El rearmeo europeo inyecta 250 millones más a la industria de la defensa española
El gigante CSG sella un contrato récord para producir proyectiles de 155 mm para satisfacer la demanda de artillería de la OTAN
BarcelonaLa industria de la guerra no se detiene, impulsada por la necesidad de las potencias europeas de blindarse ante la inestabilidad geopolítica internacional. El gigante de la defensa CSG, propietario de la histórica Fábrica de Municiones de Granada (FMG), ha sellado un contrato de cerca de 250 millones de euros para el suministro de munición de artillería de gran calibre a un cliente europeo. La operación, financiada por un país de la Europa occidental, subraya la creciente dependencia de la tecnología de largo alcance en los conflictos modernos.
En este sentido, el acuerdo prevé la entrega, en un plazo récord de diez meses, de proyectiles de 155 mm, el calibre estándar de la OTAN. Este pedido no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una carrera contra reloj de los ejércitos europeos para reponer unos arsenales que se han ido vaciando para dar apoyo a Ucrania y para prepararse ante una posible cronificación de la guerra en las fronteras de la Unión.
El giro hacia la larga distancia
La geopolítica actual ha cambiado las reglas del juego en el campo de batalla. Si hace una década las operaciones se basaban en la lucha contra el terrorismo o las misiones de paz, el retorno de la guerra de trincheras y artillería a gran escala ha disparado la demanda de largo alcance.
Jan Marinov, consejero delegado de CSG Defense Systems, ha sido claro: este contrato es la confirmación de una estrategia que busca satisfacer las "necesidades futuras" de las fuerzas armadas mundiales, cada vez más centradas en la precisión a distancia.
Granada, nodo estratégico de un gigante neerlandés
A pesar de que la sede de CSG se encuentra en los Países Bajos y su dirección en Praga, el peso de esta multinacional en el Estado es notable. La compra de la planta de Granada en el año 2020 integró una fábrica con siete siglos de historia en una estructura que hoy ocupa 14.000 personas.
La planta andaluza, especializada en propulsores y componentes clave para misiles, se beneficia de esta tracción global de la matriz y se posiciona como uno de los pocos actores capaces de responder a la demanda masiva en un continente que vuelve a mirar hacia su industria militar.