La caída en el infierno del fichaje más caro de la historia del Girona
Yáser Asprilla abandona Montilivi sin corresponder a la apuesta que los gerundenses hicieron por él hace un año y medio
GeronaEl pasado sábado, en las inmediaciones del atardecer, Yáser Asprilla salía de la terminal del aeropuerto de Estambul. Allí le esperaba una multitud de aficionados del Galatasaray, que han abrazado muy rápido su nueva incorporación. Son muy pasionales, los hinchas turcos, que sin haber visto ningún minuto del colombiano ya le han elevado a los altares. Limitados por un estricto control de seguridad que protegía al futbolista, gritaban y cantaban sin cesar. Sólo les faltaba el confeti. El recibimiento fue digno de una estrella. Asprilla, con cara de estar contento y asustado a su vez, se hacía cruces. A la misma hora, pero a más de 2.000 kilómetros, en Girona se daban por satisfechos con una despedida que de momento es provisional, porque se marcha cedido con una opción de compra no obligatoria, pero que se vislumbra como definitiva.
La historia de Asprilla en Montilivi no será recordada. Al menos, en positivo. Fue una de las prendas escogidas por la dirección deportiva para construir la plantilla de la Champions. Apenas había destacado en dos temporadas en el Watford, de la Segunda División inglesa, donde marcó 7 goles y repartió 10 asistencias en 86 partidos. Números corrientes para un futbolista ofensivo que, eso sí, generaba expectativas y dejaba una retahíla de jugadas destacadas que acumulaban visitas y visitas a YouTube. También había debutado con la selección.
El Girona, que entonces tenía dinero en abundancia por la presencia en Europa y las ventas de los grandes jugadores que habían contribuido a estar ahí, hizo una apuesta fuerte por el jugador, al que convirtió en el fichaje más caro de su historia. Pagó 18 millones de euros más 7 en variables. De hecho, cuatro de los siete refuerzos más caros que ha hecho nunca el club llegaron ese verano: al colombiano se añadieron Abel Ruiz, Krejci y Miovski. Hace año y medio, de todo ello, pero hoy sólo queda Abel Ruiz, y con un papel testimonial. Fue un mercado terrible.
Asprilla no correspondió en ningún momento a las expectativas y en los 50 partidos que vistió la camiseta rojiblanca, en la que marcó cuatro goles y dio dos asistencias, nunca dio la sensación de estar integrado dentro del colectivo. Los resultados del equipo, que a punto estuvo de bajar en Segunda, tampoco contribuyeron a la paz, y el público de Montilivi la tomó con los nuevos fichajes. El entrenador Míchel Sánchez, a lo largo de ese tiempo, en la defensa del jugador pedía a menudo que no debía analizarse por el precio que había costado y también reconoció que la elección del dorsal, el 10, era un error. "Nos equivocamos. Este número tienes que ganarte, no lo puedes regalar".
El punto de no retorno con la afición del Girona llegó en abril, después de un partido en Pamplona que los gerundenses perdieron 2-1 en pleno flirteo con el descenso. Asprilla marcó el gol del honor en la última jugada del partido y, horas más tarde, hizo una publicación en las redes sociales con cohetes y corazones por haber marcado, aunque el equipo había perdido y se situaba en una posición aún más delicada que antes. Mientras la ciudad sufría, él celebraba una acción individual que no había servido para nada. De la tormenta que se le cayó tuvo que eliminar la posibilidad de hacer comentarios a la publicación. Y en ese medio año de competición, viendo que la cosa no mejoraba, fue abucheado y silbado constantemente: se le señalaba por su poco compromiso.
Últimos días de mercado
El Girona visita este sábado al Oviedo, colista de Primera (14 horas, DAZN), en buena dinámica: este 2026 no conoce la derrota, y acumula tres victorias y un empate. Quique Cárcel y su equipo de trabajo llegan al final del mercado de invierno con el trabajo prácticamente realizado y no se esperan movimientos trascendentes. Con las llegadas de Ter Stegen, Claudio Echeverri y Fran Beltrán se considera que ha subido suficientemente el nivel.
En cuanto a las salidas, también está bastante claro. Jhon Solís, el guardameta Dominik Livakovic y Yáser Asprilla no disputarán lo que queda de Liga, en el que el único objetivo es salvarse. Si es posible, evitando sufrimientos innecesarios en el tramo final.