20 años ahorrando para comprar un piso

En Cataluña, en el año 2025 se han formalizado 158.000 compraventas de viviendas. Según el Colegio de Notarios, el 46% se hicieron sin hipoteca, es decir, al contado. Si tenemos en cuenta que el precio medio de una vivienda en Cataluña ronda los 220.000 euros, el dato es, como mínimo, sorprendente. Pero hay más: en 2024, este porcentaje llegó al 49%.

¿A qué responde este fenómeno? Principalmente, intervienen tres perfiles de compradores: fondos de inversión, personas que venden una vivienda para adquirir otra y hogares con ahorros acumulados. Es aquí donde aparece una cuestión clave: la dificultad de ahorrar estas cantidades, especialmente entre los más jóvenes. En paralelo, gana peso otro fenómeno: las donaciones de padres a hijos, que, según el mismo Colegio de Notarios, crecen a un ritmo del 20% anual.

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Hagamos unas cuentas rápidas. Para comprar una vivienda de 220.000 euros sin financiación, hay que disponer de unos 250.000 euros si le añadimos impuestos y gastos. Una pareja con unos ingresos mensuales de 3.500 euros que consiga ahorrar 1.000 euros al mes tendrá que destinarle más de 20 años. Y esto sin considerar el efecto de la inflación sobre el precio de la vivienda. Para una familia sin un patrimonio previo significativo o sin ayuda familiar, la compra de una vivienda al contado es, simplemente, inasumible.

Cada vez pesa más el patrimonio acumulado y menos la capacidad de ahorro generada con el trabajo. Cuando casi la mitad de las compraventas se hacen al contado, el acceso a la vivienda deja de depender solo de los ingresos y pasa a estar fuertemente condicionado por el origen familiar. Al mismo tiempo, esta realidad tensiona aún más el mercado, ya que los compradores con liquidez compiten con ventaja respecto a aquellos que necesitan financiación. El resultado es un círculo que dificulta el acceso a la propiedad para las nuevas generaciones.