Barça

El Barça, a la caza de un entrenador "moderno" que acabe con cinco años de dejadez

Laporta, que quería un técnico de la escuela alemana, asume que Bob Martínez y Xavi Hernández sean los principales candidatos para sustituir a Koeman

BarcelonaEl mal inicio de temporada del Barça ha teletransportado al club a mayo, cuando la junta de Joan Laporta estudió el relevo de Ronald Koeman. El poco margen económico, sumado al poco consenso hacia el sustituto ideal, presentó la continuidad del neerlandés cuando todavía no se sabía que Leo Messi se iría del club. Pasados cinco meses, con el argentino celebrando goles en París, el equipo es colista en la Champions League, no es fiable en la Liga y el entrenador ha perdido el poco crédito que tenía. La derrota del miércoles en Lisboa contra el Benfica vuelve a señalar la necesidad de un cambio que no será inminente. Koeman, a pesar de que está sancionado, todavía será el encargado de dirigir al Barça este sábado en el Wanda contra el Atlético de Madrid, en otro partido de altos vuelos. Su relevo se ejecutará, si no hay un giro muy radical de los acontecimientos, durante la parada de selecciones. Pero falta que los responsables de elegirlo se pongan de acuerdo. El disentimiento interno va camino del medio año de vigencia.

No tocar nada hasta que pase el partido del sábado es el plan que tienen entre manos Laporta y sus colaboradores después de volver de Lisboa con la cara larga por culpa de una nueva y vergonzosa derrota europea. Nada más aterrizar en Catalunya, el mandatario culé se reunió en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí hasta las cuatro de la madrugada con el director de fútbol, Mateu Alemany; el vicepresidente deportivo, Rafael Yuste, y el asesor de la directiva en temas deportivos, Enric Masip. Más que la destitución de Koeman, que ya está encargada desde el día del Bayern de Múnich, el encuentro de urgencia sirvió para estudiar cuál es el momento más conveniente para ejecutar el cambio y, sobre todo, qué técnico es el más adecuado para liderar el primer proyecto deportivo de la segunda etapa de Laporta en la presidencia. Todavía no hay consenso en relación al perfil que se necesita para motivar a los aficionados y sacarle más jugo a la plantilla actual. "Hace cinco años que no se entrena en condiciones", lamentan desde el palco a raíz de la superioridad física y táctica del Benfica, que no sería precisamente favorito para ganar la Champions. Después de este diagnóstico sucinto, y a la hora de señalar un camino concreto, es donde se amontonan las divergencias.

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Encima de la mesa hace días que hay dos nombres: Xavi Hernández y Robert Martínez. Catalunya Ràdio añadió uno más después de la derrota en Da Luz —Andrea Pirlo—, mientras que RAC1 sumó a Marcelo Gallardo al casting. Son cuatro opciones heterogéneas que, eso sí, coinciden en la paradoja de no tener nada que ver con la escuela que realmente enamora al presidente: la alemana. Porque Laporta estaría encantado de poner a Pedri, Riqui, Ansu y compañía en manos de técnicos tan reputados como Thomas Tuchel, Julian Nagelsmann, Hansi Flick o Jürgen Klopp. El problema es que todos ellos tienen contratos en vigor y lideran proyectos que ahora mismo tienen más posibilidades que el azulgrana. Löw también es alemán, pero el área deportiva lo descarta. Por lo tanto, ante este pequeño inconveniente, la lista de candidatos tiene que ir a la fuerza en otra dirección. Y es aquí donde crecen las dudas en paralelo a la cada vez más imperiosa necesidad de sustituir a Koeman.

Además, justo es decir que, a la hora de tomar la decisión, el Barça está condicionado por el escaso margen salarial que tiene a media temporada. El club está excedido según la normativa de la Liga y no puede hacer un esfuerzo superior a los 4 millones de euros para llevar a cabo un cambio de técnico en estos momentos. Por lo tanto, el sustituto de Koeman tendrá que llegar cobrando un sueldo bajo y con más bien pocas condiciones en términos de staff. Descartada la vía alemana que tan bien conoce Guardiola (se ha enfrentado varias veces), y también el neerlandés Ten Hag, que no quiere dejar el Ajax en estos momentos, la nómina de aspirantes se limita a cuatro nombres, a pesar de que no se puede descartar, dada la falta de quorum, que salgan más entrenadores a la palestra.

