El BCE se guarda la bala en la recámara y mantiene los tipos pese a la guerra de Irán
El organismo bancario sigue situando el precio del dinero en el 2%, pero abre la puerta a nuevas subidas en un futuro
BruselasPrecaución en el Banco Central Europeo (BCE). Pese a la guerra de Irán y el incremento de precio de los combustibles fósiles, el consejo de gobierno del organismo bancario ha acordado por unanimidad en el encuentro de este jueves no tocar los tipos de interés y mantenerlos en el 2% por sexta vez consecutiva. Sin embargo, la presidenta de la entidad financiera, Christine Lagarde, ha abierto la puerta a futuras subidas del precio del dinero.
La dirigente francesa ha avisado de que el conflicto de Oriente Medio "ha creado riesgos al alza para la inflación ya la baja para el crecimiento económico", lo que hace que las perspectivas económicas sean "mucho más inciertas". "La guerra tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía", apuntó la presidenta del BCE en rueda de prensa.
Sin embargo, el BCE ha decidido no mover ficha. "El consejo de gobierno se encuentra en buena posición para navegar esa incertidumbre", aseguró Lagarde. El organismo resalta que la inflación se encuentra en estos momentos bajo control, en torno al objetivo del 2% marcado por el propio organismo bancario, y asegura que las expectativas de aumento de precios "a más largo plazo están firmemente ancladas y la economía se ha mostrado resiliente en los últimos trimestres".
Ahora bien, el organismo abre la puerta a futuras subidas del precio del dinero, y avisa de que está "vigilando atentamente la situación" y que la política monetaria dependerá de los datos que obtenga de "la evaluación de los efectos de la guerra": "La inflación y los riesgos que están sujetos a ella". "Sus implicaciones a medio plazo dependerán tanto de la intensidad y la duración del conflicto como de la forma en que los precios de la energía afecten a los precios de consumo y de la economía", ha añadido Lagarde.
Sin embargo, el BCE ya ha revisado sustancialmente al alza sus previsiones sobre la inflación por el incremento de los precios de la energía, sobre todo las de este año. En concreto, el organismo financiero calcula que el aumento de precios será del 2,6% en 2026. En febrero, por ejemplo, la tasa de incremento de precios interanual fue del 1,9%, según los datos del instituto de estadística de la Comisión Europea, Eurostat.
En cuanto a 2027 y 2028, la entidad financiera prevé que el porcentaje sea similar al apuntado anteriormente, del 2% y el 2,1%, respectivamente. En cambio, la inflación subyacente –la que no incluye la energía ni los alimentos frescos, que tienen precios más volátiles– se mantendría en el 2,3% este año, en el 2,2% el próximo curso y en el 2,1% en el 2028.
Por el contrario, el BCE ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento económico y las sitúa en el 0,9% este año, el 1,3% en 2027 y el 1,4% en 2028. "Se debe a los efectos de la guerra en el mercado de las materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo", ha argumentado La Sin embargo, estos porcentajes no han disminuido de forma sustancial "por la baja tasa de paro" y "el gasto público en defensa e infraestructuras".
Sin embargo, Lagarde ha avisado de que una prolongación de la guerra en Irán y de la crisis energética situaría la inflación "por encima" y el crecimiento económico "por debajo" de las proyecciones económicas publicadas por el BCE este jueves, cuando sólo hace diecinueve días que Estados Unidos e Israel atacaron el régimen de los ayatolás.
Cabe recordar que el incremento del precio del dinero es la principal herramienta de la que dispone el organismo con sede en Frankfurt para aplacar la inflación, que se disparó tras la pandemia y con el inicio de la guerra de Ucrania. Ahora bien, es un arma de doble filo y también provoca una desaceleración económica. Por eso, la entidad bancaria siempre busca el equilibrio y, frente a un aumento de precios estable en torno al 2% y de una economía con mejor salud de lo esperado, ha optado por mantener el precio en el 2%.
Frankfurt sigue los pasos de Washington
El consejo de gobierno del BCE ha decidido no mover ficha en su primer encuentro desde el inicio de la guerra y, de este modo, se ha alineado con la institución homóloga de Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed). El banco central estadounidense mantuvo este miércoles el precio del dinero entre el 3,5% y el 3,75% por segunda vez consecutiva, abriendo también la puerta a futuras subidas de los tipos de interés. Así, el organismo sigue sin ceder a las presiones de Donald Trump, que exige que la Fed reduzca el precio del dinero sin tener en cuenta las consecuencias que puede tener para la inflación.