La IA prepara el asalto a Wall Street
El mercado espera efervescencia y volatilidad para las salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic después de la mega-OPV de Space X
BarcelonaLa guerra ha comenzado y Elon Musk ha disparado primero. La megasalida a bolsa de SpaceX, la tecnológica para todo del hombre más rico del mundo, ha abierto las puertas de Wall Street a la IA generativa. A pesar de que se la conoce por los cohetes y los contratos de defensa, SpaceX tiene dentro desde febrero de este año xAI, la empresa del entramado del sudafricano que gestiona su inteligencia artificial de consumo, el chatbot integrado en la red social X, Grok. La oferta pública de venta de Musk marca el camino para el resto del sector: un objetivo de capitalización históricamente elevado —1,75 billones de dólares— y miles de millones captados para añadir a las ingentes inversiones en computación que habrá que hacer para cubrir la demanda creciente. A la cola, Anthropic, la creadora de Claude, que tiene el cuarto trimestre cercado en rojo, y OpenAI, de ChatGPT, que dejó atrás los problemas judiciales con Musk y ya tiene vía libre para añadirse al parqué neoyorquino.
Anthropic, según han avanzado tanto el Financial Times como el Wall Street Journal, ya ha explorado el mercado para una salida a bolsa que se podría producir durante octubre de este año. OpenAI, por su parte, no ha hecho todavía estos movimientos, si bien los analistas consultados asumen que, ante la aventura de sus competidores, no debería tardar en sumarse, y se especula con una fecha entre el cuarto trimestre de este año y el primero de 2027.
Los nuevos ricos de la IA, pues, asaltarán las bolsas en cuestión de meses, y lo harán todos, según el head of equity de TREA AM, Xavier Brun, por motivos similares. La situación, para el experto, es ideal. "El negocio es muy intensivo en inversión, y todos los jugadores necesitan capital", comenta. Los miles de millones que obtendrán de la venta de sus primeras emisiones de acciones servirán, a corto plazo, para continuar financiando centros de datos, nueva computación y la evolución a velocidad de crucero de unos modelos de IA generativa que se actualizan cada pocas semanas.
En un sentido similar se expresa Jaume Puig, director general de GVC Gaesco, que identifica el salto al mercado público con una intención de "maximizar el momento de interés" de los inversores por la tecnología. "Mucho capital comprará el concepto en lugar de comprar la empresa", considera Puig, que ve detrás las prisas de los tres competidores un reconocimiento de la incertidumbre intrínseca al mercado de la inteligencia artificial. "Si yo estuviera seguro del rendimiento, no sacaría la empresa a bolsa ahora. Lo haría en tres o cuatro años", con el modelo de negocio estabilizado. Entonces, pero, los inversores "ya tendrán mucho más claro el potencial de la tecnología, y también sus límites".
SpaceX ha demostrado, según los resultados que ha comunicado al regulador bursátil estadounidense, que la inyección de caja es necesaria. La compañía de Musk perdió el primer trimestre 4.200 millones de dólares después de invertir en IA cerca de 8.000 millones, y todo hace pensar que los gastos de capital para el presente curso serán históricamente elevadas. La situación es similar en sus competidores: OpenAI no espera generar beneficios hasta finales de la década. Anthropic, por su parte, calcula que podría ver las primeras ganancias netas ya este mismo verano, con un modelo de clientes empresariales más estable, que no pide tanta inversión externa. Los analistas consultados están de acuerdo en el diagnóstico, pero no descartan un calendario tan halagüeño: la empresa de los hermanos Dario y Daniela Amodei "tiene mejor trayectoria hacia la generación de caja", a ojos del experto de eToro Javier Molina, si bien las cifras positivas de caja no llegarían hasta 2027.
Valoraciones extremas
La salida de SpaceX, pues, ha marcado el camino que pueden seguir el resto de jugadores en el campo de la IA generativa y agéntica. La nueva joya en la corona de Elon Musk aspira a irrumpir en el Nasdaq, el selectivo tecnológico de la bolsa de Nueva York, a principios de junio, con una valoración que oscilaría entre los 1,75 y los 2 billones de dólares. Actualmente, después de la fusión de las patas aeroespacial y tecnológica, la compañía vale unos 1,25 billones. Las valoraciones a las que aspiran OpenAI y Anthropic son ligeramente más moderadas: la compañía de Sam Altman desearía, según avanzaba lacadena CNBC, dar el salto al selectivo con una valoración de un billón de dólares, mientras que su derivada y principal competidora lo haría, de acuerdo con los contactos pre-OPV revelados por el WSJ, a unos 900.000 millones.
A ojos de Puig, la diferencia no proviene tanto del negocio como de la marca: "Cuando el inversor accede a OpenAI o Anthropic, accede a la empresa. En el caso de SpaceX, la promesa es Elon Musk". Para el experto, los proyectos en torno a Claude y ChatGPT tienen fundamentos de negocio más sólidos que las propuestas de IA de Musk, así como diversas de sus ideas en el ámbito aeroespacial. Los 2 billones que espera alcanzar responden más a "futurologías", como su idea del "viaje global de una hora", en el que los usuarios podrían ir a cualquier punto del planeta en menos de 60 minutos en un cohete espacial. "Hay mucha gente que, si mira los proyectos de SpaceX, en muchos no confiaría. Pero compran Musk", sostiene.
