La ONU se creó para hacer la paz, no la guerra
BarcelonaLas Naciones Unidas se crearon por la Carta de San Francisco en el año 1945 con el objetivo de que la comunidad internacional tuviera un foro donde discutir sobre cuestiones de seguridad mundial sin tener que recurrir a los enfrentamientos armados. La idea era no repetir los errores de la Sociedad de Naciones de entreguerras y tener un organismo verdaderamente representativo donde todos los países, por pequeños que fueran, pudieran tener voz y voto para preservar el bien más preciado, la paz. Seguramente, la creación del Consejo de Seguridad con cinco miembros permanentes, y por tanto con derecho de veto, ya pervirtió el objetivo inicial y ha convertido a la ONU en una entidad inoperante, pero lo que no se había visto nunca es el espectáculo que ofreció el martes Donald Trump amenazando a Irán con la aniquilación desde la tribuna de oradores. Este miércoles, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha comparecido para mostrarse desafiante y advertir que "han puesto a prueba la fuerza y la firmeza de Irán, y han aprendido que no pueden hacer que Irán se rinda".
Trump, pues, ha llevado su conflicto con el régimen de los ayatolás hasta la sede de la ONU ante la estupefacción del resto de asistentes y quizás sin darse cuenta de que, después de siete meses, sus amenazas suenan más vacías que nunca y son más una muestra de impotencia que de fortaleza. La paradoja es que las Naciones Unidas tienen muchos motivos para aislar al régimen de Teherán, uno de los más sanguinarios del mundo, pero la operación militar de Israel y los Estados Unidos ha puesto todo el Próximo Oriente patas arriba y ha provocado una crisis energética que está afectando a la economía de todo el planeta.
Y así, en lugar de discutir de sanciones contra Irán, lo que tenemos sobre la mesa es el bloqueo de una vía marítima capital para el comercio del petróleo, como es el estrecho de Ormuz, y el peligro real de que el conflicto acabe extendiéndose aún más por la entrada en juego de aliados de Irán como los hutíes. Pero de todo esto no se puede hablar porque Trump desprecia profundamente a la ONU y actúa sin encomendarse a nadie. En realidad, todos los pasos que ha dado desde que volvió a la Casa Blanca han ido encaminados a cargarse todas las instituciones multilaterales y la red de alianzas que los Estados Unidos han ido construyendo a lo largo de sus 250 años de existencia. De hecho, el mismo término "Naciones Unidas" fue acuñado por Franklin Delano Roosevelt para referirse a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
El resultado de la política internacional de Trump es que sus discursos tienen cada vez menos impacto porque son muy poco creíbles. ¿Cuántas veces ha amenazado con "aniquilar" a Irán o a la civilización persa? El presidente estadounidense considera que no necesita aliados, sino vasallos, y solo respeta a aquellos líderes que ostentan un poder absoluto, como Xi Jinping o Vladímir Putin. Pero la lección de lo que está ocurriendo en Irán es justamente la contraria: sin aliados ni complicidades más allá de Israel, lo que debía ser un paseo militar se ha convertido en una pesadilla.