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Xavi Hernández: el deseado

Laporta se resistió en mayo a activar la carta Xavi. Una parte de la junta presionó al presidente para que confiara el equipo al egarense, pero los contactos no pasaron de la informalidad. "Lo intentamos, pero no fue posible", admiten hoy voces próximas al mandatario, que recuerdan los días en los que el exmediocampista esperaba la llamada definitiva para volver a casa seis años después de marcharse al Al-Sadd de Qatar. Han pasado cinco meses desde aquel episodio, pero Laporta mantiene sus dudas sobre Xavi. Aduce que el vallesano necesitaría un paso por el filial antes de asumir el primer equipo y no pierde de vista que era la clave de la candidatura de Víctor Font en las últimas elecciones del Barça. Ahora bien, sabe que es el futurible que genera más consenso en el entorno y entre sus directivos, cosa nada despreciable en un momento de convulsión deportiva que puede tener derivaciones sociales. Xavi tiene contrato vigente hasta 2023, pero se podría desvincular del Al-Sadd abonando una pequeña cantidad. Además, lleva años siguiendo de cerca la evolución de la plantilla y se ve preparado para asumir el reto de levantarla pese a la falta de recursos económicos que hay ahora mismo para reforzarla.

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Robert Martínez: el experimentado

El otro gran candidato que se ha oído en los últimos días es Bob Martínez, actual seleccionador de Bélgica. El de Balaguer cuenta con el aval de siete temporadas entrenando en la Premier League (Wigan y Everton) y también con el apoyo de Jordi Cruyff, asesor del área deportiva del Barça. Tiene 48 años y disputará la final a cuatro de la Liga de las Naciones durante esta parada de selecciones. Es, por lo tanto, el aspirante más sujeto a temas de calendario, puesto que no quiere perderse la oportunidad de conseguir un trofeo con el combinado belga. Martínez ha mantenido negociaciones informales los últimos días sobre la posibilidad de venir al Barça, que lo seduce como reto profesional y no le supondría una gran pérdida económica porque tiene una cláusula que lo liberaría del contrato que tiene con la Federación Belga hasta el Mundial de Qatar de 2022. El entrenador catalán seria, pues, una opción valorada en la dirección deportiva, pero habría que esperar a mediados de octubre para poderla hacer realidad. También es seleccionador Luis Enrique Martínez, a pesar de que en su caso no puede abandonar España hasta el Mundial de 2022. Salvo que, eso sí, la Federación lo echara.

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Andrea Pirlo: el tapado

Según Catalunya Ràdio, Andrea Pirlo es un candidato que le gusta a Laporta para ocuparse del Barça. El ex jugador del Milan y del Juventus, que como entrenador solo tiene una breve (y poco exitosa) experiencia en la Vecchia Signora, sería una opción económica porque no se tiene que desvincular de ningún contrato vigente. El presidente la valora a instancia de Demetrio Albertini, ex futbolista culé con el que tiene una excelente relación, y equiparable a Frank Rijkaard, que en 2003 asumió el banquillo del primer equipo apareciendo como un tapado y sin contar con muchos valedores en el entorno más allá de Johan Cruyff. Pirlo, que tiene 42 años, fue un centrocampista finísimo, pero todavía no ha escrito mucho en relación a su legado como entrenador. La temporada pasada con la Juve perdió la hegemonía en la Serie A y encontró más estabilidad con el 3-5-2 que con el 4-3-3. De hecho, con el sistema de tres centrales consiguió su mejor triunfo como técnico bianconero, que precisamente fue en el Camp Nou contra el Barça de Koeman (0-3).

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Marcelo Gallardo: el último en llegar

El Muñeco Gallardo, entrenador del River Plate, se ha convertido en un clásico de los bailes de nombres asociados al banquillo del Barça. Sonó cuando el expresidente Bartomeu fulminó a Ernesto Valverde después de la Supercopa de 2020 y también cuando Quique Setién fue despedido a raíz del 2-8 en Lisboa. Con 45 años es toda una institución en el fútbol argentino gracias a un estilo de juego vistoso y al hecho de haber llevado al River a la conquista de la Copa Libertadores 17-18 contra su enemigo histórico, Boca Juniors. Su contrato acaba este mes de diciembre y tendría un salario asumible, pero sería un recién llegado en el universo culé y su experiencia en los banquillos, como la del Tata Martino hace unos años, no ha pasado de Sudamérica.