"Hemos perdido por tu puta culpa"
Los blancos no hacen autocrítica y consideran que perdieron por la expulsión de Camavinga en el minuto 86
BarcelonaHay muchas maneras de afrontar la derrota. El Real Madrid podría haberse fijado en los errores propios en los cuartos de final de la Champions, pero escogió otra vía, la de buscar enemigos externos. La expulsión de Camavinga por doble tarjeta amarilla, la última de las cuales por indisciplina, fue la excusa perfecta para señalar al árbitro como responsable de un KO europeo que, si no hay un milagro en la Liga, derivará en una temporada en blanco en Chamartín.
Antes de la expulsión, el Madrid, agotado físicamente, aguantaba el marcador como podía con todo el equipo cerrado en su área. Eran buenos minutos de fútbol para el Bayern, que también había dispuesto de buenas ocasiones para marcar. El análisis futbolístico invita a pensar que, con expulsión o sin ella, el club de Múnich habría pasado ronda igualmente. Pero el madridismo se aferraba a la tarjeta roja para justificar la derrota. "Es por tu culpa. Es por tu puta culpa", le espetó al árbitro Dani Carvajal, capitán del Real Madrid, que vio el partido desde el banquillo.
El defensa reaccionó, lleno de ira, contra el árbitro, el esloveno Slavko Vincic, tal como captaron las cámaras de Movistar. Repitió la expresión en varias ocasiones mientras lo señalaba con el dedo. No fue el único futbolista, ni mucho menos. Los jugadores que estaban en el campo ya mostraron su disconformidad en el momento de la acción. Vinícius aplaudió al árbitro con ironía y, cuando terminó el partido, casi todos los futbolistas rodearon al colegiado, que se los quitó de encima como pudo. Uno de ellos, Arda Güler, autor de dos goles, fue expulsado mientras sus compañeros lo sujetaban.
Tanto en la rueda de prensa como en las declaraciones postpartido a los medios audiovisuales, Álvaro Arbeloa pasó olímpicamente de hacer autocrítica y consideró que la expulsión había sido el detonante del partido. "El árbitro se ha cargado la eliminatoria", dijo sin tapujos. Bellingham, en la zona mixta, dijo directamente que la roja era una "broma". Vincic tuvo una actuación polémica, porque además de esta expulsión también fue clave en dos de los tres goles madridistas: la falta que supuso el 1-2 era inexistente, y en el 2-3 no vio un codazo de Rüdiger en el inicio de la jugada del Madrid. Pero de esto no dijeron ni pío. En líneas generales, los medios de comunicación que siguen la actualidad del Real Madrid dieron por buena la tesis de la conjura arbitral y exoneraron a los jugadores madridistas. De hecho, consideran que los blancos hicieron uno de los mejores partidos de la temporada.
Pero, con polémica o sin ella, la realidad es que el Real Madrid parece condenado a un año en blanco. Y serían dos, si no fuera porque a inicios de la temporada pasada consiguió levantar la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubs. El fichaje de Mbappé, uno de los mejores goleadores del momento, no ha compensado que el equipo perdiera mucho talento en el medio del campo con las salidas de Kroos y Modric. Los refuerzos de este verano, cuando Florentino Pérez invirtió 200 millones para traer a Huijsen, Carreras, Mastantuono o Trent, no han dado el rendimiento previsto, mientras que en el banquillo la apuesta por Xabi Alonso fue efímera, condicionada por la revuelta de unas vacas sagradas que no querían el cambio de rutinas que proponía el técnico vasco. El recambio de emergencia, Álvaro Arbeloa, un niño mimado del presidente, consiguió apagar el incendio en el vestuario pero no cambió la dinámica futbolística de un equipo desordenado y que, sin el todopoderoso Courtois en la portería, lesionado, ha encajado muchos más goles de los habituales.
Florentino Pérez busca entrenador
Florentino Pérez bajó al vestuario del Allianz Arena después del partido para hablar con los jugadores. Se encontró con Arbeloa, pero no intercambiaron palabras. El técnico sabe que dependía exclusivamente de unos títulos que no han llegado, y en la rueda de prensa, cuando se definía como "hombre de club" y decía que "entendería cualquier decisión que se tomase", admitía indirectamente que tiene los días contados en el banquillo. Las estadísticas evidencian que no ha salido bien. Xabi Alonso dirigió 28 partidos y perdió cinco (18%). Arbeloa ha perdido siete en 21 (33%). El presidente busca un inquilino que haga lo que hacía Ancelotti: sacar rendimiento de la plantilla sin que las estrellas pongan mala cara, pero no será fácil porque, aparte de un entrenador, tendrá que fichar, y la tesorería blanca no está para tirar cohetes.
La fama de buen gestor de Florentino se mantiene, a pesar de que los números del Real Madrid, si se miran con lupa, generan muchas dudas. La remodelación del Bernabéu ha supuesto un agujero muy grande en la tesorería que no se ha podido compensar porque el club ha topado con unos vecinos que han conseguido en los juzgados paralizar la explotación del estadio más allá de los partidos de fútbol. Sin conciertos, sin el macroproyecto de los aparcamientos, con la oferta de restauración todavía a medias y con un sistema de césped retráctil de dudoso rendimiento, los ingresos están por debajo de las expectativas. El curso 23/24 se salvó gracias a una palanca, la venta de una parte de asientos vip a un fondo de inversión. El 24/25 lo consiguió con los 80 millones que ingresó del Mundial de Clubs. Ahora no hay ningún evento a la vista, y por eso el club se prepara para hacer caja con una gran venta. Los fichajes dependerán, pues, del dinero que pueda sacar de los futbolistas que no cuentan para el futuro. Las decisiones que tome Florentino en los próximos meses serán decisivas para un Madrid que, con Mbappé, parecía que iba a comerse el mundo pero que de momento vive a la sombra del Barça de Hansi Flick y Lamine Yamal.