Después de un concierto de punk, hay que vigilar la resaca: los apuntes en caliente del Barça-Newcastle
Goleada de escándalo de los azulgranas para avanzar ronda en la Liga de Campeones
Apuntes en calienteEl Barça, en los cuartos de final de la Champions por la puerta grande. Tras sufrir en una primera parte de intercambio de golpes, los catalanes pasaron por encima de un Newcastle deshecho como un cubito en una segunda mitad sensacional (7-2). A continuación, unos apuntes en caliente.
Lamine Yamal, diferencial. Cuando el factor colectivo se atasca, es importantísimo que las individualidades emerjan. Esto es lo que salvó al Barça de sufrir más de la cuenta contra el noveno clasificado de la Premier. Si en la ida fue Dani Olmo quien provocó un penalti decisivo con un cinturón, a la vuelta hay que poner el foco en Lamine Yamal, creador de las jugadas que acabaron en el 1-0 y el 3-2 antes del descanso. Con Pedri a menudo congestionado por la tripleta de centrocampistas del Newcastle, el de Rocafonda intervino por su cuenta para deshilachar la energía de los ingleses. Da tantísimo en ataque que se le perdonan errores como el del 2-2, en el que perdió un balón en zona comprometida para adornarse más de la cuenta. Que los culés tengan una primavera feliz volverá a depender del adolescente más impactante del fútbol mundial.
Más caña, más tempo, menos rodeos. En la segunda parte, coser y cantar hasta el vendaval final. Tras recibir las pertinentes rectificaciones de Flick en el vestuario, el Barça encontró la forma de superar la presión avanzada y valiente del Newcastle. Los azulgranas se pusieron las botas gracias a la movilidad de los hombres ofensivos y pasadas casi definitivas desde la defensa. La jugada del 4-2 nació de una entrega genial de Gerard Martín –le llaman Gerard Maldini por algo– para que con solo un pase más Fermín, que ya está en sus mejores números, se plantara solo por delante de Ramsdale para encauzar la eliminatoria. El remedio para el rock desacomplejado propuesto por los magpies fue evolucionar el estilo hasta el punk más esencial. El volumen, más fuerte. La velocidad, mayor. Las estructuras, simples y efectivas. Resultado: una goleada de escándalo.
Ver la portería grande. Dos nombres propios destacaron en el festival ofensivo de la segunda mitad. Por un lado, Raphinha, que no solo acabó el partido con dos tantos de pura dinamita, sino que sumó otras dos asistencias a su estadística ofensiva. Y, por otra, Lewandowski, titular cuando poca gente lo esperaba. El brasileño se rehizo de la mala actuación en la ida con una tarde de Champions como los de la pasada temporada, mientras que el veterano polaco aportó dos goles –y argumentos a favor de la renovación a la baja– en el gruesísimo marcador que se llevó el Newcastle hacia el Tyneside. Es muy importante que quienes deben meterlas vean la portería grande cuando se acercan las cotas decisivas del curso. Habrá que ser preciso cuando la máxima competición europea se empuje y en los duelos decisivos para revalidar la Liga.
Una fría y otra caliente. Si la caliente fue el tramo del partido en el que el Barça marcó cuatro goles para noquear a los ingleses, la fría de cara a lo que vendrá tras el parón de selecciones se resume en dos aspectos a mejorar. Por un lado, la fragilidad defensiva cuando el oponente es capaz de pensar para darle la espalda de la defensa, una carencia vista en los dos goles de Elanga servidos sobre todo por la falta de contundencia de Cancelo. Y, por otro, la facilidad para perder efectivos por culpa de las lesiones. El saldo de la goleada acaba con Eric Garcia pidiendo el cambio por los problemas que le apartaron del once en St. James' Park y Joan Garcia haciendo lo mismo por un pinchazo en el gemelo. Los conciertos de punk rock son divertidísimos, pero es necesario protegerse de las resacas que pueden dejar. En este paréntesis, habrá que realizar una reflexión profunda sobre la preparación física y la prevención de lesiones. Va el curso.