Patinaje artístico

Ser campeona del mundo y sentir que tu país no te hace caso

Júlia Casadevall, subcapitana del CPA Olot, lamenta que su palmarés no tenga reconocimiento

Patinadores del CPA Olot celebrando un éxito.
Júlia Moner i Soler
22/02/2026
3 min

OlotDieciséis oros mundiales deberían ser suficientes para recibir un cierto reconocimiento institucional. Pero en el patinaje artístico esto no se cumple. El CPA Olot es el club más laureado de esta disciplina a nivel internacional y, pese a que las patinadoras dediquen su vida al patinaje, siguen sin ser consideradas deportistas de alto rendimiento.

Júlia Casadevall, subcapitana del Show Grande del CPA Olot, es un claro ejemplo de esta realidad. Patina en el club desde que tiene cinco años. Entró porque una amiga le dijo que tenía que probar este deporte y hacerle caso le cambió la vida: "Gracias a ella he aprendido los valores que da el patinaje y la gratificación de ser campeona del mundo", asegura.

Después de dos temporadas en el Show Junior del club olotense, su trayectoria se ha consolidado en el Show Grande, donde este año disputa su octavo curso. Su palmarés es indiscutible: cuatro oros mundiales y dos platas en las últimas seis temporadas. Resultados que, en cualquier otro deporte, serían sinónimo de élite.

La exigencia diaria seguro que también lo es. Los entrenamientos se concentran principalmente en los fines de semana. "Los viernes hacemos una hora de técnica y tres de preparación del baile de la temporada. Los sábados, tres horas con patines y una de flexibilidad, por la mañana, y otros tres de baile por la tarde. Y los domingos, cuando se acercan competiciones, repetimos la misma dinámica", explica Casadevall. Por si fuera poco, entre semana, al menos deben cumplir con los dos días de trabajo físico obligatorio. "Debemos enviar vídeos a nuestros entrenadores, para demostrarles que nos hemos entrenado –asegura–. Somos jóvenes que estudiamos en diferentes ciudades y ésta es la única forma que encontramos para mantener el nivel físico que se nos exige", defiende la patinadora. En total, en una semana entrenan unas quince horas, aproximadamente, repartidas entre cuatro o cinco días, sin contar los entrenamientos extras antes de los campeonatos.

El CPA Olot compitiendo en un campeonato reciente.

Este volumen de entrenamientos evidencia ya la exigencia semanal del patinaje artístico. Pero en Navidad, la intensidad se ha disparado aún más. Con el campeonato de inicio de temporada previsto para el primer fin de semana de febrero, las patinadoras han tenido que combinar vacaciones, familia y deporte, para defender el baile a la perfección. "Ha sido una Navidad muy intensa –admite Casadevall–. Nos hemos entrenado todos los días no festivos, del 22 de diciembre al 7 de enero, con sesiones de mañana y tarde. Algunos días llegábamos a seis horas de entrenamiento y, en total, hemos hecho unas sesenta horas, aproximadamente". Un esfuerzo que deja claro que este deporte exige tanta dedicación como cualquier otra disciplina considerada de alto rendimiento.

A pesar de los sacrificios y la exigencia, sin embargo, no tienen reconocimiento institucional: "Necesitamos ser consideradas deportistas de alto rendimiento. Somos chicas jóvenes que planificamos las semanas según este deporte. Conseguimos medallas internacionales, año tras año, y queremos recibir facilidades a la hora de estudiar y, sobre todo,". La patinadora explica que, cuando eres deportista de élite, desde la Generalitat se te reservan unas plazas universitarias, que hacen que no tengas que lidiar con unas notas de corte tan elevadas. Sin embargo, esto para las patinadoras de show, campeonas del mundo, no existe.

Sentimiento de desinterés institucional

Desde el club olotense se han dado pasos para paliar esta carencia, y, tras grandes esfuerzos, se ha conseguido que las patinadoras puedan contar con la figura del tutor deportivo universitario. "Vamos más tranquilas porque podemos contactar con ellos y modificar las fechas de exámenes y actividades evaluables, si coinciden con competiciones". Sin embargo, Casadevall asegura que éste todavía no es un derecho garantizado para todas las patinadoras: "La Universidad de Girona, por ejemplo, lo ha implementado recientemente de forma generalizada, pero hay compañeras que estudian en otros lugares que tienen muchas dificultades".

El sentimiento de desinterés institucional es evidente. "Desde arriba siempre nos dicen que están moviendo hilos, pero después nunca acaban haciendo nada", denuncia Casadevall. Según explica, son los propios clubes los que deben insistir constantemente en conseguir "un pequeño resultado". "Las pocas ayudas que recibimos provienen del Ayuntamiento de Olot, la Diputación de Girona y las empresas locales. Más allá de este ámbito, el reconocimiento desaparece", lamenta. "Solo cuando quedamos campeonas del mundo la gente sabe quiénes somos", asegura la patinadora.

Esta temporada, el CPA Olot y todos los clubs de patinaje artístico catalán trabajarán duro para acumular medallas mundiales. Sus esfuerzos, dedicación y logros brillarán dentro del pabellón. Pero, fuera, seguirán esperando respuestas por parte de las instituciones.

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