Cámaras: Cataluña acaba con una década de hecho diferencial

BarcelonaCataluña está a punto de poner fin a la anomalía de más de una década de ser prácticamente la única autonomía sin una ley de cámaras de comercio propia. Un curioso hecho diferencial. En este tiempo, se han vivido etapas como la de Quim Torra como presidente de la Generalitat, con un intento de intervencionismo que unió en contra a sindicatos y patronales. O la polémica más reciente por las vocalías que obtienen grandes compañías pagando (las denominadas sillas de plata).

En cualquier caso, ahora, si no hay sorpresas como en otras ocasiones, el texto impulsado por el PSC, Junts, ERC y el PPC puede ser aprobado en el pleno del Parlament que comenzará el próximo martes. El proyecto ha superado el dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias pedido por Comuns y la CUP por las sillas de plata y la representatividad. Este punto, que en la Cámara de Barcelona supone pasar de dos vocalías de pago (Criteria-La Caixa y RACC) a diez, al que se oponían las pymes, con Pimec al frente. De hecho, se salvó en el pleno cameral con el voto de calidad del presidente, Josep Santacreu.

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El pleno de la corporación barcelonesa tiene 60 vocales. Seis se las reparten Foment y Pimec. Hay dos sillas de plata y 52 plazas por sufragio universal. Con el nuevo marco legal, a partir del próximo mandato (las elecciones son el año que viene), los vocales elegidos en urna serán 44, ocho menos. Por eso los miembros de la candidatura independentista que gobernó el anterior mandato, y las empresas vinculadas a Pimec y esta misma patronal se oponían al cambio. Ven en ello más poder de decisión para las grandes empresas.

Un punto esencial para las cámaras es que la norma regula y asegura un sistema de recursos para las funciones públicas que les son delegadas, después de años de sufrimiento desde que se suprimió en 2010 la cuota obligatoria que pagaban las empresas. Otro tema es si hacen falta 13 cámaras en Cataluña y si desaparecerán las reticencias con las patronales sobre el papel de cada parte.

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En todo caso, la norma llega en un clima patronal enrarecido. El lobi G-8, donde está Pimec con otras entidades económicas y empresariales, –también la Cámara–, parece haberse consolidado en plena disputa sobre las cámaras, después de la bendición del presidente Pedro Sánchez con la reunión que mantuvieron en Barcelona. El gran ausente es el Fomento del Trabajo de Josep Sánchez Llibre, que no quiso formar parte de un foro promovido por el presidente de Pimec, Antoni Cañete; y el del Círculo de Economía de 2019 a 2022, Javier Faus. Y mantiene una relación ocasional (como con el tema de la financiación autonómica), pero distante.