Malas noticias desde Alemania

Las encuestas ya lo iban avisando y ayer los resultados lo confirmaron de manera contundente. El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha arrasado en las elecciones de Sajonia-Anhalt y podría acabar gobernando si finalmente consigue la mayoría absoluta en escaños –a última hora era del 44,6% con el 95% escrutado– o si su potencial socio, el partido Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que de momento supera la barrera del 5% de los votos que permite tener representación en el Parlamento regional, le da apoyo o se abstiene en la votación. Sea como sea, lo que queda claro es que le ha votado una mayoría abrumadora de ciudadanos de este estado federal, uno de los 16 en los que está dividida Alemania y que tiene una población que apenas supera los dos millones de personas. De hecho, lo primero que ha sorprendido hoy es el aumento espectacular de la participación, que supera el 70%, más de una decena de puntos superior a los que hubo en las anteriores elecciones de 2021.

El éxito de la AfD es muy mala noticia porque es un partido que abiertamente tiene vínculos con los neonazis, algunos de los cuales forman parte de la estructura del país; lleva lemas como la "reemigración" con el objetivo de expulsar o, si no se puede, aislar y señalar a los inmigrantes, y defiende un modelo social y cultural centrado en la familia tradicional y conservadora que prevé impulsar con campañas en el ámbito educativo y cultural. Por ejemplo, prohibiendo la bandera del arcoíris en los colegios. Se considera también que es un partido "amigo" de Rusia, cosa que en el momento actual de guerra híbrida es un auténtico problema para el gobierno federal; se opone a la guerra de Ucrania y al apoyo económico a Kiev, y económicamente defiende la disciplina fiscal que supone mantener a raya el endeudamiento del país aunque esto suponga recortes de servicios e inversiones públicas necesarias.

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Todo ello son políticas que atacan muchos de los valores de la misma Unión Europea, y que dificultan poder hacer frente con unidad a las amenazas actuales de Europa tanto al este, con un Vladímir Putin que hoy debe frotarse las manos, como al oeste, con Donald Trump también contento por el avance de una ideología que le es muy afín. Por eso mismo, y a pesar de que estamos hablando de un estado pequeño, el resultado espectacular que ha conseguido Ulrich Siegmund, el joven candidato de la AfD, preocupa por la capacidad que puede tener de reproducirse en las elecciones previstas en otros estados.

Lo cierto es que la extrema derecha va ganando posiciones sin pausa en toda Europa. En Italia gobierna; en Francia solo el cordón sanitario impide que tenga más presencia institucional, pero claramente también está liderando las encuestas; en Alemania, de hecho, fue ya segunda fuerza en las elecciones federales con un 20% de los votos; en Suecia la semana que viene los Demócratas de Suecia podrían tener suficientes votos para entrar en el gobierno de coalición a la derecha, y en España ha conseguido también poder en casi todas las autonomías en las cuales gobierna el PP y todo el mundo da por hecho que también estará en el gobierno si Feijóo tiene así la opción de gobernar. Los cordones sanitarios, como quizás pasará en Alemania, se van rompiendo. Y la riada se puede llevar muchos de los mejores avances que ha tenido la humanidad el último siglo.