Gimnasia

La joven gimnasta catalana que brilla en el corazón de África

Cora Noguer, gimnasta del CN Granollers adoptada en Malí, ha conseguido una plata en los campeonatos africanos júniors con catorce años

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BarcelonaEran los tiempos de la pandemia, cuando Tokio organizó unos Juegos Olímpicos extraños. Sin espectadores, con mascarillas y distancias de seguridad. En Cataluña una niña de nueve años miraba por televisión la competición de gimnasia artística pendiente de Simone Biles, la gran estrella norteamericana que en aquella cita decidió que priorizaba su salud a la búsqueda de medallas. Y delante de la pantalla, Cora Noguer Muñoz preguntó a sus padres por qué no había ninguna gimnasta de Malí. Y con aquella pregunta, todo cambió.

Cinco años después, Cora ha hecho historia en los XIX Campeonatos de África de Gimnasia Artística celebrados hace poco en Yaundé (Camerún). Con catorce años Cora representa a Malí, el país donde nació. Un país que nunca había tenido gimnastas en un torneo y ahora ha ganado una medalla gracias a esta joven deportista. “Nosotros adoptamos a los dos hijos en Malí. El proceso de adopción de Cora fue muy complicado, casi parecía que no se podría cerrar, ya que, por desgracia, la inestabilidad política lo afectó todo. Malí es un país que sufre violencia y terrorismo. Y si la adopción del primer hijo fue relativamente fácil, con Cora costó mucho, a pesar de que lo hacíamos con el Institut Català d’Adopció. Pero acabó bien y ella ha encontrado en la gimnasia un deporte que la hace feliz. Cuando nos preguntó por qué no había gimnastas malienses, todo cambió”, dice David Noguer, su padre.

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“Con seis años empezó a hacer gimnasia en Vic. Después ya pasó a Granollers”, recuerdan los padres, que viven en L'Ametlla del Vallès. Haciendo gimnasia Cora es feliz, aunque ya ha aprendido que es un deporte muy duro. “Se pasó todo un año casi sin competir, ya que se lesionó los dos codos, una lesión que puedes tener cuando haces paralelas y no caes bien”. Rápidamente, Cora llamó la atención de entrenadores, que veían cómo conseguía buenos resultados en campeonatos de categorías inferiores, especialmente en salto. Lo que entonces los padres no se esperaban es aquella pregunta sobre la ausencia de deportistas malienses en unos Juegos. “Vimos que había una federación maliense con ganas de hacer cosas a pesar de la falta de recursos. Contactamos con ella por correo electrónico y la respuesta fue muy buena. El presidente vino a conocernos y nos invitó a una exhibición en Bamako”, explica el padre.

Conseguir la doble nacionalidad

vivió una escalada justo cuando ella estaba en los campeonatos.

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Este año la deportista del Club Natació Granollers debutaba en una gran cita y los resultados fueron sorprendentes. “Costaba imaginar que podía pasar. Hay poca información de los mundiales júniores, ya que hay mucha rotación de gimnastas y en un año, todo cambia. Solo compites dos años como júnior”, explica David. Pero Cora era optimista, en parte por poder ir con su entrenadora, Elisabet Valle, directora técnica del Club Natació Granollers, exgimnasta internacional y olímpica en los Juegos de Atlanta 1996. Su dirección técnica y sus consejos han hecho mejorar a Cora, que llegaba a un torneo con nombres importantes como la argelina Kaylia Nemour (Argelia), considerada una de las mejores especialistas mundiales en paralelas y gimnasta olímpica en París 2024. Mali, en cambio, debutaba en un campeonato donde “prácticamente todas las gimnastas son del norte de Àfrica. Las argelinas o tunecinas tienen muchas deportistas nacidas en Francia. Egipto trabaja bien con el apoyo de países del este y también estaban las sudafricanas”, dice David. En unos campeonatos africanos, había pocas gimnastas negras. Así que el público local pasó a animar a Cora, que finalizó entre las siete mejores gimnastas de toda Àfrica en la clasificación júnior. Además, se clasificó para las finales de los cuatro aparatos: salto, paralelas, barra y suelo. Y ganó la medalla de plata en la final de barra. “Casi gana una segunda medalla en el ejercicio de suelo. En el último salto se lesionó y quedó cuarta, a un paso de la medalla”, explica David.

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Cora volvió lesionada, pero contenta. El año que viene el Mundial es en Marruecos y con suerte, quizás también irá a los Juegos Olímpicos de la Juventud de octubre que viene, que por primera vez se harán en Àfrica, en Dakar. De momento seguirá entrenando en Granollers, pero pendiente de lo que pase en su país de nacimiento, donde la violencia se vivió una escalada justo cuando ella estaba en los campeonatos. “El presidente de la Federación estaba con nosotros y los veías sufrir. Asesinaron a ministros y a muchas personas. Quién sabe qué pasará, pero si los islamistas toman el poder, lo que es seguro es que no apostarán por el deporte femenino”, dice David. Si llega a pasar, las jóvenes malienses ya no podrán soñar con ser como Cora.