Energía

Holaluz: ¿qué ha pasado con la 'revolución de los tejados'?

Las renovables se erigieron en alternativa al encarecimiento de la energía por la guerra de Ucrania

BarcelonaLa energética catalana Holaluz ha pasado de ser considerada una historia de éxito a estar a un paso de quedarse sin licencia para operar. La semana pasada, el gobierno español comenzó los trámites para retirarle la consideración de comercializadora eléctrica y un procedimiento para traspasar sus clientes a otras compañías de referencia. Ahora bien, ¿qué ha sucedido desde los aplausos en foros de emprendimiento y las portadas para que Holaluz haya llegado hasta aquí?

¿De dónde salió Holaluz y qué hacía diferente?

Holaluz nació en el año 2010 de la mano de tres jóvenes ingenieros que se habían conocido estudiando un máster. Carlota Pi, Oriol Vila y Ferran Nogué impulsaron una comercializadora de electricidad 100% renovable. Querían plantear un modelo alternativo al de las grandes eléctricas, en una especie de David contra Goliat.

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El negocio de Holaluz está resumido en la campaña publicitaria La revolución de los tejados y se basa en dos patas: por un lado, la instalación de placas y, por otro, la comercialización de la energía resultante. La idea es que la empresa se hace cargo de la instalación en los tejados de particulares y, a cambio, comercializa la electricidad generada. Los clientes pagan una cuota fija por la luz que consumen.

Según informa Holaluz en su página web, en sus dieciséis años de vida ha habilitado placas solares en más de 14.000 tejados y ha cerrado más de 325.000 contratos de suministro. La eléctrica llegó a tener hasta 750 empleados entre 2022 y 2023.

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¿Cuándo empezaron a ir mal las cosas?

El autoconsumo alcanzó su máximo a finales de 2022, cuando las instalaciones crecieron más de un 2.000% respecto a tres años antes. Los consumidores vieron en él una salida ante el encarecimiento del precio de la luz por la guerra de Ucrania –que convertía en rentable la inversión– y las subvenciones públicas.

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Ahora bien, cuando los precios se normalizaron, hasta llegar a mínimos históricos, el autoconsumo perdió atractivo. En el año 2023 las renovables cayeron casi un 50%. En aquel ejercicio Holaluz registró unas pérdidas de 26 millones de euros, es decir, multiplicó por cinco los 5,1 millones de números rojos de 2022.

¿Holaluz ha llegado a tener beneficios?

Aunque los últimos años de Holaluz han estado marcados por las pérdidas, la compañía había obtenido beneficios por primera vez en 2016, con un resultado neto de medio millón de euros. En el otro lado de la balanza, tocó fondo en 2023, con más de 26 millones de pérdidas y una deuda consolidada de 58,8 millones. Holaluz no ha tirado nunca la toalla y en todo momento ha defendido que "la oportunidad de crecimiento estructural sigue intacta", porque el mercado español de energía renovable está "poco explorado".

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La historia reciente de la compañía ha estado marcada por la salida a bolsa en 2019, el expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a unas 200 personas, la suspensión de la cotización en 2024 por no haber presentado la auditoría de las cuentas y el plan de reestructuración de la deuda.

En el ámbito energético, Holaluz cerró un acuerdo con Tesla para instalar baterías del fabricante de coches eléctricos en las instalaciones de autoconsumo e impulsó un producto llamado tarifa justa para simplificar la facturación y reducir los impagos.

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¿Cómo le ha ido en bolsa?

Holaluz comenzó a cotizar en el mercado alternativo bursátil (MAB) –la bolsa de las pymes– en el año 2019 con un precio por acción de 7,78 euros, que elevaba la valoración de la empresa a 160 millones. Llegó a estar cuantificada en 257 millones, mientras que el viernes, cuando el gobierno español ya había abierto el expediente, pero aún no se sabía, el valor de la acción era de 0,82 euros.

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Antes de la salida a los parqués de 2019, la eléctrica cerró tres rondas de financiación: una inversión de 4 millones de euros del fondo Axon Partners Group en el año 2016, una de 10 millones de Geroa EPSV y una de 30 millones suscrita por inversores institucionales previa a la salida a bolsa.