Precisamente este jueves, Víctor Font ha anunciado su plan para el Palau Blaugrana. El líder de la candidatura Nosotros, junto con Àlex Barbany, quien fue director de ingresos del Barça y director comercial del Espai Barça durante el primer tramo del mandato de Laporta, ha presentado un acuerdo para diseñar y construir el nuevo pabellón. Según anunció, el proyecto se desarrollará con el apoyo de Gensler, firma de diseño y arquitectura que ha capitaneado obras como el Chase Center de San Francisco, donde juegan los Golden State Warriors. El nuevo Palau Blaugrana de Víctor Font contará con 15.000 localidades fijas y el aforo se podrá ampliar para celebrarse conciertos. Su presupuesto se estima en 380 millones de euros y se prevé que, de ganar las elecciones, se pueda inaugurar en el primer trimestre de 2030. Para poder salir adelante, el precandidato habría llegado a un acuerdo con un socio, del que no han revelado el nombre, con el que se financiaría a partes iguales. El pacto reservaría el 100% de los ingresos de ticketing por el club, mientras que todo el resto de facturación, ya sea por hospitality , conciertos o naming , se repartirá en un "cincuenta y cincuenta" entre el Barça y el partner . Otra de las novedades del proyecto de Font es la voluntad de conservar el antiguo Palau para que se convierta en un nuevo Petit Palau y se jueguen los partidos de menor asistencia.
La financiación del Espai Barça se agota con muchos deberes pendientes
La construcción del Camp Nou ha costado ya más de 1.000 millones al club azulgrana
BarcelonaDesde que el Barça aprobó la remodelación del Camp Nou y su entorno en referendo en el 2014, el proyecto ha ido aumentando de coste. Lo que en un inicio iba a costar 600 millones de euros, la directiva de Josep Maria Bartomeu, un año antes de dimitir, ya presupuesta al alza: 815 millones. Una vez que Joan Laporta heredó el proyecto, el gasto total se disparó un 250% respecto a la previsión inicial, hasta los 1.500 millones. Se calculaba que las obras del Camp Nou subirían hasta los 900 millones, mientras que las del Palau Blaugrana subirían hasta los 420 millones.
Un juicio y sobrecostes
Con el tiempo, sin embargo, el nuevo Palau se ha difuminado y su construcción ha quedado fuera de presupuesto, tal y como admitieron implícitamente los representantes del club en un juicio esta semana. El juzgado de primera instancia número 34 de Barcelona celebró el miércoles una vista que debe determinar si la directiva del Barça actuó correctamente, según los estatutos del club, archivando una denuncia interna de un socio que se quejaba de que el Palau, un hotel y unas nuevas oficinas hubiesen quedado fuera del proyecto final a pesar de haber sido aprobados por el mismo. La demanda presentada no pide al juez que decida sobre el destino de la financiación. Sólo busca que se reabre el expediente y el archivo se declare nulo. El argumento del club es que la asamblea aprobó financiar "alguno" o "todos" los elementos del Espai Barça.
Con el hermano pequeño del Camp Nou fuera de la ecuación, el Barça cerró con Goldman Sachs un crédito de 1.450 millones de euros. De éstos, tal y como aseguró públicamente Maribel Meléndez, entonces directora general corporativa de la entidad, 1.070 eran para el estadio, 200 para contingencias y 180 para gastos financieros. Ningún rastro explícito del pabellón. Era abril de 2023. Dos años y medio más tarde, tampoco hay noticias del Palau aparte de unos renders. Y la realidad es poco alentadora, ya que al cierre de cuentas del pasado 30 de junio, el Barça admitió 975 millones gastados sólo en las obras del Camp Nou. La cifra, tal y como ha avanzado RAC1, supera ya los 1.000 millones. Y eso que el estadio sólo se ha reabierto parcialmente con un año de retraso y no tiene ni tercera gradería ni cubierta. Teniendo en cuenta que los 180 millones previstos para gastos financieros no sirven para pagar a proveedores, tan sólo quedan menos de 270 millones en el bolso acordado con Goldman Sachs. Por tanto, todo indica que tanto el Palau como el tramo final del Camp Nou deberán financiarse aparte.
Barça y constructora Limak pactaron un precio máximo garantizado de 990 millones para hacer el campo. Ahora bien, este tope no tiene en cuenta todo lo que se ha añadido a la obra después del acuerdo, como elskywalk de la cubierta o las reparaciones adicionales a realizar en varios puntos del recinto. Por su parte, la cláusula que permitiría al Barça cobrar un millón de euros de penalización por día de retraso no se negociará hasta el final de las obras. Ahora bien, Limak trabaja con el convencimiento de que no tendrán que pagar nada, ya que tienen pruebas documentales que acreditan que la culpa no es sólo suya.
Los pagos a proveedores
Según ha podido saber el ARA, en las últimas semanas el Barça ha tenido que adelantar dinero de su presupuesto ordinario para hacer frente a algunas partidas. Esto se debe a que Goldman Sachs ingresa el líquido cuando el club y Limak certifican el correcto adelanto de las obras. De hecho, en contacto con este diario, empresas implicadas en los trabajos explican que si bien hasta hace poco habían podido cobrar por adelantado, la constructora pide ahora pagar a posteriori. Uno de estos proveedores consultados reconoce el impago de una factura de varios miles de euros.
Por otra parte, empresas distribuidoras de material también se han quejado de la política de precios de Limak. Para sacar adelante la obra, la constructora ha tenido que utilizar materiales de primera calidad en las estructuras. Ahora bien, en otros materiales, como en pavimentos, pinturas o barandillas, se ha echado mucho más a la baja. Esto ha producido retrasos por desacuerdos con los proveedores. Las empresas admiten que Barça y Limak han conseguido rebajas notables del precio inicial, pero a cambio se han comprometido a promocionar estas compañías proveedoras en el futuro. Por ejemplo, autorizándoles a decir que han sido parte activa de la remodelación del Camp Nou, lo que a veces comporta un contrato de patrocinio con beneficio para el Barça.