Barça: un ejemplo para el mundo y una victoria incontestable
BarcelonaEn un mundo donde la mayoría de grandes equipos de fútbol pertenecen a magnates oa petroestades, el barcelonismo puede estar orgulloso de tener un club donde los socios todavía tienen la última palabra sobre quién debe dirigirlo. El proceso electoral de este domingo ha sido un ejemplo para el mundo, ha permitido confrontar modelos de gestión y ha culminado con una victoria incontestable de Joan Laporta sobre Víctor Font. Los socios han votado continuidad y no cambio, y han depositado su confianza en el presidente que consideran que llevará al Barça a las más altas cotas de excelencia como club, tanto en el ámbito de la gestión como puramente deportivo.
Los socios han tenido claro que Laporta ha puesto estos años las bases para que este objetivo esté hoy más cerca. El nuevo Camp Nou llena de orgullo a los barcelonistas y se vislumbra como una fuente de ingresos que permitirá mantener la independencia del club. La apuesta por La Masia, que ha permitido la aparición de genios como Lamine Yamal, y la contratación de Hansi Flick hacen que hoy el Barça sea para muchos el club que practica el juego más llamativo del mundo siguiendo la estela de lo que significaron el Barça de Guardiola y el de Cruyff. La Champions League ya no parece, once años después del último triunfo, un sueño inalcanzable.
Además, cabe subrayar que Joan Laporta tiene otras virtudes que explican su éxito entre los culés, especialmente su capacidad para transmitir pasión y orgullo de club y, al mismo tiempo, ser capaz de moverse con habilidad por el mundo de los despachos y reservados donde se decide el destino del fútbol actual. Laporta es un dirigente a menudo excesivo y contradictorio, pero en el que el socio se ve reconocido porque sabe que irá hasta el final en la defensa de los intereses del club. Al fin y al cabo, el barcelonismo cree que ha encontrado en Laporta a un dirigente capaz de hacer frente a Florentino Pérez y disputar la hegemonía europea en el Real Madrid.
Ahora bien, el 70% de votos obtenidos por Laporta y su junta directiva significan, además de un caudal enorme de confianza, una gran responsabilidad. La nueva junta directiva tendrá que encontrar la forma de sanear económicamente el club y saber construir un equipo de leyenda en torno a Yamal. Aunque, como institución democrática, el Barça debe seguir generando debate a su alrededor, Laporta concita hoy a su alrededor un apoyo muy mayoritario que ahora tendrá que saber gestionar.
En este sentido, el mandato de los socios está claro: el club debe mantener su esencia y ser bandera de catalanidad y valores democráticos por encima del hipercapitalismo actual. En un mundo con clubes con poca historia y mucho marketing, el Barça debe seguir siendo más que un club, un mecanismo formidable que combina proyección internacional y cohesión interna, un espejo que va más allá del fútbol y da un valor añadido e intransferible a un carnet que pasa de generación en generación con orgullo por la historia que tiene detrás y todo lo que representa.