Los creadores del baño de Messi a Lamine Yamal: "El cubo hoy valdría millones, pero desapareció"
Joan Monfort y Oriol Canals se reúnen para recordar la fotografía de la que todo el mundo habla
BarcelonaCada Mundial de fútbol deja un puñado de imágenes destinadas a convertirse en iconos. La mano de Dios de Maradona, Pelé alzando la Copa del Mundo o Lionel Messi celebrando su primer título mundial vestido con una bisht, la túnica negra y dorada que le colocaron antes de levantar el trofeo en Qatar 2022. Pero si hay una fotografía que ha marcado la previa y buena parte del relato de la Copa del Mundo de 2026 es una de muy diferente: un Messi de veinte años bañando a un bebé que, casi dos décadas después, se ha convertido en su rival en una final mundialista. Aquel bebé era Lamine Yamal.
La fotografía es obra de Joan Monfort, hoy fotógrafo freelance de Associated Press, y fue tomada en 2007 para un calendario solidario que producía el publicista Oriol Canals. Ambos trabajaban en el diario Sport. Lo que debía ser una instantánea más de una sesión benéfica acabó convirtiéndose en una de las imágenes más extraordinarias que ha regalado el fútbol. "Esto de esta foto es una locura, porque es la vida. Yo me hice una foto cuando él era un bebé... y hoy estamos los dos disputando una Copa del Mundo. Es una locura. Es uno de los mejores del mundo y le deseo mucha suerte porque su bien también será el bien del Barça", reaccionaba Messi a un día de la final.
Casi veinte años después, Monfort y Canals conversan con el ARA después de días de muchas entrevistas. "Es la primera que hacemos conjuntamente", dice entre risas el Joan, después de haber concedido "30, 40 o 50, no lo sé", a medios como el New York Times, la CBS, Clarín o la BBC. Ambos reconocen que es una situación completamente inesperada.
La foto salió a la luz cuando el padre de Lamine Yamal, Mounir Nasraoui, la publicó en Instagram en julio de 2024. Coincidía con la Eurocopa que el extremo de Rocafonda jugaba, aún siendo menor de edad, con España y con la Copa América de Messi. Una coincidencia tan improbable alimentó también las dudas.
Ante las acusaciones de haber sido creada con inteligencia artificial –incluso insinuadas medio en broma por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani–, Monfort es taxativo: "La foto existe, si no se lo quieren creer, no me preocupa demasiado". Asegura que conserva todas las pruebas "en una caja fuerte". Aún hoy le sorprende la cadena de coincidencias: "La probabilidad es de una entre 635 billones". Que ambos llevaran el 19, debutaran con el Barça, heredaran el 10 y acabaran encontrándose en una final del Mundial. "Es mucho más fácil que te toque la lotería", remacha.
Canals recuerda que el calendario nació de una idea que mezclara "Navidad, jugadores del Barça y niños". Los beneficios se destinaban a Unicef. La primera edición, en 2005, se hizo "en cuatro o cinco días, a tres fotos por día", una "auténtica locura". Con los años quisieron que el calendario fuera "una representación más plural de lo que realmente es Cataluña". Con la ayuda de Unicef y el Casal dels Infants del Raval llegaron las familias participantes. Entre ellas, la de Sheila, la madre de Lamine. "Dentro de estos billones entra esta posibilidad", dice entre risas.
La logística se montaba en el vestuario visitante del Camp Nou después de los entrenamientos. Aquel día le tocaba a Messi, que llegó al set después de ducharse. "Estaba muy tenso. Se notaba que no había cogido nunca un niño ni un bebé y, cuando sale en brazos de la madre de Lamine, se puso nervioso", recuerda Canals mientras describe la pila llena de agua. Casi como una bendición. "Su heredero", proclama orgulloso Monfort.
Un día antes de la foto, consciente de que a Messi le tocaba retratarse con un bebé de pocos meses, el fotógrafo se iluminó mientras bañaba a su hija, que entonces también era muy pequeña. "Cogí la misma bañerita con la que la bañaba, el jabón, el patito de goma y la toalla. Lo dejé todo preparado y al día siguiente lo llevamos al Camp Nou", recuerda. Hoy reconoce que todo aquel atrezo "valdría millones" en una subasta, pero "debió desaparecer en alguna mudanza".
¿Cómo llegó el pequeño Lamine Yamal a los brazos del joven Messi? "Fue cosa de Unicef, que nos dijo que aquel día vendría aquel bebé y aquel día tocaba Messi, igual que a otro le hubiera tocado Thierry Henry o Ronaldinho", explica Canals. Las sesiones dejaban anécdotas de todo tipo: niños que faltaban a la escuela o que se hacían la fotografía "con 39 grados de fiebre porque les hacía una ilusión descomunal".
Una foto que cambia la vida
Monfort aprovecha el impacto mundial de la imagen para hacer valer su oficio. "Es un buen momento para reivindicar el trabajo de los fotoperiodistas, siempre hemos sido un poco maltratados". Defiende que fotografías como esta recuerdan que "las fotos tienen una persona detrás". Aunque se ha reencontrado con Lamine Yamal un día que cubría un entrenamiento del Barça, todavía no lo ha hecho con el resto de protagonistas. "Sería bonito, todo llegará", dice.
¿La fotografía les ha cambiado la vida? De entrada, ambos responden que no, pero rápidamente matizan. "Es un milagro precioso y a mí me ha cambiado la vida en el hecho de ver las cosas en un sentido bonito", asegura Canals. Monfort añade: "Te la irá cambiando de una manera muy suave y muy dulce porque, al final, dejas un regalo aquí".