Los avisos del CNI retratan al gobierno español

BarcelonaLa desclasificación y publicación de los informes de los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad sobre la crisis de Ceuta no ha mejorado la posición del gobierno español, más bien al contrario. Los documentos demuestran que el CNI emitió avisos, tanto a las autoridades marroquíes como a las españolas, de que se estaba produciendo una convocatoria masiva en las redes para entrar en Ceuta aprovechando la festividad del Día del Trono. En concreto, el CNI alertó de que había perfiles "especialmente activos" en WhatsApp y Facebook llamando a la entrada masiva, con un alcance potencial de 180.000 personas.

No se acaba de entender la insistencia de Pedro Sánchez y el resto de miembros del gobierno español –y en especial del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska– en el hecho de que no fueron avisados. Se puede afirmar, como hace el gobierno español, que el CNI no alertó con una posibilidad del 100% de un intento de entrada masiva, pero los indicios que pone sobre la mesa, sumados a los del resto de organismos de fronteras que hicieron informes similares, demuestran que había motivos más que de sobra para activar un refuerzo de la frontera y prepararse para el peor escenario. El gobierno español se escuda en el hecho de que el CNI no envió una alerta formal ni avisó a ningún miembro del ejecutivo. En todo caso, estas son cuestiones procedimentales que se tendrán que aclarar pero que no restan responsabilidad a las autoridades. La respuesta del gobierno español –o mejor dicho, la no respuesta– retrata a un ejecutivo que aquel día se vio completamente superado por la situación.

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El otro flanco que tampoco favorece las tesis del gobierno español son las valoraciones que se hacen en los informes sobre la actitud de las autoridades marroquíes. No es solo que ignoraron el aviso del CNI, sino que, como se denuncia en algún documento, también hubo "pasividad ante la avalancha migratoria" en el caso de Ceuta. Eso sí, no se habla en ningún momento de una participación activa, y de los informes tampoco se puede concluir que Marruecos organizara la entrada masiva, pero es evidente que no hizo nada por evitarla y, los días 30 y 31, actuó de manera negligente y pasiva. Este es el punto que, con una investigación abierta en la Audiencia Nacional, puede acabar complicando aún más la estrategia del gobierno español, que insiste en exculpar a Marruecos y en destacar su colaboración en los días posteriores.

En definitiva, la publicación de los informes refuerza la posición de la ministra de Defensa, Margarita Robles, ante su compañero de gabinete y responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Por eso no se entiende que todo el ejecutivo, empezando por Sánchez, se haya alineado desde un primer momento con Marlaska y en contra de Robles. La crisis de Ceuta deja al gobierno español muy tocado, con una grave crisis de credibilidad y de cohesión interna tanto por errores propios como por el papel oscuro de Marruecos en todo este episodio. Y da la impresión de que tras la publicación de los informes la crisis no remitirá, sino que escalará aún más.