RCD Espanyol
Deportes 30/10/2021

Quique Sánchez Flores, la apuesta de Chen que frustró el gobierno chino

El Espanyol se reencuentra con el técnico madrileño, que dirige un Getafe que no conoce la victoria

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Quique Sánchez Flores dirigió el Espanyol durante dos temporadas

El Espanyol se reencontrará este domingo en el Coliseum Alfonso Pérez (18.30 h, M. LaLiga) con la que fue la primera gran apuesta deportiva de Chen Yansheng como propietario y presidente blanquiazul: Quique Sánchez Flores. Actualmente al frente del Getafe, uno de los dos únicos equipos que todavía no han ganado ningún partido en esta Liga, buscará acercarse en las posiciones de permanencia contra un Espanyol que quiere continuar puntuando por quinta jornada consecutiva.

La relación entre las dos partes empezó en verano de 2016, cuando el dirigente chino se reunió con el técnico madrileño y con Paco Jémez, los dos candidatos que habían superado el corte de los requisitos pedidos por el área deportiva. Yansheng se decantó por el primero, un Sánchez Flores que vivió dos temporadas completamente opuestas al frente del banquillo españolista.

La primera, propiciada por unas importantes inversiones (más de 18 millones), acabó con buenas sensaciones. La segunda, marcada por el freno impuesto por el gobierno chino, estuvo llena de turbulencias. El Espanyol pagó sobre el césped la frustración y el chasco del técnico, que a medio curso estudió una oferta del Stoke City y acabó pronunciando unas palabras que le sentenciaron: “Quizás no damos para más. Tenemos que asumir esta realidad y continuar empujando”. Aquellas declaraciones llegaron, curiosamente, después de que el Espanyol perdiera en el campo del Getafe por 1-0. Una semana después, él y Jordi Lardín fueron destituidos.

La mala mar que generaron aquellas declaraciones dentro del vestuario contrastaban con la alegría que había despertado el primer curso del Espanyol de Quique Sánchez Flores. El preparador madrileño aportó solvencia defensiva y competitividad a un equipo que se quedó a ocho puntos de la Europa League. Al final de aquella temporada, el área deportiva blanquiazul preparaba una serie de movimientos estratégicos para intentar dar un salto cualitativo y poder optar a Europa. El proyecto del Espanyol seducía, y mucho, a jugadores importantes: “Mariano Díaz, Raúl Albiol, Borja Valero y Éver Banega querían venir aquí. Estaba todo hablado y cerrado”, confesó en una entrevista en el ARA el entonces director deportivo, Jordi Lardín. 

"Un proyecto fantasma"

El segundo curso de Sánchez Flores no empezó con buen pie. Lejos de repetir las inversiones del verano anterior, el Espanyol solo gastó tres millones de euros en tres nuevos fichajes (Naldo, Hermoso y Dídac Vilà), que se sumaban a los nueve que había comprometido en dos opciones de compra (Darder y Piatti). Aquellas cifras se alejaban bastante de las promesas por el club meses atrás, hecho que provocó que Sánchez Flores acabara lamentando haber participado en “un proyecto fantasma” del que marchó “con una sensación de estancamiento”. 

A pesar de la falta de autocrítica, lo cierto es que parte de las reclamaciones del técnico madrileño estaban justificadas. Yansheng había prometido públicamente un proyecto con garantías para poder apuntar alto, pero no pudo desarrollar todas las inversiones previstas para hacerlo posible. Lo impidió el gobierno chino, que incluyó el fútbol dentro de la lista de sectores que tienen restringida o prohibida la inversión de capital en el extranjero por parte de empresarios chinos. “Esto afectará el crecimiento que queríamos tener, será más lento de lo que esperábamos. Eran unas limitaciones que no estaban previstas”, lamentó el entonces vicepresidente blanquiazul, Carlos García Pont. 

La temporada posterior a la salida de Sánchez Flores, y con una plantilla casi idéntica, el Espanyol demostró que sí que daba para más clasificándose para la Europa League de la mano de Rubi. Al final de su primer curso, el de Maresme también reclamó un paso hacia delante al club, pero en este caso topó con el posicionamiento de una dirección general que prefirió secar deuda a apostar por reforzar la plantilla. El resultado, el quinto descenso de la historia del Espanyol. Flexibilizadas las restricciones del gobierno chino y con una renovada dirección general decidida a poner el dinero en el césped, el Espanyol vuelve a afrontar un momento clave para lograr la posición que busca desde la llegada de Chen Yansheng.

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