Macroeconomía

China fija el objetivo de crecimiento más bajo en más de tres décadas

Pekín encara el futuro reduciendo el crecimiento económico, apostando por la independencia tecnológica y supeditando al ejército al control del Partido Comunista

China está virando de un crecimiento basado en industria e infraestructuras en uno de servicios, consumo e innovación.
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PequínChina establece un objetivo de crecimiento para 2026 de entre el 4,5% y el 5%. Es la primera vez desde 1991 cuando el gigante asiático considera un crecimiento del PIB por debajo del 5%.

Como cada año, la hoja de ruta de la política china se ha presentado con toda la pompa comunista a la apertura de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el órgano legislativo chino. Un escenario marcado por las alfombras rojas y las luces doradas ha acogido el solemne acto en el Gran Salón del Palacio del Pueblo, en la plaza de Tiananmen. El primer ministro Li Qiang ha leído durante poco más de una hora el documento de trabajo donde se esbozan las directrices económicas, políticas y diplomáticas para 2026. Además, este año la ANP es especialmente importante porque aprobará el XV plan quinquenal 2026-2030.

Un auditorio disciplinado ha seguido la explicación girando todo el mundo a la vez cada hoja del informe, lo que ha creado una coreografía curiosa y sonora. La celebración de la ANP tiene mucha liturgia y poco debate, ya que los temas llegan consensuados a la sesión. En la hermética política china ni siquiera se ha anunciado cuándo acabará la reunión. Se supone que será entre el 11 y el 15 de marzo cuando los representantes voten la aprobación del documento y del plan quinquenal. La votación siempre aprueba las propuestas con prácticamente unanimidad.

En su discurso, Li Qiang ha hecho una defensa del multilateralismo y ha asegurado que "China está dispuesta a trabajar con todos los miembros de la comunidad internacional para promover un mundo multipolar igualitario y ordenado y una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva". Estas palabras tienen especial importancia en un momento de crisis internacional por la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. Sin embargo, la ANP se centra en la política interna china.

El primer ministro, pese a destacar la resiliencia de la economía del gigante asiático, ha advertido de los desafíos externos e internos que enfrenta a China. Sin embargo, expresó confianza en las perspectivas de futuro para la segunda mayor economía del mundo. Así, China se prepara para hacer frente a los desafíos internos y externos reduciendo su objetivo de crecimiento y desplegando una batería de ayudas para consolidar la economía.

Es la primera vez, salvo la excepción del año de la pandemia, que no se marca un objetivo fijo de crecimiento del PIB. Este año se ha optado por una horquilla de medio punto que deja margen para los errores y permitirá una mayor flexibilidad. La decisión también implica un compromiso con el cambio de modelo económico y apuesta definitivamente por lo que a los documentos oficiales se ha llamado "crecimiento de calidad". Es decir, crecer menos, pero crecer mejor. Detrás de la teoría existe una apuesta por el desarrollo tecnológico con el objetivo de ser autosuficientes. De esta forma se eliminarían los problemas que ahora tiene China con las sanciones estadounidenses, que limitan el acceso a los microchips más avanzados.

Pekín se propone estimular especialmente las industrias relacionadas con la tecnología cuántica, la energía y la inteligencia artificial. En el ámbito interno, Li Qiang ha anunciado medidas para desarrollar el mercado interno y unificarlo. También ha anunciado el objetivo de crear doce millones de nuevos puestos de trabajo urbanos y mantener la tasa de paro en torno al 5,5%, las mismas metas de 2024 y 2025.

Por otra parte, China sigue siendo muy dependiente de las manufacturas y las exportaciones. En 2025 registró un superávit comercial récord de 1,19 billones de dólares, pero este buen dato no puede ocultar que el exceso de capacidad se ha convertido en un problema, ya que a la larga no será sostenible frente a un contexto de guerras comerciales y continua reducción de precios. Reequilibrar el mercado e incentivar el consumo sigue siendo una asignatura pendiente.

Ejército sometido al partido comunista

En 2026, el presupuesto del ejército también se reduce unas décimas y sólo aumentará un 7% interanual hasta alcanzar los 277.000 millones de dólares. El pasado año creció el 7,2%. China ya tiene el segundo gasto en defensa más alto del mundo, sólo superado por Estados Unidos. Muchos analistas de defensa aseguran que en realidad el gigante asiático maquilla las cifras y no incluye gastos en innovación y desarrollo militar.

Así, la emergencia militar de China va ligada a la situación geopolítica. El ataque a Irán, un aliado de Pekín, justifica aún más su interés en armarse. Aunque para Xi Jinping el foco está en el indo-pacífico y la prioridad es la reunificación de Taiwán. El primer ministro tuvo palabras duras contra la independencia de Taiwán y las interferencias extranjeras. Le aseguró que se actuará contra las "fuerzas separatistas".

Más allá de las cifras de gasto, el foco sobre el ejército está centrado en la campaña anticorrupción que dirige personalmente Xi Jinping y que ha descabezado la cúpula militar. La destitución del carismático general Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC) y militar de mayor graduación del país, ha sacudido el mando del ejército.

En su discurso, el primer ministro Li Qiang ha reafirmado el control del Partido Comunista sobre el ejército afirmando que "China mantendrá el liderazgo absoluto del Partido Comunista sobre las fuerzas armadas populares" y ha asegurado que se seguirá profundizando en la rectificación política de los militares. En China, el ejército está a las órdenes del Partido Comunista y tiene el mandato de defenderle.

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