Política de vivienda

París tiene 17 veces más vivienda social por cada 1.000 habitantes que Barcelona

En la UE conviven diferentes políticas, que van de países donde se ha primado la propiedad, como España, a los que se generalizan los pisos sociales, como la capital de Austria, Viena

04/10/2026 - 08:01 h.

BarcelonaDisponer de un parque residencial potente a precio asequible no requiere solo recursos financieros, que también, sino constancia y continuidad en las políticas, según los diferentes modelos y estrategias con la vivienda en la Unión Europea (UE). París, la ciudad de la luz, tiene 17 veces más vivienda social por cada 1.000 habitantes que Barcelona, según los datos sobre este tipo de inmuebles de ambas ciudades. Manteniendo esta proporción, ya que el municipio de la capital francesa tiene alrededor del 22% más de habitantes que la capital catalana, en la primera hay 127 pisos sociales por cada 1.000 habitantes frente a 7,6 en Barcelona, aunque en los últimos años ha aumentado el impulso de este tipo de viviendas.

A consecuencia de una apuesta sostenida por la vivienda y la compra de pisos para hacerlos asequibles, la capital francesa ha conseguido mantener una proporción de pisos sociales cerca del 15% sobre el total del parque de primeras residencias. Actualmente, la vivienda social en París suma más de 271.000 residencias con precios por debajo del mercado, con una oferta anual por cada 1.000 habitantes que multiplica por 5 o 6 veces la de la capital catalana, donde hay unas 13.000 viviendas y se suman unas 600 en cada ejercicio, y supone entre el 1,5% y el 2% del parque residencial principal. El objetivo es llegar a 15.000 el año que viene.

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Diferentes estructuras de la propiedad
Distribución en porcentaje sobre el total de la vivienda en seis países
Fuente: Housing Europe/Gráfico: ARA

Una de las fuentes de las que se ha alimentado la capital francesa ha sido la política de compras de casas para ofrecerlas después a precio por debajo del de mercado, explica Carme Trilla, una de las principales expertas en la materia, presidenta de la Fundación Hábitat 3 y el Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona (OHB), entre otros cargos. Además han aplicado la reserva del 30% para vivienda social en las nuevas promociones, una regulación que se aprobó en la capital catalana, todavía vigente, pero con muy bajos resultados, y que el alcalde Jaume Collboni intentó reformar.

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Trilla recuerda que el mercado libre en París tiene unos precios "brutales", como ocurre, por ejemplo en Londres, pero el espacio que ocupa la vivienda social permite paliarlo, aunque hay una demanda creciente. El problema en Barcelona es que, aunque se ha incrementado la apuesta desde hace 10 años, la proporción de la vivienda social todavía es baja. Y esto hace que los elevados niveles de precios del sector de mercado libre no tengan demasiado contrapeso.

Modelos europeos

La capital francesa ha demostrado que las adquisiciones son la fórmula más rápida y eficiente de incrementar el parque social. "La compra es mucho más inmediata y efectiva, pero hacen falta muchos recursos", añade Trilla. De hecho, los mecanismos, como el derecho de tanteo y retracto, la compra directa de paquetes y promociones, y la concertada de promociones terminadas, vacías o con obras paradas propiedad de la Sareb, el banco malo, por parte de la Generalitat o convenios de traspaso y gestión con ayuntamientos; existen, pero lo que hace falta es mucho dinero, explica.

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Francia es el primer país de la Unión Europea (UE) productor de vivienda social, con una aportación anual de entre 75.000 y 100.000 pisos cada año. Lo hacen a través de las diferentes fórmulas reguladas vinculadas a los ayuntamientos, a organismos supramunicipales o entidades sin ánimo de lucro. Forma parte, junto con Alemania (basado en la referencia a los precios medios de las zonas y con límites en la firma o actualización de los contratos), de uno de los cuatro grandes modelos que se aplican en la UE en políticas de vivienda, con diferentes variantes entre los países. Algunas de sus características son un potente sector de alquiler que puede ser privado con control de rentas y precios y seguridad jurídica para los inquilinos. Los beneficiarios de la vivienda social son muchos más que en otros países porque no va dirigido solo a población vulnerable.

España, igual que Italia, Grecia y Portugal, representa un sistema que ha promovido la propiedad como el mecanismo principal de ahorro y protección social de las familias. La proporción que la vivienda social supone sobre el total es muy baja –va del 1,7% al 5%, según los países–. En España, por ejemplo, el alquiler representa el 24% del total y la propiedad, el 74%, pero dentro del primero, el social supone entre el 2% y el 3% y dentro de este, solo la quinta parte es pública y el 80% restante, privada, explica Trilla.

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Otro modelo caracteriza a Dinamarca, Suecia, los Países Bajos y Austria. Son estados en los cuales la vivienda, considerada efectivamente un derecho fundamental, la proporciona o bien el sector público o entidades sin ánimo de lucro, que gestionan un parque de vivienda social que va del 20% al 30% del total. En los Países Bajos son entidades sin ánimo de lucro que suponen el 28,6% del parque residencial. El caso más destacado es Austria, donde destaca la capital, Viena, donde el suelo es público y en los años 30 del siglo pasado se decidió promover la vivienda pública y es una política que se ha mantenido. Además, este tipo de vivienda está abierto a una buena parte de la población, con la clase media incluida, lo cual evita la segregación social y los guetos.

Y otro es el modelo de los países del Este y, fuera de la UE, Reino Unido, donde el estado interviene de manera residual y el principal proveedor es privado. La vivienda pública o social se destina esencialmente a la población vulnerable. En los países del Este prima la propiedad por las privatizaciones en los antiguos estados comunistas.