Fútbol

Llegan las nuevas normas que revolucionarán el fútbol

El Mundial introducirá un paquete de medidas con el objetivo de aumentar el tiempo real de juego

Gerard Martin, viendo la roja en el campo del Atlético de Madrid
10/04/2026
3 min

BarcelonaEl próximo Mundial de fútbol introducirá un paquete de medidas reglamentarias con un objetivo claro: aumentar el tiempo real de juego y reducir las interrupciones que cortan el ritmo de los partidos. No es la primera vez que una cita mundialista sirve como banco de pruebas para grandes cambios: el Mundial de Rusia 2018 ya fue la carta de presentación del VAR al público. Ahora el torneo volverá a actuar como escenario de puesta en escena de un nuevo conjunto de normas que pueden redefinir el fútbol.

En los últimos años, la gran preocupación de la FIFA se ha centrado en el bajo tiempo efectivo de juego. La primera medida fue dar instrucción a los árbitros de alargar de manera significativa el tiempo añadido una vez superado el minuto 90, una directriz que se visualizó por primera vez en el Mundial de Qatar. Aquel modelo permitió recuperar minutos perdidos, pero también generó partidos que, en algunos casos, superaban ampliamente las dos horas de duración, un escenario que empobrece el espectáculo.

Sobre la mesa ha habido propuestas más radicales, como la de establecer partidos de 30 minutos de juego efectivo con el cronómetro parado cada vez que el balón no está en juego, como en el fútbol sala. Sin embargo, esta opción tiene poco recorrido, porque la International Board, el organismo que regula las normas del fútbol, está formada mayoritariamente por federaciones británicas, con una visión marcadamente conservadora y una clara voluntad de preservar la esencia original del deporte.

Las normas que evitarán que se pierda tiempo

Ante este escenario, se ha buscado un término medio: introducir medidas específicas que penalicen la pérdida de tiempo e incrementen el tiempo efectivo sin alterar la estructura clásica del partido. Una de las novedades más relevantes es la implantación de una cuenta atrás de cinco segundos en la reanudación del juego, concretamente en los saques de banda y de portería. Si un jugador no ejecuta el saque dentro de este margen, perderá la posesión: en el caso del saque de banda, se concederá al equipo rival; en el saque de portería, se convertirá en un córner en contra.

En la misma línea, también se regula con más rigor el procedimiento de las sustituciones. Cuando el cuarto árbitro muestre la tableta electrónica, el jugador sustituido dispondrá de 10 segundos para abandonar el terreno de juego. Si no lo hace dentro de este plazo, el sustituto no podrá entrar hasta pasado un minuto y siempre después de una nueva interrupción del juego. Por lo tanto, el tiempo de espera se puede incrementar indefinidamente.

Una tercera modificación afecta a los jugadores que reciben asistencia médica sobre el césped. A partir de ahora, deberán permanecer fuera del terreno de juego durante un mínimo de un minuto antes de poder reincorporarse. El objetivo es claro: evitar interrupciones constantes por acciones de baja gravedad.

Al VAR se le acumula el trabajo

Paralelamente, el sistema de videoarbitraje también ampliará sus competencias, lo que refuerza su papel en la toma de decisiones clave. El VAR podrá intervenir en casos de tarjeta roja derivada de una segunda amonestación incorrecta. No obstante, no podrá recomendar una revisión por una segunda tarjeta amarilla que el árbitro no haya mostrado en el campo.

Además, se introduce una nueva posibilidad de intervención en decisiones de reanudación del juego. Si el árbitro señala saque de portería o córner, pero las imágenes muestran de manera clara e inmediata que ha cometido un error, el VAR podrá comunicarlo para que se rectifique la decisión, siempre que la intervención se produzca con rapidez y sin afectar el desarrollo del juego.

La FIFA considera que la aplicación de estas medidas provocará una lavada de cara al fútbol con el objetivo de ser más ágil y justo. Unas reglas que potencian el fair play y que quieren disminuir radicalmente las interrupciones que buscan perder tiempo.

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