeando, anotó 22 puntos y capturó 31 rebotes en su primer partido. Uliana, que solo hablaba ruso, necesitó un intérprete para comunicarse con su entrenador y sus compañeras, quienes bromearon con ella haciéndole aprender insultos en español. La expectación que generó fue tal que su presentación se celebró en El Corte Inglés e incluso en la revista. Hola le dedicó un informe.
La aventura española solo duró medio año. Al final de la temporada 1988-89 fichó por el Valenciennes d'Orchies francés, donde puso fin a su carrera deportiva para regresar a Letonia, donde fue seleccionadora de la selección nacional de baloncesto y vicepresidenta del Comité Olímpico.
"El jugador más decisivo"
Semiónova fue la primera jugadora no estadounidense en ingresar al Salón de la Fama y también entró a formar parte del Salón de la Fama de la Federación Internacional (FIVA) y de la Federación Española (FEB), que la consideró "la jugadora más decisiva de la historia del baloncesto femenino mundial".
La FIBA expresó sus condolencias por el fallecimiento de la legendaria jugadora y destacó su trayectoria deportiva. "La extrañaremos profundamente, pero jamás la olvidaremos, por haber dejado una huella en el baloncesto como pocas. El legado de Semionova es sin duda único y difícilmente se repetirá", señaló la FIBA.
Letonia ha sufrido otra gran pérdida: el fallecimiento de la leyenda del deporte Uliana Semionova. La joven promesa del baloncesto olímpico, mundial y europeo era una persona muy cálida y servicial, declaró Edgars Rinkevics, presidente de Letonia.