Periscopio global

"Cuando en Europa abrazan la oscuridad, en Brisbane abrazamos el alba"

Un estudio apunta que en algunas ciudades australianas la economía matinal rivaliza con la de los atardeceres

Imagen de una puesta de sol a Brisbane (Australia).
Aleix Graell
24/06/2026
4 min

SídneyEntre semana Anna Alstersjö llega al gimnasio entre las cinco y cuarto y las cinco y tres cuartos de la mañana. No está lleno, pero tampoco vacío del todo. Asegura que quien madruga, Dios le ayuda, pero reconoce que el deporte la ha llevado a levantarse temprano para aprovechar el día. “Me molesta cuando mi café no está abierto a las 6.30 h el domingo”, lamenta esta australiana-sueca residente en Brisbane.Esta ciudad marcada por un río, con una temperatura media de entre 25 y 15 grados y con nombre de un administrador colonial, tiene una de las economías más tempranas de Australia conjuntamente con Perth, en la costa oeste. Según un estudio dirigido por la doctora especializada en urbanismo por la Universidad de Melbourne y fundadora de Ingenium Research, Anna Edwards, en estos dos centros urbanos uno de cada tres establecimientos de hostelería está abierto antes de las 7 de la mañana. En Melbourne o Sídney tan solo un 16% y un 19%, respectivamente."El sol sale temprano en Brisbane –asegura Edwards, que hace poco presentó los datos de su estudio a un comité de la ciudad–. Estaba allí, y cuando abrí las cortinas a las 4 de la mañana y miré al río había gente corriendo". Según se desprende de su investigación, entre las 5 am y las 11 am Brisbane genera volúmenes de gasto similares a los de entre las 7 de la tarde y la medianoche.Pero no es una excepción. En Adelaide en 2021 dos amigas comenzaron Salty Sips, una sesión de yoga gratuita en la playa que incluye un baño en el océano y reúne a cientos de personas cada miércoles. A las 6.30 h clase de yoga y a las 7 h, zambullida. En Melbourne y Sídney los amaneceres se llenan de gente corriendo por el litoral en un running club –con sus publicaciones en la aplicación Strava–, las piscinas se llenan de nadadores de carril rápido y lento, han proliferado gimnasios 24 horas, el café Saint Judes acoge a los integrantes de un club ciclista de jubilados e incluso una abuela con el móvil a todo trapo hace taichí en un callejón al lado.En cambio, en ciudades como París, solo un 3% de la hostelería abre antes de las 7 h, y pasadas las 7 h un 14%, mientras que en Ámsterdam solo un 7% abre antes de las 8 h, cifra que en Londres sube hasta el 24%, tal como recoge el estudio hecho a más de 7.800 locales de 20 ciudades de alrededor. Mientras que en Brisbane o Perth uno de cada tres establecimientos ha subido la persiana antes de las 7 de la mañana, en el Raval de Barcelona esto pasa a partir de las 9 h.Entre las posibles causas se encuentran el clima templado de la costa australiana en un país donde casi el 90% de la población vive a menos de 50 kilómetros del mar, el interés por la actividad física al aire libre en parques y áreas de costa o playas, al mismo tiempo que existen unos horarios diferentes a los de Cataluña: en Sídney es complicado encontrar mesa después de las 9 de la noche porque a menudo la cocina está cerrada. Por el contrario, la cultura del café forma parte de la personalidad del país hasta el punto de que la selección australiana de fútbol se ha llevado a una persona que se dedica a prepararles los cafés durante la Copa del Mundo."Las generaciones más jóvenes están más interesadas en la salud y un estilo de vida saludable, beben menos que antes", afirma Edwards. Unas tendencias que la Oficina Australiana de Estadística ha conseguido recoger. Los jóvenes de entre 19 y 24 años que afirman que beben diariamente se han reducido por primera vez desde 2010, al mismo tiempo que, según los datos recogidos a través de los relojes inteligentes, aumenta la práctica del deporte intenso entre la población.Edwards se fijó en la economía matinal después de que el consultor Ivan Power publicara en LinkedIn un texto en el que afirmaba que “el café y el té lubrican la vida social tanto como la cerveza, el vino o los chupitos”. La idea de Power de que ahora hasta algunos negocios (o primeras citas) pasan por el desayuno la ha sintetizado mejor que nadie el alcalde de Brisbane, Adrian Schrinner, en la presentación de los presupuestos anuales: “Cuando en Europa abrazan la noche, en Brisbane abrazamos el alba”.A pesar de que la economía de las mañanas dota de más “flexibilidad” para participar en actividades sociales, Edwards recuerda que en las ciudades ya existe una economía de 24 horas. De hecho, hasta cuatro millones de australianos hacen turnos entre las seis de la tarde y las seis de la madrugada, y como reconoce la investigadora, el reto es “entender lo que ya existe y entonces hacer los ajustes para que las cosas funcionen mejor para todo aquel que usa la ciudad en diferentes horas del día”.Pero mañana una mayoría de australianos se levantarán a las 6.41 h de media, las siete menos cuarto si es fin de semana. “La mayor parte de mi círculo no se levanta tan temprano como yo. Thays y LJ [su prometido] sí, cosa que ayuda –asegura Anna Alstersjö desde Brisbane–. También ayuda que la ciudad esté preparada, con un transporte público que empieza temprano y los cafés abiertos”.

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