Meteorología

Se acaba el julio más cálido de la historia: ¿cómo será agosto?

A lo largo de este mes el tiempo acostumbrará a mostrar cambios previos al otoño

El calor está siendo extraordinaria este verano.
01/08/2026 - 08:09 h.
5 min

BarcelonaDejamos atrás un mes que se ha convertido en el julio más cálido de la historia de Cataluña, superando los julios de 2022 y 2025. Así lo indica el balance mensual del Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat) tras analizar datos de todo el país desde 1950. La persistencia de tres episodios de calor durante el mes, junto con una carencia casi generalizada de precipitación, ha dejado registros extraordinarios de temperatura.

Un total de 171 de las 184 estaciones automáticas del Meteocat repartidas por todo el territorio han registrado este julio anomalías de temperatura mensual de 3 ºC o más respecto del período de referencia 1991-2020, umbral a partir del cual el mes se considera muy cálido. Pero en algunas estaciones del Pirineo y del Pirineo estas anomalías han llegado a superar los 5 ºC. Si nos fijamos en las dos series de datos centenarias, el Observatorio Fabra de Barcelona ha vivido el julio más cálido de sus 112 años de registros, con una anomalía de temperatura superior a los 4 °C, mientras que el Observatorio del Ebro también ha alcanzado el valor más alto de temperatura media de julio de toda su serie, iniciada en 1905.

Por lo tanto, el julio ha seguido la tendencia muy cálida de junio. De hecho, la primera mitad del verano meteorológico –del 1 de junio al 15 de julio– también fue la más cálida desde que se tienen datos extensos y contrastados en toda Cataluña, con récords de calor en todo el territorio. Hay que destacar también el calor nocturno, que está siendo extraordinario. Por ejemplo, la estación de Can Bruixa de Barcelona ha registrado 26 noches tórridas, superando ampliamente las 21 del récord de julio de 2006 e igualando las 36 noches tórridas registradas durante todo el verano de 2025.

En cuanto a las máximas, hasta el 31 de julio, 2026 ya se acerca al récord anual establecido el año pasado de 16 días en que al menos una estación de la red del Meteocat ha registrado una temperatura máxima igual o superior a los 40 °C. Por ejemplo, este año en Lleida ya se han registrado 11 días con una temperatura máxima igual o superior a los 40 °C, superando los ocho días de todo el año 2025.

Además, este julio ha sido uno de los más secos desde que se tienen registros, con rachas secas inéditas y de récord en diversas estaciones del país desde que comenzó el verano. Hay lugares de Ponent donde no ha llovido durante 80 días consecutivos o más. Destaca también el área del Pirineo y Prepirineo oriental, zona habitualmente afectada por tormentas de tarde, donde también se han alcanzado algunos récords de sequía, con entre 30 y 50 días consecutivos sin llover en algunos casos.

Ahora bien, ¿este ambiente sofocante y seco tendrá continuidad también durante agosto? El último mes del verano meteorológico acostumbra a estar marcado por los primeros indicios de cambio en el tiempo antes de la otoño, sobre todo durante la segunda mitad del mes. La inestabilidad de tardes aumenta y los chubascos y tormentas que caen de forma irregular ayudan a hacer que la temperatura no se dispare tanto como en julio.

No obstante, con el calentamiento global y la crisis climática los patrones están cambiando. Un ejemplo claro es el agosto del año pasado, en el que vivimos una de las olas de calor más largas e intensas desde que se tienen registros. Duró once días entre principios y mediados de mes. Veremos qué acaba pasando este año.

Más calor de lo que tocaría

“Los modelos a largo plazo continúan indicando que tanto agosto como septiembre estarán marcados por temperaturas por encima de la media climática”, ha explicado en declaraciones a el ARA el jefe del área de predicción del Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat), Santi Segalà.

Por tanto, continuaremos con la tónica de calentamiento que arrastramos desde hace muchos meses, con temperaturas elevadas y más calor de la que tocaría. De hecho, el episodio de calor intensa que vivimos estos días se alargará durante casi toda la primera semana de agosto a causa de la persistencia de la burbuja cálida norteafricana. Todo indica que hasta mediados de mes –o ya de cara a la segunda quincena– no respiraremos mejor.

¿Más lluvia de lo normal?

En cuanto a las precipitaciones, las previsiones son más optimistas e indican que podemos tener un poco más de lluvia de lo habitual en un mes de agosto. "Esto no quiere decir que sea un agosto con lluvia continuada; por ejemplo, esta anomalía positiva de precipitación se podría concentrar solo en tres o cuatro días de aguaceros y lluvias abundantes, mientras que el resto del mes puede ser seco", asegura Segalà.

De hecho, la primera semana del mes será seca, con pocas excepciones. Lo que sí acotan los mapas es que el riesgo de lluvia de este agosto estará relacionado directamente con un aumento de los chubascos y tormentas de tarde en el Pirineo, el Prepirineo y las comarcas del noreste, no tanto en el resto del país. Una situación clásica de esta época del año que se produciría más bien durante la segunda quincena del mes.

La buena noticia es que las tormentas de tarde van asociadas a la entrada de aire frío en altura. Por lo tanto, todo ello puede contribuir a que las temperaturas queden más frenadas, a diferencia de lo que ha pasado durante el resto del verano. Los bosques necesitan agua y un respiro después de tantas semanas seguidas de condiciones extremas.

En otoño son habituales los episodios de fuertes aguaceros.

¿Un otoño lluvioso?

Las previsiones a más largo plazo deben tomarse con pinzas, pero también auguran que septiembre puede ser especialmente lluvioso, sobre todo en la costa. Esto querría decir que podrían llegar borrascas que, al entrar en contacto con un mar que está extremadamente caliente, dejasen precipitaciones abundantes e intensas en este sector. "El Mediterráneo está muy cálido y es una fuente de alimentación de aguaceros cerca del mar; es un patrón típico de comienzo de otoño", remarca Segalà.

Octubre y noviembre podrían contar con las precipitaciones habituales. Teniendo en cuenta que los meses de otoño son de los más lluviosos en nuestra casa, esto querría decir que podríamos tener un otoño con lluvias abundantes y episodios de aguaceros, con riesgo de levantadas o de danas más profundas. En definitiva, se podrían producir fenómenos más extremos, sobre todo a causa del choque entre el aire frío en altura y el calor extraordinario acumulado en el mar. Una lluvia que compensaría el gran déficit pluviométrico que arrastramos este verano.

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