Periscopio global

Stegra, la primera gran apuesta por el acero verde en Europa esquiva la quiebra

Un grupo de inversores liderado por la multimillonaria familia Wallenberg salva una compañía clave para la industria de Suecia

Vista general de las instalaciones de Stegra, la primera planta de acero verde a gran escala del mundo, ubicada al norte de Suecia.
29/04/2026
4 min

CopenhagueEl prestigio de Suecia como motor de la industria verde en Europa sufrió un golpe muy duro con la quiebra de Northvolt en el año 2025. El fabricante de baterías eléctricas no pudo estar a la altura de las expectativas y se convirtió en el mayor fracaso industrial de la historia moderna del país nórdico. Un año después, otra empresa emblemática de la revolución industrial verde impulsada desde el norte de Suecia ha evitado caer en un destino similar.

En este caso, se trata de Stegra, la compañía que aspira a reducir un 95% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la producción de acero, una industria que es la responsable de emitir cuatro mil millones de toneladas de CO2 a escala mundial cada año, según la Asociación Mundial del Acero. Para conseguirlo, la empresa, creada en el año 2020 como una start-up con el nombre de H2 Green Steel, está construyendo la primera siderúrgica descarbonizada de Europa, un proyecto inmenso que tiene una superficie equivalente a 450 campos de fútbol.

Desde el primer momento, la empresa ha tenido que afrontar un incremento desmesurado de los costes de construcción de la planta, sin que aún se haya fijado una fecha para el inicio de la producción de acero. Esta situación ha desencadenado graves dificultades financieras, que se han ido intensificando desde el otoño del 2025, cuando la empresa quedó al borde de la quiebra.

Pero después de meses de intensas negociaciones, Stegra vuelve a respirar aliviada después de anunciar un acuerdo con un consorcio de inversores dispuestos a aportarle 1.400 millones de euros, entre los cuales se encuentra la familia Wallenberg, el linaje empresarial más rico e influyente de Suecia. Con esta suma de millones, los directivos de la empresa confían en poder acabar la construcción de la planta, que incluye una fábrica de hidrógeno con una torre de 145 metros de altura (que se convertirá en el edificio más alto de Suecia), una planta de hierro esponjoso, la misma fábrica de acero —a la que se ha tenido que construir vías de ferrocarril— y una planta de tratamientos de aguas adyacentes, que han añadido millones de sobrecostes al proyecto. “Ha sido un trabajo increíblemente duro en los últimos seis meses, pero acabaremos la fábrica de acero en un plazo entre 18 y 24 meses”, afirmó el director general de la empresa, Henrik Henriksson.

En la ciudad de Boden, con 28.000 habitantes y situada a más de 1.000 kilómetros al norte de Estocolmo, donde Stegra está construyendo la planta de acero, la noticia ha sido recibida con alivio. En las obras de construcción, que se iniciaron en el año 2022, trabajan más de 4.000 operarios y ya se han invertido 6.500 millones de euros. La fábrica representa la única planta siderúrgica construida en Europa en los últimos 50 años y Suecia la ha utilizado como un auténtico escaparate de la transición industrial energética que quiere impulsar.

Salvar la imagen industrial de Suecia

Pero más allá de los fondos que ha podido recaudar Stegra, lo que más ha destacado la prensa en Suecia es la identidad de sus inversores y el mensaje que han querido dar: a través del fondo Wallenberg Investments, esta estirpe empresarial se convierte en el primer accionista de Stegra después de haber invertido 240 millones de euros. En el consorcio de inversores también participa el fondo estatal de Singapur Temasek, junto con la fundación IKEA IMAS Foundation, propietaria de la mayoría de las tiendas IKEA en el mundo. Por su parte, la familia Wallenberg controla varias de las principales joyas de la industria sueca, entre ellas el grupo de telecomunicaciones Ericsson, el fabricante de electrodomésticos Electrolux, y la empresa de aeronáutica y defensa Saab.

La entrada de capital de los Wallenberg en Stegra se ha interpretado no solo como una aportación financiera, sino también como una validación de un proyecto que apuesta por la transformación ecológica de la industria. Esto ha ocurrido en un momento en que desde sectores conservadores y de ultraderecha suecos reticentes con la transformación industrial ecológica se ha difundido la idea de una “burbuja verde” que, avisan, tarde o temprano acabará explotando.

Para dar aún más fiabilidad a la apuesta de los inversores, al frente de Stegra han puesto como presidente del consejo administrativo a un auténtico veterano de la industria, Leif Johansson, conocido por haber sido consejero delegado de AB Volvo entre 1997 y 2011. Después de ser nominado, Johansson justificó la implicación del fondo Wallenberg “por la gran importancia que reviste el proyecto para el estatus de Suecia como nación empresarial”. De hecho, desde el principal diario del país, el Dagens Nyheter, valoraban que “la preocupación por preservar la imagen de Suecia como nación pionera en la industria verde probablemente ha sido un factor de peso en la decisión de la familia Wallenberg de comprometerse con Stegra”.

Con todo, los expertos también alertan de que, a pesar de que se ha salvado la construcción de la planta de acero verde en Boden, la compañía aún tiene retos mayores por delante, como el encarecimiento del precio de la energía, que se necesita en grandes cantidades para la producción de acero verde, mientras que los precios del acero convencional siguen bajando. Otro problema lo apuntaba Klara Helstad, subdirectora de investigación de la Agencia Sueca de Energía, al admitir al rotativo británico Financial Times que “es difícil para Suecia dar el apoyo a las industrias verdes emergentes a una escala a la que vemos en China”. Desde el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, Aaron Maltais avisaba que “vemos que las cosas se están ralentizando en Europa con otros proyectos similares a Stegra que tienen problemas para llegar a la estimación de negocio y acaban pospuestos o completamente parados”.

stats