Las 'sillas de plata' desdibujan el equilibrio sectorial en el pleno de la Cámara
La industria, el comercio o la hostelería perderán vocalías a favor de las empresas de mayor aportación voluntaria
BarcelonaLa victoria pírrica del presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Josep Santacreu, en la votación para ampliar de dos a 10 las vocalías de aportación voluntaria más elevada –las conocidas como "sillas de plata– ha redefinido la composición del plenario de la institución. Al rebajar en ocho los vocales electos por sufragio abierto entre los empresarios de la demarcación, de los 52 actuales a 44, la normativa obliga a cambiar el reparto por sectores de los escaños camerales.
Entre los segmentos económicos perjudicados se encuentran el comercio, la hostelería o partes de la industria, según consta en la modificación del reglamento de régimen interior aprobada el pasado 16 de julio. Unas pérdidas que han dejado descontentos a los sectores de la corporación más críticos con la propuesta: "Se rompe el equilibrio de representatividad sectorial que debería tener como prioridad el pleno de la Cámara", asegura en conversación con el ARA Toni Fitó, cara visible de los representantes camerales que se aglutinaron en las últimas elecciones bajo la candidatura independentista Eines de País.
Según consta en el documento aprobado por el plenario –hay que recordar, con un tenso empate a 29 que tuvo que resolver el voto de calidad de Santacreu– los 14 grupos sectoriales que componían el plenario pasarán a ser 12. La nueva distribución no es discrecional, sino que responde a cálculos definidos por la normativa cameral: de acuerdo con el decreto de régimen electoral de las Cámaras de Comercio, el reparto de escaños en los plenarios de las corporaciones debe responder a diversos factores; entre los cuales el más destacado es la aportación al valor añadido bruto (VAB) de la demarcación de cada segmento económico.
Con esta redefinición, el comercio, que en las anteriores elecciones ocupó 10 escaños camerales, ocupará ocho. También la hostelería se ve perjudicada, con un vocal menos –pasa de los cuatro actuales a solo tres–; como también los servicios destinados a la venta o el transporte y las comunicaciones. Por su parte, el grupo de industrias extractivas y energía se unirá al de la industria del metal, perdiendo un vocal por el camino; así como ocurrirá con la industria papelera y la textil. Por el contrario, mantendrán su peso en la Cámara la mediación financiera –el grupo que contiene el único escaño electo en manos de la banca, que ocupa el Sabadell–, la construcción o la química. Cabe decir que, como cualquier reforma de este alcance en la Cámara, aún debe ser aprobada por la Generalitat, en calidad de órgano tutelar de la corporación.
Reticencias con las 'sillas de plata'
Las fuentes del pleno consultadas por el ARA lamentan esta redefinición, dado que "el equilibrio sectorial" del pleno quedará sujeto a las empresas que acaben ocupando las sillas de plata. Hoy por hoy, hay que recordar, las dos vocalías de mayor aportación voluntaria están en manos de CriteriaCaixa, el brazo inversor de la fundación La Caixa, y del RACC. Antes, sin embargo, estaban presentes empresas del tamaño de Naturgy, CaixaBank, Indra o Abertis. A partir del próximo año, observa Fitó, las 10 vocalías las ocuparán "empresas con capacidad económica suficiente para poder hacer una oferta de 300.000 euros, que normalmente se concentran en determinados sectores de actividad, lejos de los más atomizados como el comercio o la restauración".
Desde los sectores afectados lamentan el movimiento. "No es normal que a una corporación de derecho público se pueda comprar la representatividad", critica Antoni Torres, presidente de la Federación de Asociaciones de Farmacias de Cataluña y vocal en el plenario por el epígrafe comercial. "De los dos que somos en mi epígrafe, uno caerá. Bajará la representación de mi sector, y subirá la de otro", añade el empresario, que también forma parte de la junta directiva de Pimec. Consultada por este medio, la corporación insiste en que el nuevo pleno "responde a la realidad económica del país".
La Cambra, hay que recordar, justificaba esta decisión como un movimiento para equilibrar la representación de las grandes empresas en el plenario, y evitar que se vean "infrarepresentadas". En este sentido, Torres insta al gobierno de la corporación a fomentar que estos perfiles empresariales opten a vocalías elegidas por sufragio. "Si quieres que haya más grandes empresas en el pleno, haz que las grandes se presenten. Si las grandes empresas tienen en cuenta las necesidades de las pequeñas, las pequeñas las votan", argumenta el vocal; que señala como ejemplo las victorias electorales de firmas como Ficosa o Saba. "Con la definición en la mano, en 2023 se presentaron 16 grandes empresas, y 9 ganaron. Es un porcentaje bastante alto", postila Torres.
Por su parte, Fitó insiste en que las compañías de mayor volumen podrían tener otras vías de participación en la Cámara incluso más allá de las vocalías elegidas por el voto empresarial. El representante de Eines hace referencia a los vocales consultores, un perfil que permite acceso y voz al plenario, pero no otorga voto a los empresarios que forman parte de él. Actualmente, la corporación barcelonesa tiene 13, poco más de la mitad de los que puede nombrar, hasta 25. Entre estos escaños se encuentran Juan José Brugera, presidente de la inmobiliaria Colonial; o Pau Relat, presidente de MAT Holding y Fira de Barcelona. "Si no hay más grandes empresas entre los vocales consultores, es responsabilidad del comité ejecutivo", señala Fitó.
Con todo, y de cara a las próximas elecciones camerales, Eines ya postula revertir la reforma de las sillas de plata como uno de sus grandes caballos de batalla. "Llevaremos el punto a nuestro programa, y creemos que lo comparte la gran mayoría del tejido productivo catalán", anuncia Fitó.