Inteligencia artificial

El asalto de la IA a la bolsa, "punto de inflexión" para Claude y ChatGPT

El sector tecnológico discute los efectos de las OPI de OpenAI y Anthropic sobre los usuarios después de los vaivenes de SpaceX

Una retransmisión en directo muestra al consejero delegado de SpaceX, Elon Musk, el día de la salida a bolsa de SpaceX, en la ciudad de Nueva York.
29/08/2026 - 19:00 h.
5 min

BarcelonaLas irrupciones en la bolsa de los dos competidores que encabezan la carrera de la inteligencia artificial comercial –Anthropic (Claude) y OpenAI (ChatGPT)– están al caer. Mientras que se asume que la entrada al mercado continuo de la compañía que lidera Dario Amodei podría producirse este mismo otoño, la tecnológica de Sam Altman "será una cotizada en 2027, o incluso antes", según avanzaba el pasado miércoles la directora financiera de la empresa, Sarah Friar, en una reunión con los trabajadores.

Ambas compañías están acelerando la carrera para conseguir una valoración más elevada que la rival, bajo la atenta mirada del mercado. Las dos salidas a bolsa se juzgarán con el mismo rasero con el que se juzgó al primer actor parcialmente dedicado a la IA que se coló en los índices neoyorquinos: SpaceX, de Elon Musk. La tecnológica, de raíz aeroespacial, protagonizó en junio la mayor salida a bolsa de la historia tras captar 75.000 millones de dólares de nuevos inversores. A pesar de que aún no hay proyecciones concretas, el mercado espera que la de Anthropic pueda ser aún mayor, con una valoración inicial alrededor de los dos billones de dólares –por los 1,77 billones de la etiqueta de Musk–, y que podría elevar la captación por encima de los 100.000 millones.

Estas cifras estratosféricas generan, inevitablemente, un cierto vértigo en los analistas y los expertos del sector. El analista de XTB Adrián Hostaled señalaba el viernes, en un artículo en la web de la firma financiera, la "magnitud sin precedentes que el boom de la IA" está alcanzando en la bolsa. Este estallido, sin embargo, podría afectar los modelos de negocio a corto plazo, dado que tanto Anthropic como OpenAI "pasarán a estar bajo escrutinio, porque tendrán que reportar los resultados al regulador bursario, y el mercado les mirará", según señala Aleix Valls, fundador de WeArtificial.

Los efectos de la vigilancia

Tanto el mercado como el sector tecnológico, valga decir, aún están a la espera de cuál será la reacción de los inversores a las salidas a bolsa. Como explica Josep Curto, fundador de Athena Core, la entrada al mercado continuo de OpenAI y Anthropic significa "dejar de ser start-ups financiadas con capital riesgo". También dice que las ofertas públicas iniciales marcan un cambio de paradigma en el que los accionistas podrían empezar a reclamar "mejores retornos de la inversión", y que al final del camino está "el fin del subsidio de la IA": el momento en que los prestadores de servicios dejen de depender de inversiones externas y tengan que llenar las cuentas de resultados con su propio modelo de negocio.

Valls prevé, sin embargo, que las demandas de retorno de los inversores no serán inmediatas. Pese a la vigilancia accionarial, el experto ve más relevante que los dos gigantes de la IA "cumplan su relato estratégico". Para ChatGPT, esto significaría acelerar aún más la captación de usuarios, mientras que Claude estaría más enfocado hacia el mundo corporativo. Eso sí, ambas empresas se enfrentan a un "punto de inflexión" en sus estrategias de negocio o, más bien dicho, en el margen que tienen para demostrar su viabilidad.

En todo caso, la entrada a bolsa hace más urgente afrontar el gran problema de los dos prestadores de servicios de IA: la monetización. De hecho, según avanzaba la agencia Reuters la semana pasada, buena parte de la valoración que pueda recibir Anthropic en la OPI dependerá de su capacidad para acercarse a los 200.000 millones de dólares en ingresos en el año 2028, una cifra que más que cuadruplicaría su proyección anualizada actual, que ronda los 47.000 millones. Por lo tanto, si bien a ojos de Valls "aún es pronto para pedir modelos de monetización", el mercado espera caminos hacia el beneficio.

Para Curto, esta expectativa tendrá efectos sobre los usuarios y cree que habrá una "segmentación más agresiva" entre las cuentas gratuitas y las de pago, con "muchas más restricciones de capacidades" para los que no paguen. Valga decir que estas distinciones ya se aplican ahora: las versiones de pago de Claude y OpenAI dan acceso a más capacidad de generación, y también abren las puertas de los modelos más avanzados. Aun así, aún no es un "diferencial lo suficientemente importante" para canalizar usuarios al segmento de pago. "El uso de tokens aún es miserable", observa Valls, es decir, los usuarios raramente consumen todo el margen que dejan las aplicaciones.

Para el fundador de WeArtificial, las salidas a bolsa dan el pistoletazo de salida a "nuevas experiencias" que añadan valor a los modelos. "No queremos la IA, queremos los beneficios de la IA", dice. Así, según Valls, veremos cómo aceleran las inversiones al programar o comprar nuevas aplicaciones que se puedan integrar en sus chatbots. Sin ir más lejos, Anthropic anunció a principios de agosto la adquisición de Decart AI, una plataforma israelí de creación de vídeo y optimización de sistemas dentro de los modelos de IA. "Empezaremos a ver los nuevos negocios nativos, donde la inteligencia artificial es estructural", reflexiona Valls.

El mito de la publicidad en la IA

Más allá de los muros de pago y las nuevas aplicaciones, las empresas de IA llevan tiempo buscando una mina de oro: los contenidos publicitarios dentro de las aplicaciones. Hoy por hoy, todos los intentos han sido fallidos, como demostró el intento de crear un buscador fundamentado en IA, Perplexity, para implementar una estrategia de anuncios. Su jefe de publicidad, el ejecutivo Taz Patel, abandonó la compañía solo nueve meses después de incorporarse ante la imposibilidad de aplicar un modelo rentable.

Para los expertos consultados, la publicidad dentro de la IA choca con dos barreras especialmente sólidas: la masa crítica y la confianza de los consumidores. A diferencia de entornos digitales como Google, que ya son prácticamente universales, ChatGPT o Claude aún tienen pocos usuarios para que un modelo de monetización vía anuncios sea rentable, dice Valls. Por otra parte, Curto mantiene que una implantación de publicidad demasiado agresiva "rompería la confianza" entre el usuario y la aplicación. "Si las respuestas que da un LLM [modelo de IA para textos muy largos] son patrocinadas, no serán las mejores, sino las que se paguen mejor", observa.

A la espera de vías nuevas para generar ingresos, pues, los anuncios son "un reto no resuelto" en un segmento en el que el negocio será cada vez más urgente. Para Valls, las innovaciones serán esenciales para mantener el capital ligado. "La paciencia de los inversores estará ahí si las empresas son capaces de construir experiencias y aplicaciones nativas" y, con ellas, modelos de facturación fundamentados en la IA. Cómo serán es aún un misterio: "¿Y qué vendrá después? Ni idea".

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