Banca

La gran banca mima a los accionistas después de un año de ganancias récord

Los cuatro grandes bancos del Estado sumaron en el 2025 un beneficio de 32.278 millones pese a la bajada de los tipos de interés

Barcelona / MadridPara los cuatro grandes bancos del Estado, el 2025 no ha sido un mal año. De hecho, salvo Banco Sabadell, CaixaBank, Banco Santander y BBVA han vuelto a registrar ganancias récord. Sin embargo, la entidad de origen vallesano cerró el ejercicio salvando el match ball de la opa hostil y continuará, por ahora, el camino en solitario que tanto ha defendido. En total, ambas entidades suman un beneficio histórico de 32.278 millones de euros a lo largo del año. Si a esa cifra se suman las ganancias de Bankinter y Unicaja, la cifra final es de 34.000 millones de euros, más del doble de lo que ganaron hace tan sólo cuatro años (16.289 millones de euros).

Estos números suponen unos brotes verdes que ninguna de ellas ha dudado en utilizar para mimar a sus accionistas, sea a través de repartir más dividendos, cómo han anunciado CaixaBank y el BBVA, o con más recompras de acciones, como es el caso del Sabadell. Tiene dinero para hacerlo gracias a los niveles de solvencia. De hecho, CaixaBank ha aprobado proponer a la junta general de accionistas la distribución de un dividendo complementario en efectivo de 2.320 millones, equivalente a 0,3321 euros brutos por acción, con cargo a los beneficios de 2025, a pagar durante el próximo mes de abril. Con este dividendo, la remuneración al accionista del ejercicio 2025 alcanzará el 59,4% del beneficio neto consolidado, el equivalente a 50 céntimos brutos por acción, hasta sumar 3.499 millones. Además, mantendrá el plan de dividendos en 2026, con un dividendo a cuenta de entre el 30% y el 40% del beneficio neto consolidado correspondiente al primer semestre, y uno complementario para alcanzar la distribución efectiva de entre el 50% y el 60% del beneficio neto a final de año.

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En el caso de Sabadell y BBVA, el reparto de dividendos responde, en parte, a las promesas hechas a sus accionistas durante la opa. Concretamente, el banco que preside Josep Oliu habrá repartido, realizada la recompra de acciones de 800 millones de euros y repartido el dividendo prometido por la venta del TSB –su filial británica, vendida en el Santander–, un total de 4.000 millones en sólo 12 meses. Por su parte, el banco de origen vasco que preside Carlos Torres ha anunciado que pagará un dividendo complementario a sus accionistas en 2026, lo que elevará la remuneración de 2025 un 30%, hasta un récord histórico de 5.249 millones de euros. "Este magnífico comportamiento [del banco durante el año] se ha traducido en una excelente creación de valor, que nos permite acelerar la remuneración a nuestros accionistas, con un mayor dividendo histórico y el mayor plan de recompra de acciones hasta hoy", señalaba el presidente del BBVA este jueves.

Pero aunque la gran banca del Estado no parece tocar techo, a nadie le pasa por alto que la normalización de los tipos de interés rememora la época de préstamos menos rentables –la gran banca ha señalado en más de una ocasión que cuando los tipos han sido a cero han supuesto un lastre para su negocio–. Por eso, las entidades ya arañan en aquellas rendijas que les permitan esquivar la bajada: en el caso español, batallando por los clientes que en un contexto de tipos bajos, y con el impulso de la economía, se animan a pedir más créditos. A todo ello se le añade otro mal del que siempre se ha quejado la banca española: que la rentabilidad que tiene –o tenía– no cubre el coste de capital, lo que significa que sus accionistas esperan recibir mucho más de lo que se les está devolviendo.

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¿Bancos globales o españoles?

Si nos fijamos negocio por negocio, los resultados de Banco Santander (14.101 millones de euros) y BBVA (10.511 millones) no solo se explican por lo que hacen en España, aunque en el caso del banco con sede en Bilbao el mercado español ha sido el que esta vez ha dado alas al negocio, por delante de México. El Santander aspira a ser un banco "global", como reconoció su presidenta, Ana Botín, por lo que se ha puesto entre ceja y ceja reforzar su posición en Estados Unidos, donde acaba de comprar otro banco, Webster Financial Corporation, la empresa matriz de Webster Bank, por 10.150 millones de euros.

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Mientras tanto, el BBVA no prevé compras después de un año marcado por el descarrilamiento de la opa lanzada en el Sabadellpero sí busca fórmulas para crecer orgánicamente, sobre todo en España, lo que le permite compensar el peso de los países emergentes donde es fuerte: México y Turquía. De hecho, en el Estado, la entidad que preside Carlos Torres ha ganado cuota de mercado, lo que le ha permitido paliar el impacto de la bajada de los tipos sobre los ingresos obtenidos. "No hay posibilidades de consolidación en España una vez ha pasado la operación del Sabadell", afirmaba el directivo, y aseguró que desde la entidad no sienten "ninguna presión para realizar una operación de compra".

Por otra parte, CaixaBank y el Banc Sabadell se atrincheran en España. Pese a que el banco con sede en Valencia que preside Tomàs Muniesa está ganando fuerza en Portugal, donde opera a través de BPI, en España ganó durante el 2025 a unos 390.000 nuevos clientes y alcanzó los 18,9 millones de clientes en el Estado, y aseguraba que no tiene ninguna operación a la vista. El Banc Sabadell, por su parte, una vez sacudida la sombra de la opa hostil que le persiguió durante diecisiete meses, afirma ahora que su principal objetivo es crecer orgánicamente dentro de España, donde todavía tiene margen de mejora. "No es el momento de un crecimiento inorgánico en España –decía este viernes el consejero delegado–. Ahora mismo no se dan las condiciones. Todo el mundo sigue creciendo, pero habrá un momento en que, con esa ventaja competitiva que tiene el Sabadell, podrá tener sentido que se haga alguna consolidación". El momento aún no ha llegado, pero lo más seguro es que cuando llegue habrá como primer ejecutivo del banco una nueva cara, la de Marc Armengol.