El videopodcast del Palau

La vida heroica de los artistas a debate en el videopodcast del Palau en Sala de Ensayo

La compositora Raquel García-Tomás y el escritor Jordi Lara reivindican el papel de los artistas como referentes y la singularidad de sus obras

palacio
Redacció
24/01/2026
4 min

¿El arte puede cambiar el mundo? El videopodcast Sala de Ensayo del Palacio de la Música Catalana se adentra en el coraje de quienes hacen música, sobre lo que significa ser héroe o heroína en el mundo creativo. La compositora Raquel García-Tomás y el escritor Jordi Lara hablan de etiquetas pasadas y nuevas formas de crear con Richard Strauss y su Vida de Héroe como telón de fondo, una obra con la que el compositor jugó con este concepto repasando su biografía con grandes dosis de ironía.

"Creo que la idea de héroe o de heroína implica esta aceptación del sufrimiento, de la resiliencia, y tiene muchos riesgos. Soy una persona que se ha esforzado mucho, que se esfuerza, que quiere continuar esforzándose y superar su zona de confort, pero tal vez dejando de lado la idea del heroismo. dejo", abre fuego Raquel García-Tomàs, compositora residente del Palau de la Música, la temporada 2024-2025, Premio Nacional de Música 2020 y Premio Nacional de Cultura 2024 del CoNCA.

De hecho, explica Jordi Lara, "puedes abdicar del heroísmo. A ratos todos somos héroes en algún ámbito de la vida, no sólo en el de la creación, sino en otros ámbitos, y entonces nos comportamos como antihéroes, o incluso, como que a mi me gusta decir, contrahéroe por ser un antihéroe, que también trae muchas servidumbres".

La lucha constante que tiene un artista de superarse a sí mismo pesa tanto como la espada de Damocles. Esta lucha individual tan propia de artistas viene dada, muchas veces, por la presión social, pero "afortunadamente, cada vez abdicamos más", añade Lara.

El imaginario romántico

El imaginario romántico habla de esa figura de gran creador que, en opinión de Raquel García-Tomás, "es una idea muy peligrosa". La figura del genio que es resiliente hasta el exceso es contraproducente. "Yo soy una gran defensora de la resiliencia, pero todo en su sitio porque implica sufrimiento humano, sufrimiento económico, pobreza, incomprensión, etcétera". Entre la idea romántica del "nadie me entiende" a tener que luchar para una mayor estabilidad gremial existe un promedio. "Qué bonita es tu vida creando, pero también lo es teniendo una mejor calidad de vida". "Reivindico que esta idea de artista romántico debemos actualizarla porque los creadores también tienen derechos laborales como los demás trabajadores", subraya.

Lara reflexiona sobre qué impulsa realmente a un artista a crear y rechaza las visiones grandilocuentes del arte como una misión para "salvar a la humanidad" o para ser reconocido por la posteridad. Crear, dice, no responde a un heroísmo elevado, sino a la necesidad íntima de ser fiel a la propia naturaleza y de expresar lo que se lleva dentro. Cada creador aporta una mirada única e irrepetible del mundo, y ese valor radica en la singularidad, no necesariamente en la excelencia artística. El valor singular del artista tiene tanto o igual valor que los trabajos cotidianos. Por eso, "yo admiro profundamente al tío que viene a casa y me arregla las persianas, porque yo no sé hacerlo. Por tanto, el grado de heroicidad, esa cosa de considerar el arte una sublimación del alma humana, para mí creo que es un tema ya superado".

De héroe a referente

"Quien te mira como héroe o heroína te ve como alguien inalcanzable. En cambio, la idea de referente, entendida desde la horizontalidad, me interesa mucho más", explica Raquel García-Tomás. Jordi Lara habla de singularidad porque "el talento es la herramienta a trabajar y cuidar" y eso es lo que da sentido a tantas horas de trabajo, esfuerzo y soledad, dice Raquel. Su proyección internacional como músico y mujer es "más que una responsabilidad, pero me lo tomo como una oportunidad e intento quitarle peso no porque no quiera valorar lo que se dice de mí, sino porque si no sería insoportable". Además, considera, "puede que dure un tiempo y luego no dure más".

"Lo que está claro es que al final quien da el valor es la obra, no la persona", precisa Jordi Lara que pone como ejemplo la "magia" de Don Quijote que perdura como obra magistral en el tiempo pese a que la obra de Cervantes "no me interesa del todo porque para mí no es siempre un gran escritor, así que no ha sido siempre un gran escritor, así que no ha sido siempre un gran escritor. Sin embargo, "a mí me gusta esta cierta relativización del oficio de artista. El artista, de entrada, debe amar su trabajo", pero el eco que pueda tener es "mucho más relativo".

Demasiado ruido para crear

En un contexto contemporáneo marcado por la hiperconectividad, el exceso de información y el ruido constante, los procesos creativos se ven profundamente afectados. "Creo que lo que realmente nos diferencia de otras épocas es el acceso constante a la información, y eso a mí me desestabiliza tremendamente", comenta Raquel García-Tomás. Por el contrario, para Jordi Lama, el artista del siglo XXI debe aprender a discernir dentro del ruido porque "hay cosas que pueden formar parte de tu arte, aunque es mucho más difícil saber cuáles". Ambos reivindican el silencio como espacio fundamental de creación y como forma de heroicidad contemporánea.

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