¿Tenemos que sufrir porque la bolsa caiga?
El profesor Boar defiende no entrar en pánico ante la caída de los mercados por las tensiones geopolíticas
Cuando comenzó el conflicto con Irán, advertí que el impacto sobre los mercados probablemente sería una cuestión de días. Y, con la información que teníamos entonces, era una lectura razonable: tanto los inversores como los analistas (como yo) esperaban un conflicto corto. La realidad, sin embargo, es bien diferente.
Durante los últimos días, a pesar de las caídas generalizadas, algunos mensajes optimistas de Donald Trump habían ayudado a contener la tensión, incluso con pequeños repuntes en la bolsa y una cierta calma en el petróleo. Pero esta aparente tranquilidad era frágil. De hecho, hemos llegado a ver movimientos de hasta el 30% en el crudo en una sola jornada. Ahora, sin embargo, el mercado parece haber dejado de creerse este relato. Aunque Trump insiste en que la guerra está “ganada”, la realidad es que el conflicto no tiene pinta de acabarse pronto. Y esto es precisamente lo que ahora penalizan las bolsas.
La caída ya no responde solo al miedo inicial, sino también a las consecuencias económicas de un conflicto más largo de lo previsto. Sobre todo, por el encarecimiento del petróleo, un factor clave para el crecimiento, la inflación y los márgenes empresariales.
¿Hay que entrar en pánico? Claramente, no. Cuando el mercado gira a la baja, casi todo el mundo pierde dinero. Forma parte del juego. En estos momentos, lo más importante es mantener la calma y tener paciencia. El hecho es que la bolsa no se mueve tanto por lo que pasa como por lo que cree que pasará. Y ahora el problema es claro: el mercado infravaloró la capacidad de respuesta de Irán y la posibilidad de que el conflicto se alargase mucho más de lo previsto.
Y, como siempre, hay que mirarlo con perspectiva: cuando miremos el gráfico de la bolsa de aquí a 3 años, la caída actual nos parecerá una tontería a largo plazo. Paciencia y no os dejéis llevar por impulsos.