La figura del hombre más rico del planeta también permite hacer movimientos de gobernanza mucho más agresivos que cualquier otra empresa de su sector. Hay que recordar que, de acuerdo con la documentación facilitada al regulador, SpaceX será una "empresa controlada": el 85% de los derechos de voto se mantendrán en manos del magnate sudafricano, y no tendrá que ceder una mayoría de los asientos en el consejo de administración a independientes. Para Puig, ni OpenAi ni Anthropic tendrán margen para un movimiento como este. Brun, por su parte, no lo ve tan lejano: el experto de Trea recuerda que "la separación de acciones entre A —las acciones principales, con voz y voto sobre las decisiones de la empresa— y B—instrumentos financieros sin influencia en la gobernanza— es un fenómeno normalísimo en Estados Unidos". En este sentido, ve una apertura para que tanto Altman como los Amodei recorten el capital flotante que ponen en el mercado y mantengan, como ha hecho Musk, un dominio claro sobre la empresa.
Los accionistas aprietan
A pesar de que los inversores puedan "comprar la idea" y no tanto los fundamentos empresariales, el mercado considera que el accionariado no tardará en pedir, como mínimo, un plan de retornos bien estructurado. Hoy por hoy, a ojos del analista de XTB Javier Cabrera, las expectativas ilimitadas del efecto de la IA sobre la economía generan una cierta "miopía" entre los capitalistas, que se sumarían a cualquier proyecto con esta etiqueta. "El mercado solo valora el escenario más optimista, pero el riesgo es muy grande", avisa el observador financiero. En este sentido, los expertos vinculan la estabilidad de la cotización con la capacidad de la IA para continuar convenciendo a los accionistas de que los rendimientos futuros son más importantes que las pérdidas presentes. Cabrera recuerda, por ejemplo, el batacazo que sufrió Meta, la matriz de Facebook, cuando se desinfló su apuesta por el metaverso: entre septiembre de 2021 y noviembre de 2022, la firma de Mark Zuckerberg perdió un 76% de su valor en el mercado abierto.
Ahora bien, el mercado observa diferencias claras entre todos los actores implicados. SpaceX ya tiene negocios provechosos, como la conectividad satelital Starlink o el mismo negocio de lanzadores espaciales, pero sus apuestas de futuro son más inestables. Open AI, indican los expertos, aún no habría encontrado cómo será su negocio del futuro. De los tres, es Anthropic quien más ha conseguido aterrizar en la economía real. La creadora de Claude tiene, a ojos del analista de la boutique financiera Gesinter Ferran Carreras, "un modelo más sólido, porque vende a empresas, y no confía solo en el usuario final". "Tiene mejores expectativas de crecimiento, y está en un momento más estable", añade el economista.
Además, de las tres probables OPV, la de los Amodei es la más modesta, sin el riesgo de una salida por encima del billón de dólares. A juicio de Brun, ChatGPT no confirmará sus previsiones hasta que no alcance una "masa crítica" de los usuarios finales. Incluso con más de 900 millones de usuarios semanales, de acuerdo con los documentos de la misma empresa, "a 20 euros al mes, las cuentas no salen". "Tendrá que duplicar o triplicar los clientes", sostiene el experto, para tener unas cuentas saludables; unas cifras que emularían el alcance de gigantes digitales como Spotify o Netflix.
Google, el cuarto en discordia
Entre los nombres más conocidos del segmento de la IA, el de Google es el que menos necesita un nuevo impulso en bolsa. Después de la implementación de su modelo generativo, Gemini, en el ecosistema de trabajo del buscador —ahora opera sin dificultades en Drive, Calendar, Gmail y el mismo Chrome— el modelo de la filial de Alphabet es el que más crece de toda la industria: de acuerdo con los principales portales digitales, Gemini ya acumula más de 750 millones de usuarios mensuales. Además, tiene la ventaja de que su negocio no depende exclusivamente de los usos de la IA, sino que está integrado dentro de todo el ecosistema Google, que todavía obtiene su beneficio de la publicidad digital y el uso y comercialización de los datos. "Google tiene toda la información, esa es su ventaja", considera Puig.
Es sobre esta ventaja que el mercado empieza a vislumbrar la posibilidad de que Alphabet, impulsado por Gemini, pueda competir en una carrera que parecía más que decidida durante el 2025: el gigante de Mountain View se acerca cada vez más a la valoración de Nvidia, el fabricante de tarjetas de memoria gráfica para centros de datos y ordenadores que ocupa el trono como la empresa más valiosa del planeta. Las cifras todavía están lejos: al cierre de la última sesión, la matriz de Google registraba una capitalización de 4,6 billones de dólares, mientras que la firma que dirige Jensen Huang supera todavía los 5,2 billones. Aun así, Carreras la ve como "la candidata más clara" a superar al rival. "Puede robar la medalla de oro", concluye.