Fiscalidad
Economía 09/06/2021

Polémica en los EE.UU. por los impuestos que pagan los súper ricos

Empresarios como Elon Musk, Warren Buffet y Bill Gates no pagaron impuesto sobre la renta durante varios años

L.I.P.
3 min
El financiero Warren Buffett y el fundador de Microsoft, Bill Gates, en una imagen del 2010.
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BarcelonaMenos de un 3% sobre el aumento de sus fortunas. Este es el nivel de impuestos que pagan los 25 principales multimillonarios del planeta con domicilio fiscal en los Estados Unidos entre los años 2014 y 2018, según un reportaje de Pro Publica. Este medio norteamericano de periodismo de investigación ha tenido acceso a las declaraciones fiscales desde 2006 de algunas de las grandes fortunas, como Jeff Bezos, Bill Gates, Elon Musk y Marck Zuckerberg —fundadores de Amazon, Microsoft, Tesla y Facebook, respectivamente—, del exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg y de los financieros George Soros y Warren Buffett, entre otros.

La investigación de Pro Publica muestra cómo, de manera totalmente legal, la mayoría de estos multimillonarios no pagaron ni un céntimo en impuesto sobre la renta durante varios años, puesto que aprovecharon inversiones con pérdidas para hacer una declaración negativa y evitar así pagar impuestos, a pesar de cobrar elevados dividendos de sus empresas u obtener rendimientos positivos en otros negocios. De hecho, el reportaje pone encima de la mesa la diferencia entre riqueza y renta, y sobre cómo tributan y tendrían que tributar.

La riqueza es el patrimonio de una persona, es decir, los activos que posee, mientras que la renta es el rendimiento que les saca. Las rentas del patrimonio de una persona (alquileres de pisos en propiedad, dividendos de acciones, plusvalías en la venta de activos, como por ejemplo obras de arte, inmuebles o barcos) acostumbran a tener un nivel impositivo inferior a las rentas del trabajo, es decir, al sueldo que ganan los trabajadores. Las personas ricas tienen rentas del capital más altas, y las rentas del trabajo son el grueso de los ingresos de las familias de clase media y trabajadora. Esto es así en la mayoría de los países del mundo, incluidos España y los EE.UU..

Por ejemplo, en España el IRPF presenta tipos más elevados para rentas del trabajo que para rentas del capital. En los Estados Unidos, el gobierno del presidente Joe Biden estudia, presionado por el ala izquierda del Partido Demócrata, una subida significativa de la tributación a las rentas altas, tanto del trabajo como sobre todo del capital, y una posible introducción del impuesto de patrimonio, que grabaría directamente los activos —es decir, la riqueza— de las grandes fortunas.

Porcentaje sobre los aumentos de la riqueza

Para calcular el porcentaje de impuestos, Pro Publica ha calculado cuánto incrementó la riqueza de los millonarios, pero hay que tener en cuenta que solo tienen la obligación legal de pagar por la renta obtenida. Es decir, solo tienen que pagar sobre el dinero que ganan cobrando dividendos de las acciones de su empresa, pero si las acciones multiplican el valor en la bolsa no tienen que pagar nada, del mismo modo que si estas mismas acciones pierden valor en los mercados no lo pueden declarar como pérdidas para pagar menos impuestos.

Esta es otra de las explicaciones a los niveles tan bajos de tributación de los súper ricos. Pro Publica calcula cómo incrementó la riqueza de 25 de las grandes fortunas y cuánto pagaron de impuestos, pero no lo calcula sobre la renta, que es lo que legalmente tienen que tributar. Con esta metodología, Buffet —uno de los grandes defensores de subidas de impuestos a los ricos— pagó un 0,1% de impuestos: su fortuna aumentó en 24.800 millones y tributó 23,7 millones en cinco años, derivados de declarar una renta de 125 millones. En la misma línea, Bezos pagó un 0,98%, Bloomberg un 1,3% y Musk un 3,27% sobre los incrementos de su riqueza, gracias a haber declarado rentas más bajas y haber encontrado agujeros legales para evitar una declaración más alta.

A pesar de que el sistema utilizado por Pro Publica no es el que marcan ni la ley ni la ortodoxia fiscal, la investigación pone sobre la mesa la baja tributación de los multimillonarios si se compara con un ciudadano común. De media, en el mismo periodo de cinco años, un norteamericano de 40 años ha visto cómo su riqueza personal crecía en 65.000 dólares (gracias sobre todo al aumento del precio de la vivienda), pero en este tiempo ha pagado unos 62.000 dólares de impuestos, según el reportaje. Es decir, con el mismo cálculo, su tasa impositiva es del 95,3%, muy superior al 0,1% de Buffet.

De hecho, la fortuna acumulada por estas 25 personas más ricas a finales de 2018 era de 1,1 billones de dólares, equivalente a la riqueza de 14,3 millones de ciudadanos medios norteamericanos. Conjuntamente, los 25 multimillonarios pagaron ese año un total de 1.900 millones de dólares en impuestos, mientras que los 14,3 millones de ciudadanos habrían pagado 143.000 millones.

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