El cazatalentos que cambió la historia del Español

Josep Manel Casanova, considerado el padre de la cantera blanquiazul, terminó su trayectoria en el Málaga

5 min
Josep Manel Casanova dando indicaciones en un partido del fútbol base.
08/10/2026 - 18:48 h

BarcelonaA Raúl Tamudo, máximo goleador catalán, lo fichó del Milán Santa Coloma a cambio de seis balones. Y a Joan Capdevila, el único campeón del mundo blanquiazul, lo descubrió cuando jugaba en el Tàrrega en un triangular de la Copa Generalitat. También lo quería el Barça, pero lo acabó convenciendo Josep Manel Casanova (1951-2017), exjugador, exentrenador y coordinador del fútbol base del Espanyol durante casi dos décadas. Lardín, Sergio González, Coro... El listado de talentos que forjó es larguísimo. Es por eso que se le considera el padre de la cantera blanquiazul. Cuando murió, de un infarto mientras veía un partido de juveniles del Málaga, muchos de ellos, como en el caso de Tamudo y Capdevila, se despidieron de él explicando que les había "cambiado la vida".

“A mí también me la cambió porque me llevó a vivir a Barcelona”, dice con emoción el cordobés David Alonso. Se estima tanto a la Ciudad Condal que se quedó allí y ahora es el presidente del Martinenc, un histórico de Cataluña. Le captó en el año 1993, después de verlo en directo en Córdoba y Madrid cuando jugaba en el Séneca, y le alojó en la calle Gran de Gràcia número 17. Desde 1990, por petición suya, aquel piso funcionaba como residencia para los futbolistas de fuera. “Más que una residencia éramos una familia”, confiesa Amanda, que con Javi, su pareja, ayudaba a Manel y a Lili a llevar el negocio. La inauguró Roberto Fresnedoso, que acabaría jugando más de 150 partidos en Primera.

“Era un avanzado a sus tiempos”

“A Isco lo hizo venir de Andalucía a entrenar. Tengo fotos suyas; estaba muy gordo. Acabó marchándose a otro equipo”, expone Carles Casanova, que es hijo de Manel y que trabaja en el fútbol base blanquiazul desde hace más de 25 años. "Entonces, eso no se hacía. Aparte del Espanyol, como mucho el Barça y el Madrid fichaban fuera de su región. Era un adelantado a sus tiempos. Recuerdo una comida en Cal Dimoni con Paco y Fernando Roig, del Villarreal; querían saber cómo trabajábamos el fútbol base”, añade.

“Hacíamos locuras: yo fui y volví con él de Almería en coche el mismo día para ver un partido”, recuerda con un punto de nostalgia Ramon Guerrero, viejo amigo de Casanova y uno de los primeros técnicos que fichó para el fútbol base. “Vivía para el fútbol y el Espanyol”, dice Amanda. Lo confirma su hijo: “Podía estar en un cumpleaños y a mitad de comida decir que se iba porque a las tres jugaba el Cadete B. ¿Y se marchaba, eh?”

“Veía diez minutos de un partido y te decía«A este lo tenemos que tener porque es diferente». Y éramos muy rápidos captando a los chavales”, desvela Guerrero sobre la fórmula de éxito de Casanova: ojo clínico, trabajo incansable y estima. “Darder fue a La Masia, pero no acabó de adaptarse. Casanova lo llevó a la residencia y al cabo de dos días la familia me llamó: estaba encantado con nosotros. Y lo fichó el Espanyol”, dice Amanda, que les hacía de madre: “Iba a las tutorías, al médico y hacía de profesora si hacía falta”. Lo reportaba todo a Manel, a quien define como “diez personas en una”.

Convivir con el Barça

“Estaba muy pendiente de ti: las notas, los entrenamientos... Siempre te preguntaba y te escuchaba, pero hacía ver que no sabía nada a pesar de que ya lo sabía todo”, añade David Alonso, que todavía recuerda los largos ratos conversando con él en el torneo de Viareggio. El día que Casanova le dio la baja ambos acabaron llorando. “A mí me enseñó a tener un vínculo con los niños y con las familias, a cuidarlos y quererlos”, dice Carles. Por eso le supo tan mal cuando un verano se le marcharon de golpe los gemelos Bartra, Oriol Romeu e Isaac Cuenca. “Cucurella, Carles Pérez, Cristian Tello... De fugas al Barça hemos tenido muchas”, enumera Casanova, que ha entendido que “es prácticamente imposible luchar contra esto, porque el 90% de la gente en Cataluña es del Barça”.

Aun así, durante mucho tiempo el Espanyol le daba guerra, hasta el punto de que era la cantera de referencia en el territorio y se imponía al rival ciudadano en la captación. “Yo y mi hermano teníamos un precontrato con el Barça y por arte de magia acabamos firmando por el Espanyol. Después nos reunimos con el club para disculparnos”, revela Pedro Nieto, a quien Casanova fichó de la Ferran Martorell y gracias al cual pudo hacer la mili en Hospitalet: “Como entrenaba con el primer equipo, el capitán Blasco me pedía fotos firmadas de Raducioiu”.

La llave de la Intertoto

“La quinta de la Intertoto marcó un antes y un después. A partir de entonces, se empezó a apostar de verdad por el fútbol base”, dice Pedro Nieto, que como Tamudo, Capdevila, Sergio González, Toni Soldevilla y Quique de Lucas fue captado por Casanova, el arquitecto de aquella generación que fue la base del primer título del Espanyol en 60 años: la Copa del Rey del 2000.

También estaba Ángel Morales, que todavía recuerda las dos negativas que recibió de Manel: "La primera vez fue en un torneo que jugué en Sallent con el juvenil y después en una pretemporada con el Cristinenc Espanyol, en el Polígono Gornal. Me dijo que era demasiado joven, pero tres años más tarde me fichó para el filial". Morales acabaría jugando más de 130 partidos con el primer equipo y, ya retirado, trabajando en el fútbol base periquito con su hijo.

La construcción de La21

"Hasta principios de siglo el fútbol base estaba descentralizado y le tocó poner orden y tomar decisiones en una época en la que cada equipo entrenaba y jugaba en campos diferentes", añade Morales. Precisamente, este era el gran anhelo de Manel, que como coordinador de la cantera inauguró el año 2001 la ciudad deportiva de Sant Adrià, conocida como La 21. Desde que se construyó, hace ya 25 años, han debutado con el primer equipo más de un centenar de futbolistas surgidos de la cantera.

Los que vienen de fuera ahora viven en las instalaciones de la Túrbula, en Sant Adrià. “En 2018 la bautizamos como Residencia Josep Manel Casanova. Es mi homenaje a Manel”, comenta Ramon Guerrero, que es su director y el trabajador más antiguo del fútbol base del Espanyol. La puerta número 75 del RCDE Stadium también lleva el nombre del sempiterno coordinador de la cantera, que terminó su carrera en el Málaga, al cual se enfrenta el Espanyol este viernes. Allí le recibieron con pintadas en contra y le terminaron despidiendo con honores de crack después de convertir su academia en referencia en Andalucía y producir más de 150 millones de patrimonio fichando a jóvenes futbolistas como Darder, Fornals o En-Nesyri. “¿Cuánto generó para el Espanyol? Eso es incalculable. Es un legado inmenso”, concluye Guerrero sobre el cazatalentos que cambió la historia del club periquito.

stats