Vivienda

La vivienda en propiedad continúa descendiendo en el Estado

El Banco de España alerta que la vivienda supone una "fuente de vulnerabilidad económica"

Vivienda en Barcelona.
16/04/2026
2 min

MadridEspaña es cada vez más un país de inquilinos y no un país de propietarios. La proporción de hogares que tienen la vivienda principal en régimen de propiedad continuó descendiendo en 2023 y 2024. En concreto, si en 2022 la residencia habitual en propiedad suponía un 72,1% del total de los hogares, hace dos años la cifra caía al 70,6%, tal como se desprende de la nueva Encuesta Financiera de las Familias (EFF) correspondiente al año 2024 y que el Banco de España elabora cada dos años. De hecho, en el informe de este año, publicado este jueves, el organismo supervisor destaca que uno de los "problemas persistentes" de la economía española desde 2022, cuando se publicó la última encuesta, sigue siendo la dificultad para acceder a una vivienda. "Condiciona de forma importante la situación económica y financiera de las familias", hasta el punto de que se ha convertido en una "tensión persistente", se desprende del informe.

Ni tan solo la relajación de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo con una bajada de los tipos de interés hizo cambiar la tendencia. Si bien "favoreció" una mejora del entorno crediticio, "no eliminó las tensiones acumuladas en materia de accesibilidad residencial". Para determinados hogares (especialmente para los más jóvenes, para los que tienen niveles de renta más bajos y para una parte importante de la población extranjera), el acceso a la vivienda "continuó constituyendo una fuente destacada de vulnerabilidad económica durante todo el período", indica el Banco de España. Esto se da después de un período de tiempo (2022-2024) marcado por la invasión Rusia de Ucrania y el consiguiente impacto sobre los precios, lo que supuso un revés para la recuperación pospandemia, pero también para la capacidad de "resistencia" de la economía española, que supo esquivar la crisis inflacionista hasta consolidar una "fase de crecimiento relativamente robusta" en 2024 con un descenso de la inflación y una relajación de las condiciones financieras.

La caída de la vivienda habitual en propiedad es generalizada, aunque se notó más entre los percentiles 80 y 90 en términos de distribución de renta (es decir, entre el 10% y el 20% con más ingresos). Una dinámica, sin embargo, que coincide con el hecho de que entre los hogares con más riqueza ganan peso otras propiedades inmobiliarias y la participación en negocios. También en los hogares en los que el jefe de familia tiene entre 35 y 44 años y en los más pobres. En cambio, se detecta un repunte entre los hogares más jóvenes, lo que rompe con la tendencia decreciente que se registraba desde 2011.

Otras propiedades

La posesión de activos inmobiliarios diferentes de la vivienda principal por parte de las familias continúa siendo también generalizada y afecta al 45,3%. En concreto, un 33,7% de los hogares contaban con una vivienda que no era su inmueble principal, mientras que un 13,6% disponían de solares y fincas. De la encuesta también se desprende que la proporción de hogares con otros activos inmobiliarios aumenta con la renta y con la riqueza neta y alcanza sus valores más elevados en los hogares en que el jefe de familia tiene entre 65 y 74 años, en aquellos hogares con un jefe de familia jubilado o en que es trabajador por cuenta propia, es decir, autónomo.

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