Economia 28/02/2021

Los jóvenes, la diana de todas las crisis

En las recesiones que ha habido desde los años 80 la tasa de paro juvenil ha llegado al 50%; ahora ya es del 38%

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La manifestación de este sábado en Barcelona
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Los jóvenes han dicho basta. El encarcelamiento del rapero Pablo Hasél ha sido, según los expertos –que excluyen a los grupos violentos–, el chispazo que ha hecho explotar al colectivo y los ha llevado a salir a la calle para hacerse oír y denunciar su disconformidad en varios aspectos: desde la falta de libertad de expresión hasta la pasividad de la clase política, pasando sobre todo por la crisis social y económica provocada por la pandemia y acabando por las actuaciones policiales. “Vivir con amigos está muy bien, pero no quiero compartir piso hasta los 40 años”, denunciaba ayer al ARA Eudald, uno de los jóvenes que se han manifestado durante estos últimos días.

Sin embargo, ¿cuál es la situación laboral y económica en la que se encuentra este colectivo? La población juvenil en Catalunya, que es la que se considera que tiene entre 16 y 29 años, es de 1.144.500 personas, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2020. Si se miran las estadísticas de desocupación, en cualquier país la tasa de paro juvenil acostumbra a doblar la del conjunto de la población. Este porcentaje, sin embargo, debido a la crisis del covid se ha triplicado en Catalunya durante el 2020 entre los de 16 y 24 años, que son mayoritariamente los jóvenes que han salido a movilizarse. Concretamente el año pasado se cerró con una desocupación de este colectivo del 38,1% (11,9 puntos más que un año atrás), mientras que en el conjunto de la población llegó al 13,9% (+3,4 puntos respecto a 2019).

Esta radiografía, en tiempos de crisis, es habitual. “Es la cuarta recesión en que vivimos una tasa de paro juvenil tan elevada. De hecho, en las otras tres (2008-2012, 1996 y 1983) se superó  el 50%”, recuerda José García Montalvo, catedrático de economía aplicada de la UPF. Como ejemplo, en 2012 y 2013, en plena crisis financiera, se llegó al 50,4% y al 50,2% de desocupación juvenil, respectivamente. “Una desocupación juvenil de casi un 40% es socialmente inaceptable; la economía española tiene un problema estructural, sistemático y muy grave, que es que la tasa de paro se dispara tan pronto como hay una recesión, y en el caso de la juvenil lo hace exponencialmente”, apunta el catedrático. “Y todo esto pasa justo después de una crisis relativamente reciente que ya sufrió parte del mismo colectivo. Esta acumulación, para muchos de ellos, debe de ser como el cuento de nunca acabar, porque cuando pensaban que salían del pozo les vuelve a pasar lo mismo”, añade.

¿Qué tipos de trabajo tienen los jóvenes? El colectivo acostumbra a trabajar en los sectores más precarizados y muchas veces sin contrato, lo que en el caso de la actual crisis les ha impedido, por ejemplo, ser incluidos en un ERTO. Dos cifras lo ejemplifican. La primera es que la tasa de temporalidad juvenil es del 46%, mientras que la general se sitúa en un 19,8%. La segunda, que alrededor de un 80% del colectivo trabaja en el sector de servicios, el más afectado por la pandemia, y los trabajos con más peso son restauración, servicios personales y vendedores. “Este nivel de temporalidad es completamente absurdo y perjudica que haya un aprendizaje dentro de la empresa”, apunta el catedrático de la UPF.

Esta precarización contrasta con su nivel educativo. A diferencia de las crisis anteriores, en las dos últimas los jóvenes tienen más formación. Concretamente la mitad de los que trabajan (54%) tienen estudios superiores. “A efectos prácticos, sin embargo, este cambio no es sustancial porque la educación no ha mejorado lo suficiente para dar un impulso real al mercado laboral”, apunta García Montalvo.

En este sentido, añade que, a diferencia de otros países, en España hay mucho abandono escolar (19% según datos del Idescat de 2019), y también muchos universitarios pero pocos estudiantes de FP. “No encuentras carpinteros ni electricistas pero buscas un filólogo y te salen de debajo de las piedras. La formación no está ajustada al mercado laboral”.

El mercado laboral español no funciona

El segundo problema es estructural. Las instituciones del mercado laboral español no funcionan. “Llevamos desde principios de los 80 igual y si hubiera otra recesión pasaría exactamente lo mismo. Lo más preocupante, sin embargo, es que la gran solución que se está poniendo sobre la mesa es derogar la reforma laboral para volver al pasado”, asegura el catedrático. La sociedad actual –añade– requiere cambios constantes, capacidad de adaptación, pero el mercado laboral español es muy rígido y los agentes que participan lo encuentran normal. Y acaba con una última reflexión: “Lo que no podemos hacer es seguir como hasta ahora, se tienen que probar nuevas medidas porque, si no, los jóvenes seguirán siendo la diana de todas las crisis”.

Jaume Funes (educador): "Los jóvenes tendrán una desafección social"

1. ¿Por qué los jóvenes han decidido ahora decir basta?

Hay cosas que explotan cuando viene una chispa de una situación que ya era inflamable. ¿Qué tiene de inflamable la situación de ahora? Primero, que la sociedad ha ido trivializando la violencia defendiendo que si es suya sirve, y si es la de otros, no. Y segundo, que los jóvenes llevan actualmente una acumulación de mal rollo a la que hay que sumar que la clase política organiza la sociedad sin tenerles en cuenta.

2. ¿Se puede revertir la situación?

No lo sé, porque hay otro componente terrible que es la desigualdad. Una parte de los que roban lo hacen para divertirse, pero otra porque por una vez pueden tener acceso a lo que nunca tienen. Para revertirlo se debe trabajar sobre esta desigualdad o, al menos, sobre la no ostentación de la riqueza que la genera.

3. ¿Qué consecuencias puede tener la situación actual para la generación de la doble crisis?

La generación recesión se ha convertido en generación pandemia y, además, se encuentra en una sociedad desorganizada y fracturada como la catalana. Muchos jóvenes tendrán una desafección social.

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