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La justicia italiana interviene la filial de Glovo por explotación de los repartidores

La Fiscalía de Milán actúa contra Foodinho, subsidiaria de la compañía de origen catalán

Un repartidor de Glovo.
ARA
Act. hace 14 min
2 min

BarcelonaLa Fiscalía de la ciudad italiana de Milán ha dispuesto poner bajo control judicial por "vía de urgencia" a la empresa Foodinho, subsidiaria de la plataforma de reparto Glovo, al considerar que explota a sus trabajadores. El decreto del fiscal Paolo Storari, al que tuvo acceso Efe, deberá ser convalidado por el juez y va dirigido contra Foodinho, la sociedad que gestiona Glovo en Italia, y contra su administrador único, Òscar Pierre. Esta medida implicaría el nombramiento de un administrador judicial que supervisará y controlará a la sociedad en Italia mientras se investigan los hechos.

El fiscal imputa la "contratación de mano de obra en condiciones de explotación aprovechando el estado de necesidad de los empleados". En concreto, la empresa pagaba a los repartidores –unos 2.000 sólo en Milán y 40.000 a nivel italiano– una retribución "en algunos casos" inferior en un 81,62% de lo establecido en el convenio. "Una cifra que no es proporcional ni con la calidad ni con la cantidad del trabajo prestado para garantizar una existencia libre y digna y que evidentemente no concuerda con los convenios colectivos nacionales estipulados" por los sindicatos, reprocha el fiscal.

Asimismo, acusa a Foodinho de "adoptar una política de empresa que reniega explícitamente de las exigencias del respeto a la legalidad". Las autoridades italianas han designado a un administrador judicial que deberá seguir la gestión de la empresa investigada e informar al juez sobre su situación.

La investigación de la Fiscalía milanesa, que se describe en un informe de más de 50 páginas, recoge también las declaraciones de algunos de los repartidores que trabajan para Foodinho, todos extranjeros. Muchos afirman que trabajaban hasta 12 horas al día, que recibían 2,50 euros por cada entrega a domicilio y que debían estar continuamente geolocalizados y con pocas pausas, entre otras cosas.

En agosto del año pasado, un tribunal laboral de Milán ya obligó a la empresa Glovo a pagar más a sus repartidores en Italia debido al calor extremo, así como a proporcionarles equipos de protección, al considerar "inadecuadas" las medidas adoptadas por la compañía.

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