Fotos, fútbol y un torneo revolucionario: un día con la gran estrella del ajedrez mundial

Magnus Carlsen llega a Barcelona para presentar un torneo que traerá a la ciudad a los mejores jugadores mundiales

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Magnus Carlsen, en Barcelona
21/10/2026 - 09:25 h

BarcelonaEl 30 de marzo de 1989 cientos de aficionados al ajedrez catalanes se acercaron al Salón del Tinell para ver en acción al soviético Garri Kaspárov, el mejor jugador del momento. Kaspárov, que entonces tenía 26 años, derrotó a su compatriota Valery Sálov en el marco de la cuarta prueba de la Copa del Mundo del momento. Fue la última vez que el mejor jugador mundial jugó en Barcelona. Hasta ahora. En 2027 el noruego Magnus Carlsen será la gran atracción de un nuevo torneo que quiere revolucionar el ajedrez en nuestra casa. Del 18 al 20 de enero, los mejores jugadores del momento se enfrentarán en partidas muy rápidas en la Move Cup, torneo en el que se mezcla el deporte, la solidaridad y el espectáculo. Pero todo girará alrededor de Magnus, uno de los mejores de todos los tiempos. Y según algunos, un Bad Boy.

Carlsen estuvo en Cataluña para la presentación. Y todo el mundo le buscaba. Siempre medio despeinado y risueño. Una rock star que juega al ajedrez y no quiere vestir muy formal. Hace años se peleó con todo el mundo para defender su derecho a llevar vaqueros en el Mundial. Ganó la disputa, llevó los vaqueros y ahora ya no quiere jugar el Mundial. Ya lo ha ganado y le parece un torneo demasiado lento. Quiere huir de la formalidad que muchas veces parece presidir el mundo del ajedrez. "No será la primera vez que juegue en Barcelona", bromeó en el acto de presentación. Todo el mundo parecía sorprendido, porque no les constaba. "Vine una vez con unos amigos, salí de fiesta y después decidí jugar unas partidas online. Fue un error", añadió risueño.

Magnus Carlsen, presentando la Move Cup en Barcelona.

En el acto de presentación de la Move Cup estaba la plana mayor de la Federación catalana de ajedrez, eufórica. "Tendremos a los mejores jugadores mundiales en casa por fin", decía el presidente Ramon Chalmeta. El torneo tendrá premios de 300.000 euros para los jugadores. Y destinará la misma cifra a fines benéficos de la mano de la MOVE Foundation, creada para impulsar el crecimiento del ajedrez y utilizar este deporte para ayudar a jóvenes con problemas mentales. Una fundación privada de inversores globales que aman este deporte y comparten la misma visión de Carlsen sobre el futuro del ajedrez: este juego se puede hacer más atractivo. "Necesitamos torneos como este, que acerquen el ajedrez a la gente", defiende el escandinavo. De momento, él es el primer gran nombre confirmado. Los otros siete grandes maestros se irán desvelando uno a uno las próximas semanas, pero todo parece indicar que casi todos estarán en el Top 10 mundial. De momento, la Move Cup quiere que, como mínimo, el torneo se juegue tres años en Barcelona.

Tener el reclamo de Carlsen es un primer éxito para una ciudad donde siempre se ha jugado al ajedrez, pero donde no siempre se ha podido ver en directo a los mejores nombres. El noruego, además, es especial. Era perseguido por admiradores todo el rato y al final, parecía cansado. De hecho, decidió volver antes de lo previsto a casa y no se quedó a ver el PSG-Barça en el Bar 64, un bar dedicado al ajedrez abierto hace poco en Barcelona. Inicialmente, era su idea, ya que le encanta el fútbol. De hecho, le gusta el Madrid. "Quiero que gane el PSG, claro. No quiero que gane el Barça, pero admito que juegan muy bien, me gusta mucho cómo juega el equipo de Flick", decía. Carlsen pasó por el bar para saludar a los organizadores. Después se refugió en un rincón protegido por el gran maestro catalán Miquel Illescas, que sabía cómo llamar su atención: con un tablero.

Hace años Illescas inventó el dragón, una pieza de creación suya que se puede mover como un caballo o una torre. Y puedes ponerla en el tablero cuando quieres, abriendo nuevas posibilidades. La cara de Magnus cambió del todo. Pusieron el tablero sobre un sofá y empezaron a jugar. Aunque era la primera vez que aparecía esta pieza en su vida, consiguió hacer tablas contra Illescas, que le preguntó si recordaba la primera vez que habían jugado hace años. "Claro. Hice una jugada idiota y empatamos", respondía risueño Carlsen. Recuerda todas las partidas, todos los rivales, todos los movimientos.

"Tengo muchas ganas de volver a Barcelona en enero para jugar. La ciudad tiene una auténtica sensibilidad por el ajedrez. En el formato rápido cada partida puede dar un giro en un instante, cosa que lo hace emocionante tanto para jugar como para verlo", explica Carlsen, que ha querido tener voz a la hora de decidir el formato del torneo, en el que los jugadores tendrán 1,5 minutos para mover. Partidas rápidas, eléctricas. "Yo juego mucho online. Y veo los torneos en línea o presenciales de los eGames. Tenemos muchas opciones para hacer el ajedrez más divertido para el espectador y atraer gente", explicaba al ARA.

Magnus Carlsen y Miquel Illescas jugando en Barcelona.

Y efectivamente, el torneo se jugará en la modalidad de ajedrez rápido, un formato lo bastante ágil para mantener la tensión desde la primera jugada hasta la última. Está pensado tanto para el público presencial como para los espectadores en línea: los asistentes podrán seguir los comentarios en directo con auriculares mientras las puntuaciones se actualizan en grandes pantallas. "Los ocho jugadores jugarán todos contra todos. Y los cuatro primeros irán a las semifinales, que se decidirán al mejor de tres partidas. La final será al mejor de cinco", decía David Ayza, el director del torneo. "Será muy divertido. Los mejores jugadores con un formato divertido, es excitante", añadía Carlsen. Un hombre del que se habla mucho, con admiradores y críticos. Un jugador que ya no quiere estar en los Mundiales. Pero que cuando aparece un tablero, cambia del todo.

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