Las piezas que no encajan del nuevo Palau Blaugrana
El Barça muestra los primeros 'renderos' del proyecto sin tenerlo cerrado y sin haber concretado la financiación para pagarlo
BarcelonaLos últimos días de Joan Laporta antes de dimitir como presidente del Barça fueron frenéticos. Reuniones, renovaciones, entrevistas y fotografías. Cerrar carpetas era muy importante para el actual precandidato en sus aspiraciones de ser reelegido. En líneas generales, y salvo el 4-0 en la Copa, el rumbo del primer equipo masculino de fútbol es bueno. Sólo por este hecho, Laporta tiene muchos números para seguir en la silla principal del palco. Lo que más valora la masa social es que la pelota entre. Por eso, la principal tarea del mandatario ha sido la de parchear al equipo. Ahora bien, la gestión de un club como el Barça es mucho más amplia, y los cinco años de mandato han generado controversia y se han dinamitado algunos puentes por el camino que, a toda prisa, había que reconstruir.
Confundir el barcelonismo con la masa social es uno de los grandes errores a la hora de analizar las elecciones azulgranas. Nada que ver los más de 400 millones de aficionados que el club tiene en todo el mundo con los 50.000 que suelen ir a votar. Y el 15 de marzo, sin estar garantizado un partido en el Camp Nou, quizá sean menos. La masa social no está especialmente movilizada y esto puede ser un arma de doble filo: si la oposición toca bien las teclas, existe riesgo de encender aquella parte de electores que quieren un cambio en la presidencia. Por eso, para quien aspira a ser reelegido es tan importante calmar a las masas y llegar al día D con el mínimo ruido posible.
No fue casualidad el acercamiento con los cuatro grupos que hace año y medio fueron expulsados del Espacio de Animación. Los gritos de "Barça sí, Laporta no" eran incómodos y podían ser contagiosos. Nadie sabe a ciencia cierta si la reunión iba en serio o si sólo tenía un propósito electoralista. Sólo el tiempo lo sabrá. La única certeza es que, a corto plazo, ha silenciado a una parte de la afición que está dispuesta a renunciar a casi todo para volver a tener un asiento en el Camp Nou. El otro colectivo indignado son los seguidores del Palau Blaugrana, cansados de los numerosos recortes en las secciones y de las promesas sobre la construcción de un nuevo pabellón que nunca acababa de llegar. Pero, pocas horas antes de la renuncia, de repente aparecieron las imágenes virtuales de cómo sería el nuevo Palau.
Los renders –las recreaciones hechas por ordenador– siempre son seductores. Llama la atención que el aspecto exterior del nuevo Palau es sustancialmente diferente al que ganó el concurso en el 2016. La creación de TAC Arquitectes, que continúa en el proyecto, ha tenido que cambiarse porque el recinto ha pasado de los 12.000 asientos iniciales a 15.000. El otro estudio de arquitectura encargado de desarrollar el proyecto es Hermoso & Heimannsfeld, responsable del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid (actual Movistar Arena). La elección no es en vano porque la previsión es que el Palau –que tiene números de pasar a llamarse también Spotify de apellido comercial– compagine los principales partidos de las secciones con los conciertos. Por eso se ha hecho hincapié en que la obra, que se hará donde estaba el Miniestadi, esté perfectamente insonorizada.
Todavía quedan muchos pasos antes de poder empezar las obras del nuevo Palau Blaugrana
Pero para llegar hasta aquí todavía falta mucho, puesto que tan sólo se han completado dos de las seis fases necesarias antes de empezar las obras. Hechos los estudios previos, las imágenes virtuales corresponden al anteproyecto. Falta el proyecto básico, pendiente de aprobación. Después, desarrollarlo, realizar el proyecto básico avanzado y, por último, conseguir las tramitaciones y los permisos de construcción. Una vez todo esté hecho, se podrá poner la primera piedra.
Las obras no tienen fecha de inicio porque tampoco queda claro de dónde saldrá el dinero para pagarlas. Las fuentes oficiales del club aseguran que entra en los 1.500 millones de financiación del Espai Barça. Una versión que contrasta con el documento notarial donde se conseguía el crédito, puesto que no hay constancia explícita de ninguna partida para construir el nuevo Palau –sólo se autoriza la elaboración del proyecto.
En su día, la directiva de Laporta fijó el coste en 420 millones y Eduard Romeu, cuando todavía era el vicepresidente económico, dijo que el dinero saldrá, entre otros, de las contingencias no utilizadas en la remodelación del Camp Nou. Ahora bien, los expertos consultados por el ARA no ven factible esta opción, bien porque los acreedores se opondrán o bien porque, directamente, el dinero se habrá destinado a los sobrecostes del estadio de fútbol. La única certeza, como admiten desde los despachos azulgranas, es que Goldman Sachs no mostró demasiado interés en el pabellón cuando se estaba negociando la financiación del Espai Barça. Y que el propio Romeu admitió ante los socios que probablemente debería pedirse un crédito extra.
Mientras, se iban acumulando los retrasos. En cada sesión participativa con la masa social, el club iba poniendo fechas para la colocación de la primera piedra que nunca se acababan cumpliendo. Incluso Josep Cubells, directivo responsable del baloncesto, dijo en público que las obras empezarían en febrero del 2025. Internamente, todo el mundo sabía que no iba a ser así y el comentario le costó un estirón de orejas. La última fecha con la que trabaja el Barça es empezar a principios del 2027 y tenerlo acabado a finales del 2028.
Pero internamente hay mucho escepticismo. De entrada, porque los técnicos del Espai Barça habían admitido que, por temas logísticos, no se podía hacer simultáneamente el Camp Nou y el Palau. También, porque es necesario acabar el proyecto y tener cerrada la financiación. Y, por último, conseguir los permisos de un Ayuntamiento al que no le hará mucha gracia que el nuevo Palau sea competencia directa con el Sant Jordi para acoger grandes eventos. Mientras, se seguirá jugando en el viejo Palau Blaugrana: no se tirará al suelo hasta que el nuevo esté operativo.