Por qué es importante explicar qué pasa en Afganistán

BarcelonaCoincidiendo con el quinto aniversario del regreso de los talibanes al poder en Afganistán, tras la marcha precipitada de las fuerzas internacionales después de veinte años, la periodista de l'ARA Mònica Bernabé ha vuelto a un país que conoce muy bien para explicar de primera mano y desde dentro cuál es la situación. El resultado es una serie de reportajes que ofrecen un fresco de la realidad afgana, desde la fiebre constructora actual –con financiación del Golfo y de China– hasta la discriminación que sufren las mujeres y el clima de represión general que se vive.

La sensación es que en la comunidad internacional se ha impuesto una especie de realpolitik con el régimen de los talibanes, que si bien la mayoría de los países no lo reconocen oficialmente muchos han visto una oportunidad para hacer negocio. Como ocurre a menudo en los países devastados por la guerra y las divisiones internas, las dictaduras garantizan una pax que permite mejorar las condiciones de vida. Pero eso no oculta que nos encontramos ante un régimen de fanáticos religiosos que no permite la disidencia y que ha puesto en su punto de mira a la mitad de la población, es decir, a las mujeres, que han perdido hasta el derecho a formarse. El testimonio de las niñas afganas que explican que querrían ser médicas o profesoras pero que el régimen no las deja continuar los estudios rompe el corazón y debería provocar una reacción de indignación general. "Hace cinco años que no se gradúa ninguna médica", explica uno de los testimonios. Y eso en un país en el que en los años 70 en Kabul se veían mujeres con vaqueros y sin velo, que hoy es obligatorio.

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En la época del apartheid en Sudáfrica, la comunidad internacional no dudó en tomar medidas de presión contra un país en el que una minoría de blancos gobernaba y explotaba a una mayoría de población negra. Y los medios de comunicación hacían un seguimiento continuo de esta ignominia. Pero en el caso de Afganistán no está ocurriendo así. Desgraciadamente, muy pocos medios occidentales apuestan por enviar periodistas allí, de modo que prácticamente no sabemos nada. En paralelo, muchos países occidentales quieren llegar a acuerdos con el régimen de los talibanes para poder retornar refugiados, aduciendo que ahora ya no hay guerra. Incluso la Unión Europea se reunió en junio con una delegación de los talibanes en Bruselas.

En este contexto, cobra todo el sentido del mundo el grito desesperado de las niñas entrevistadas por Mònica Bernabé: "No nos olvidéis". Recordemos que la comunidad internacional hizo promesas de libertad a toda una generación de afganos que, después, se vio obligada o bien a huir o bien a renunciar a sus sueños. Y, como bien advierte Bernabé, es bastante iluso pensar que un régimen de estas características no acabará afectando también a nuestra seguridad, como ya pasó en la época de Bin Laden. Mientras tanto, la labor del periodismo es precisamente esta: ir a los lugares y explicar qué ocurre, a pesar de todas las dificultades y riesgos. Y que después cada uno extraiga sus propias conclusiones.