Descrédito absoluto de Marlaska y pesadilla para Sánchez

BarcelonaLa filtración de la existencia de un informe policial que apunta a la participación de las fuerzas de seguridad de Marruecos en la entrada masiva de migrantes en Ceuta del 30 de julio ha provocado una tormenta política que amenaza la ya frágil posición del ejecutivo de Pedro Sánchez en toda esta cuestión. El informe en sí ha sido elaborado por una unidad de inteligencia fronteriza que no tiene agentes sobre el terreno y que llega a esta conclusión analizando los vídeos y las imágenes que circularon aquellos días por las redes, y donde efectivamente se veían gendarmes marroquíes guiando a los migrantes hacia la frontera. El informe es relevante por dos motivos. El primero es que desmiente la versión que ha defendido el gobierno español desde el primer día, que es que no hay ninguna prueba de que Marruecos tuviera alguna implicación en la crisis. Y el segundo es que el mismo director general de la Policía, y por tanto también el ministro Fernando Grande-Marlaska y el resto del ejecutivo, desconocían su existencia hasta este miércoles. Esto es así, según su versión, porque la juez de la Audiencia Nacional que lo pidió para decidir si había motivos para abrir una investigación reclamó a los agentes que no lo hicieran llegar a sus superiores, algo que es altamente irregular, porque los policías en cuestión aún no actuaban formalmente como policía judicial.

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Ahora bien, la situación se ha complicado todavía más cuando el director general de la Policía, Francisco Pardo, ha hecho llegar a Marlaska que no había ningún informe policial que apuntase a Marruecos, cosa que se ha demostrado falsa. El ARA ha tenido acceso al informe, y allí se apunta claramente que "fuerzas de seguridad de Marruecos" "guiaron activamente" a los migrantes hacia Ceuta. Interior intenta evitar el descrédito afirmando que el informe solo plantea hipótesis y que la implicación de Marruecos no queda "acreditada", pero claro, la juez solo quería saber si había indicios para abrir una investigación, y es la instrucción de la causa y el posterior juicio lo que debería determinar las posibles responsabilidades penales por lo que se considera una "violación de la soberanía nacional".

En su intento de evitar un choque diplomático con Marruecos, el gobierno español está cayendo en el descrédito y el ridículo, y el episodio del informe revela además un descontrol manifiesto de sus propias fuerzas de seguridad. Si a esto le sumamos el intento de Interior de desinformar sobre el contenido del documento policial, está más que justificada cualquier petición de dimisión del ministro Marlaska.

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La crisis de Ceuta se está convirtiendo en una pesadilla para Pedro Sánchez de la cual difícilmente saldrá, porque lo que le pide la oposición de derechas equivaldría a abrir una crisis diplomática con Marruecos de consecuencias todavía más inciertas. La verdad es, sin embargo, que la gestión de la crisis ha sido nefasta desde el primer día, y desde entonces no ha hecho nada más que empeorar.