Quizás no habría que depender siempre de Lamine: los apuntes en caliente del Barça-Copenhague
El genio de Rocafonda se quita de encima a los daneses en un partido que había empezado mal
BarcelonaTrabajo hecho. Durante toda la fase de grupos el Barça ha recibido muchos goles, ha sufrido tropiezos... pero se ha clasificado dentro del Top 8, como era necesario. Lejos queda la derrota con el PSG o la roja de Araujo en Londres. Había que acabar entre los ocho primeros y se ha conseguido con un partido que es un buen resumen de la Champions del equipo: ceder goles, sufrir, pero solucionarlo al final con talento.
Laminedependencia. Sin Pedri, el Barça sufre Laminedependencia. Todo pasa por el genio de Rocafonda en partidos como éste. Depender de un jugador como Lamine en el fondo no es buena noticia, pero si hay que confiar en una sola persona ya va bien que sea él. Se le ve con ganas. Si quiere ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, debe poder ganar partidos como éste. Y lo hace. Anima a los aficionados, les pide complicidad, saca de quicio a los rivales y nunca se esconde. En días complicados, es una buena noticia ver cómo Lamine Yamal puede evitar la derrota.
Añorem Pedri. Pero también hay una mala parte. Durante buena parte del partido se jugaba al ritmo de Lamine Yamal. Es decir, a gran velocidad. Y el equipo no puede jugar al ritmo de Lamine Yamal. El jugador de Rocafonda sí puede, pero sus compañeros no. El Barça muchas veces añora el ritmo de Pedri. El canario se entiende cuando toca poner una marcha más y cuando toca frenar. Con él, se mueve el balón con criterio y no se cae en todas las precipitaciones que cayó el equipo de Flick. El Barça tiene un pedazo de equipo que puede ganar partidos, pero seamos sinceros: la vida sin Pedri es algo más triste.
Los minutos de Marc Bernal. ¿Qué valor tiene jugar 45 minutos de un partido de Champions con el Barça? Es el sueño de muchos jóvenes. Y Marc Bernal lo hizo. Cierto, en parte porque Eric Garcia había quedado mareado por un golpe, pero Flick ha demostrado que no se le caen los anillos cuando toca dar minutos a los jóvenes que trabajan. Todos saben que difícilmente serán titulares en un clásico, pero entraron en la dinámica y disfrutarán de minutos. En la vida todo el mundo decide qué hace, pero mientras Bernal jugaba una gran segunda parte, Dro estaba en París pendiente de lo que querrá de él Luis Enrique. Quizá le salga bien, quién sabe. Pero si no se hubiera marchado, Flick le habría seguido cuidando.
Una defensa demasiado floja. El equipo de Flick ha aceptado que siempre le marcarán un gol. Por tanto, toca hacer más. Ya lo decía Cruyff. Si te hacen dos goles pero en marcas cuatro, no es necesario sufrir. Durante buena parte del encuentro, los daneses encontraron muchos espacios. Daneses por decir algo, porque salieron sin ningún danés al equipo titular. Sea como fuere, Joan Garcia tuvo trabajo suficiente. Y por una vez, cometió un error, en el segundo tanto de los daneses que por suerte no subió al marcador. Si jugar con este estilo ya es arriesgado, no se pueden hacer regalos, como el de Kounde en el 0-1. Partidos como éste se pueden ganar, pero para llegar a la final es necesario subir el nivel.