Mujer y deporte

El reto de volver a la élite después de ser madre

La recuperación física y psicológica después del embarazo es un proceso gradual que puede permitir a las deportistas volver a competir al máximo nivel

Atenea García
04/10/2026 - 12:02 h.

Barcelona“Jamás me habría imaginado que tener una hija pudiera marcar mi final en el Sabadell”. Las palabras de Maica García, publicadas en las redes sociales el 7 de septiembre, dejaban atrás más de tres décadas defendiendo los colores de la entidad vallesana. El Club Natación Sabadell no le había renovado el contrato, una decisión que la jugadora vinculó con su reciente maternidad, pero que el club atribuía a “criterios estrictamente deportivos”. Actualmente García ya entrena con el CN Sant Andreu, con el objetivo de participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Esta historia ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que el deporte de élite todavía no ha terminado de resolver: el lugar de la maternidad en una carrera deportiva.

“Una deportista debería plantearse ser madre sin sentir necesariamente que está poniendo en riesgo su carrera deportiva”, interviene Ana Merayo, doctora en psicología especializada en el deporte. Para ella, la maternidad debería incorporarse como una de las grandes transiciones en la carrera de una deportista, como un cambio de club, una lesión o la retirada. Esta mirada también la comparte Sandra Escolà, fisioterapeuta y preparadora física especialista en salud y rendimiento de la mujer, quien afirma que, aunque a veces un posparto puede comportar limitaciones físicas menores que algunas lesiones, “a menudo se trata de manera muy diferente porque hay muchos factores sociales y culturales alrededor de la maternidad”.

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Un cuerpo en transformación

Convertir la maternidad en una etapa más de la carrera deportiva implica entender qué le pasa al cuerpo durante el embarazo y qué necesita para asumir de nuevo las exigencias del deporte de élite. “Se producen cambios evidentes en el ámbito mecánico y musculoesquelético: aumenta progresivamente el peso, cambia el centro de gravedad y se modifica la postura, con frecuencia con un aumento de la lordosis lumbar”, detalla la doctora Ainhoa Coco Lizarraga, ginecóloga de Dexeus Dona. Pero el rendimiento también se ve afectado por los cambios fisiológicos del embarazo, “especialmente desde el punto de vista cardiovascular, que pueden influir en la respuesta y la tolerancia al ejercicio”, amplía Escolà.

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Después del parto, el cuerpo pasa por un periodo de recuperación y readaptación antes de volver a las exigencias del deporte de alto nivel. “No existen unas necesidades ni un tiempo únicos, cada mujer y cada posparto son diferentes”, señala la doctora Coco. En este proceso, Escolà recuerda que “hay estructuras que deben asumir una carga y unas demandas que no podemos controlar completamente”. Hay que recuperar progresivamente la función del suelo pélvico y de la pared abdominal, así como la fuerza, la estabilidad y la coordinación. De hecho, Inés Ramírez, fisioterapeuta experta en disfunciones del abdomen y el suelo pélvico, señala que “no debemos preparar solo un suelo pélvico fuerte, sino un suelo pélvico capaz de responder a aquello que aquella mujer le pedirá”.

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Los cambios no se limitan al cuerpo, también se produce una remodelación de determinadas áreas y redes cerebrales relacionada con la adaptación a la maternidad, la respuesta emocional y la vinculación con el bebé. “El embarazo y el posparto son periodos clínicamente relevantes para la salud mental y la depresión perinatal y posparto”, argumenta Merayo, que remarca que “ser deportista de élite no inmuniza ante esta realidad”.

La vuelta a la élite

A pesar del proceso del embarazo y el posparto, las especialistas consultadas coinciden en un punto: la maternidad no impide, por sí misma, volver a competir al máximo nivel. “Una mujer sana puede volver al máximo nivel deportivo después de ser madre”, sostiene la doctora Coco. Además, Escolà, subraya que “si una mujer ha podido mantener la actividad física durante el embarazo y ya tenía una buena base de entrenamiento, normalmente puede recuperar el ritmo con cierta rapidez”.

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Ramírez coincide en que recuperar el nivel competitivo es posible, pero insiste en que “volver a hacer deporte y volver a competir al mismo nivel son dos cosas diferentes”. Entre una etapa y la otra, hace falta recuperar progresivamente la capacidad de tolerar las cargas, los impactos, los volúmenes elevados de entrenamiento y la fatiga.

“Uno de los principales conflictos es querer volver siendo exactamente la deportista que eras antes, cuando probablemente vives una realidad diferente”, reflexiona Merayo. En este recorrido, el apoyo externo es fundamental: el entrenador, el equipo médico, la preparación física, la psicología, la familia, el club y la federación. Precisamente, el CN Sabadell aseguró que su ya exjugadora García había tenido al alcance "recursos médicos, técnicos y logísticos necesarios para acompañarla".

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En esta línea, la Real Federación Española de Fútbol anunció en septiembre un plan de fertilidad que permite a las jugadoras internacionales acceder a tratamientos como la congelación de óvulos a casi coste cero. “Tiene que ver con poder elegir ser madre, con el cuándo, pero también con el hecho de poder serlo y tener apoyo durante la carrera”, celebraba la jugadora azulgrana Patri Guijarro el día de la presentación. Esta medida se suma así a un debate cada vez más presente en el deporte de élite sobre la maternidad, la salud reproductiva y la carrera deportiva.