Fútbol

Fracaso del Madrid en la Copa en el estreno de Arbeloa

El Albacete elimina a los blancos en un partido nefasto del conjunto madridista

Alvaro Arbeloa al término del partido.
15/01/2026
3 min

BarcelonaEl estreno de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid acabó con un sonado fracaso en la Copa. Los blancos cayeron contra pronóstico en Albacete (3-2), en los octavos de final, tras un partido muy flojo en ataque y en defensa, sin ideas, sin físico. Un duelo que se resolvió con un gol en el último minuto del tiempo añadido. Jefté, que había salido en la segunda parte, se convirtió en el héroe local en una noche que no olvidarán fácilmente a los aficionados que llenaban el Carlos Belmonte. En apenas cuatro días, los blancos se quedaron sin dos títulos: la Supercopa y la Copa.

El debut de Arbeloa fue de todo menos un revulsivo. El nuevo técnico del Madrid, que se estrenaba en un banquillo de élite, dio descanso a buena parte de los pesos pesados ​​del vestuario. Además de Mbappé, con molestias, Courtois, Bellingham, Rodrygo y Carreras no viajaron a Albacete. Sí lo hizo Vinicius, que jugó los 90 minutos en un partido marcado por la niebla densa que se encontraba en el estadio.

Ocurrió lo que ocurre tantas veces en la Copa, a partido único, entre dos equipos de diferentes categorías: que el pequeño salió a comerse el césped. La ambición del Albacete, espoleado por un público que llenaba el estadio, contrastaba con la apatía de los futbolistas del Real Madrid, que jugaron sin ideas. Arbeloa lo miraba desde la banda, con las manos en los bolsillos, sin reaccionar. Nada que ver, al menos ayer, con el meneo constante de su predecesor, Xabi Alonso, que no paraba de dar vueltas y gesticular desde el área técnica.

A falta de fluidez en el juego, los goles llegaron a balón parado. El primer tiempo, trabado, se revolucionó al final de todo cuando el Albacete agujereó la portería de Lunin con un remate de cabeza de Javier Villar. El central local se anticipaba al marcaje de Mastantuono y enviaba el balón a la escuadra.

Parecía que la primera parte acabaría aquí, pero en una acción aislada Vinicius forzó un córner. Ya se habían cumplido los dos minutos de añadido que había señalado el árbitro, el catalán Garcia Verdura, pero aún así el colegiado permitió que los blancos tuvieran una última ocasión. Y Mastantuono, resarciéndose de la acción anterior, empataba aprovechando un rechace del portero y una defensa poco acertada en la segunda jugada. El partido llegaba al descanso entre silbidos y la roja al médico del Albacete, que fue a por el árbitro para protestar.

Es de suponer que Arbeloa intentó poner algo de orden en el descanso, porque en la segunda parte el Real Madrid salió con mayor predisposición ofensiva. Ayudado en parte por un Albacete que se replegó en el área, los primeros diez minutos de la reanudación fueron de dominio blanco, aunque sin ocasión de gol clara. Todo eran balones a la banda y centros que rechazaban los centrales, mientras Vinicius probaba una y otra vez, sin fortuna, acciones individuales para recortar y marcharse con algún disparo cruzado.

La efervescencia madridista acabó cuando el Albacete hizo cambios y puso piernas frescas en el terreno de juego. Los locales recuperaban el balón y lo movían con velocidad y criterio. Sin embargo, la falta de calidad individual fue determinante. Siempre fallaba el último pase, el decisivo. Sin embargo, Arbeloa vio las orejas al lobo y empezó a sacar primeras espadas como Alaba y Camavinga. Luego sería Carvajal, que reaparecía desde la lesión. Pese a los cambios, el Madrid se veía cansado y lo fiaba todo al acierto de las estrellas que estaban en el terreno de juego.

Final de infarto a Carlos Belmonte

El partido llegaba a la recta final y el Albacete decidía dar un paso adelante. El Madrid seguía apático y el estadio hervía con una primera ocasión local, tras un grave error de Cestero, que Lunin rehusó con un estirón de buenos reflejos. Pero en la siguiente acción, sería el guardameta madridista quien no estaría acertado. Con la defensa desordenada, el balón quedaba a los pies de Jefté, que remataba de volea en el primer palo. Lunin no lo esperaba y cuando intentó reaccionar vio cómo el esférico ya estaba en el fondo de la red.

Quedaban ocho minutos y la respuesta del Madrid fue la previsible, volcándose al ataque. La defensa del Albacete se aculló e intentó aguantar, pero en otro saque de esquina, justo en el minuto 90, Gonzalo saltaba más que nadie y enviaba el balón al fondo de la red. Parecía que el partido estaba destinado a la prórroga, pero en una última acción, un balón largo con el que nadie contaba, Jefté sirvió el delirio en una acción individual. Superó a Carvajal por velocidad y, a pie plantado, envió un disparo con rosca al segundo palo. Un gol magnífico que clasificaba al Albacete y confirmaba una vez más que Arbeloa tiene mucho trabajo por hacer.

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