Barça

El calvario de Nico Williams

Las calabazas del navarro se observan con otra luz desde el Camp Nou

El mural de los hermanos Williams, vandalizado en Barakaldo esta semana.
Marc Lozano
05/02/2026
3 min

BarcelonaLo que apuntaba a que sería una temporada de consolidación para el Athletic Club ha acabado convirtiéndose en una carrera de obstáculos. En Mestalla, los vascos tuvieron que sudar hasta el último minuto para alcanzar el billete para las semifinales de la Copa del Rey ante el Valencia (1-2). El optimismo inicial se ha ido diluyendo con el paso de las jornadas. El equipo de Ernesto Valverde cuelga de un hilo este curso. Vive a sólo tres puntos del descenso y recientemente eliminado de la Champions League, en un contexto deportivo mucho más frágil de lo esperado. Uno de los nombres propios de esta derrota es Nico Williams, víctima de un calvario con las lesiones.

Después de un nuevo verano en la órbita del Barça, el extremo navarro, renovado como athleticzale a precio de estrella, ha vuelto a sufrir problemas derivados de la pubalgia que arrastra desde hace meses. Sigue gestionando unas molestias recurrentes y, en estos momentos, no se sabe con exactitud cuál es su momento físico real ni en qué punto se encuentra dentro del proceso de recuperación. Ya son nueve los partidos que se ha visto obligado a seguir desde la gradería este curso. En Bilbao, la preocupación no deja de crecer mientras la duda sobre el estado de Nico sigue planeando sobre la Catedral. No es titular porque no puede, pero al mismo tiempo no acepta dejar de capear con las cargas.

En este contexto, el gran beneficiado es, paradójicamente, el Barça, que insistió en el fichaje de Williams por segundo año consecutivo. Joan Laporta quería reunirle con Lamine Yamal y estaba dispuesto a pagar los 62 millones de su cláusula de rescisión. Finalmente, el jugador, que pedía garantías de inscripción para sellar el acuerdo, decidió continuar en el Athletic, que lo renovó hasta el 2035 con un sueldo de 7 millones de euros netos por temporada, una cifra que puede aumentar con primas y variables hasta situarse en torno a los 9 o 10 millones netos anuales, y lo convierte en el pagano más anual.

Visto con perspectiva, el Barça se ha ahorrado un quebradero de cabeza con Williams, que esta temporada sólo ha jugado cuatro partidos oficiales completos y suma tan sólo cuatro goles y tres asistencias. Son números discretos, y las sensaciones físicas no le acompañan. Sin embargo, se resiste a dar un paso al lado para recuperarse de una pubalgia que, en los peores casos, puede requerir cirugía. Ahora mismo prefiere jugar con dolor que exponerse a perderse el Mundial de este verano, una cita en la que se ve titular en la banda contraria de Lamine Yamal. En este camino de espinas, además, ha vuelto a chocar con la vandalización del mural que tiene con su hermano en Barakaldo.

Los 62 millones del Barça que no volaron hacia las cuentas del Athletic se redistribuyeron de forma mucho más inteligente para reforzar varias posiciones de la plantilla del primer equipo. Laporta y Deco invirtieron 25 millones de euros en Joan Garcia, cerraron la cesión de Marcus Rashford y completaron la operación con la apuesta de futuro que representa Roony Bardghji, incorporado por tan sólo 2,5 millones. Tres perfiles diferentes, tres necesidades cubiertas y una inversión global que, viendo su rendimiento a media temporada, parece mucho más equilibrada que asumir un solo fichaje de riesgo elevado.

La sombra sueca de Nico

Hay que detenerse en Bardghji. Obligado a buscar alternativas tras las calabazas de Williams, el Barça halló parte del consuelo en el joven delantero sueco, incorporado en el marco de una operación de bajo riesgo financiero. Las estadísticas de Roony, comparadas con las de su homólogo en el Athletic, son notables. Acumula 2 goles y 4 asistencias, pero con sólo 490 minutos (259 en la Liga, 84 en la Champions, 75 en la Copa y 72 en la Supercopa). Los guarismos de Williams, cuatro goles y tres asistencias, deben repartirse en 1.618 minutos de juego. Un rendimiento pobre para un futbolista llamado a marcar diferencias, liderar el ataque de su equipo y justificar una inversión de primer nivel. La comparación resulta aún más elocuente si se tiene en cuenta el rol, coste y expectativas de cada uno. Mientras Nico sigue luchando por encontrar continuidad física y el Athletic mira el calendario con inquietud, el Barça, líder de la Liga y vive en todas las competiciones, observa desde la distancia con la sensación clara de haber sorteado una bala.

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