Cuerpo y mente

Cómo conciliar vida personal y laboral: las claves de los modelos nórdico y mediterráneo

Dos expertos del mundo de la empresa, un valenciano y un holandés, han contraPuesto la manera de vivir y trabajar de nórdicos y mediterráneos con el objetivo de encontrar el equilibrio que permita conciliar vida personal y profesional

29/06/2026

Desarrollar una carrera a veces implica grandes sacrificios. Conciliar la vida personal y profesional a menudo parece un reto inalcanzable, pero lo cierto es que hay que avanzar por esa doble escala vital y, lo más importante, hay que hacerlo dedicando a cada uno de los ámbitos el tiempo y la atención que merecen, entendiendo, de entrada, que no se puede decir que sí a todo. Partiendo de esta premisa, Joris Van der Schoot y Agustín Peralt han recogido en su libro Trabaja como un nórdico, vive como un mediterráneo (Plataforma Editorial) lo que ellos consideran que son los diez mandamientos esenciales para poder organizar mejor nuestra vida y conseguir el equilibrio entre trabajo y vida personal.

Como explica Agustín Peralt, el libro surge de todos los aprendizajes y errores que han ido acumulando a lo largo de sus carreras, pero sobre todo de toda la experiencia acumulada durante años trabajando con cientos de directivos. También de la contraposición de la realidad de ambos, con perspectivas culturales y maneras de trabajar diferentes, lo que les ha permitido llegar a la conclusión que recoge el título del libro. Aunque lo han escrito pensando principalmente en aquellas personas que ejercen un liderazgo en su trabajo, las conclusiones son extrapolables a cualquier persona que trabaje. Lo primero que hacen es recordar que creer que el tiempo y la energía son infinitos es un error, porque desarrollar una carrera no es un esprint sino una maratón. A su entender, reflexión y organización son claves para afrontar este gran reto y con el libro han querido ofrecer una guía para aquellos que quieren rendir al máximo sin perderse a ellos mismos por el camino. Afirman que estamos en un mundo en el que la velocidad y la presión no hacen más que crecer, por eso es imprescindible entender que el equilibrio entre lo personal y lo profesional no es un lujo sino una necesidad absoluta.

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La gran conclusión que planea sobre estos diez mandamientos que proponen siempre es la misma: hay que organizarse de manera consciente. No basta con trabajar más fuerte, sino que hay que trabajar con más productividad y efectividad, de manera que podamos tener el tiempo necesario para contrarrestar la vorágine laboral. Peralt apunta que, principalmente, lo que frena nuestra efectividad es la falta de energía, no tanto la falta de tiempo, porque a menudo lo que nos sobra son distracciones. Y lo razona: “Es evidente que tu nivel de energía marca la calidad de tu obra, pero es que, además, cuando no tienes suficiente nivel de energía y te tienes que enfrentar a temas de cierta complejidad cognitiva y de un esfuerzo cognitivo, los rehúyes”. Nos hemos acostumbrado al multitasking constante y lo hemos aceptado como normal, aunque no lo sea. Es importante escoger qué hay que atender primero, sin olvidar que intentar priorizar sin estructura y con ausencia de hábitos y rutinas sólidas impedirá conseguir este equilibrio que permite tener tiempo para uno mismo y, a la vez, ser eficiente en el trabajo. En un mundo que gira cada vez más rápido, estamos perdiendo poco a poco la capacidad de detenernos y reflexionar.

¿Flotar o navegar?

Van der Schoot y Peralt establecen diez mandamientos para tomar conciencia de cómo nos organizamos y poder abrazar un buen camino hacia la efectividad, al tiempo que incluyen algunas preguntas de reflexión para ver y valorar en qué punto está el lector. Hay que ser capaz de romper viejos patrones y elegir conscientemente otra manera de trabajar y vivir, explican. Aseguran que el bienestar individual descansa en cinco grandes pilares: hogar y familia, aficiones y relaciones personales, salud y energía, finanzas personales y trabajo. Proponen dedicar tiempo regularmente a reflexionar sobre estos cinco pilares con una autoevaluación personal, de manera que se puedan fijar de forma consciente las prioridades a seguir. “Tienes que sistematizar un momento al mes de reflexión profunda sobre las diferentes áreas de tu bienestar y, por escrito, llevarte un autodiagnóstico de qué cosas van bien y qué cosas mal. Y, desde aquí, decidir cuál debe ser la asignación de tu tiempo proporcional y coherente con las diferentes cosas para que la mesa no nos quede coja”, explica Peralt. En este sentido, diferencian entre flotar y navegar, y remarcan la importancia de reflexionar y actuar con intención, porque la reflexión sin acción nos deja a la deriva y la acción sin reflexión nos lleva a desgastarnos. Como afirman los autores, en un entorno donde todo parece urgente, la verdadera ventaja competitiva es distinguir lo que es esencial sin dejarse arrastrar por la corriente. En este punto, remarcan, la importancia de entender que hay que hacer menos pero mejor, que hay que saber delegar y decir "no" cuando conviene. La efectividad consiste en hacer lo que realmente importa, de aquí la necesidad de establecer prioridades mensuales, planificar semanalmente y ejecutar diariamente.

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Agustín Peralt, doctor en administración y dirección de empresas, destaca que es más importante hacer una buena gestión de la energía que del tiempo y que para ser realmente efectivos debemos aprender a manejar con consciencia los recursos de que disponemos. Cuanto más baja es la energía más fácil es caer en tareas fáciles y en patrones automáticos, y más difícil cambiar hábitos. Hace falta, pues, tiempo de descanso y pausas de recarga diaria en las que prestamos atención a una alimentación saludable y a una correcta hidratación, así como al movimiento físico y a recargar la energía emocional y cognitiva con actividades placenteras. “Si consigues desconectar –recuerda Peralt–, podrás disfrutar de tu mejor versión, tanto en el trabajo como en casa, pero, además, mejorarás tu creatividad y la innovación”. Así pues, parar y detenerse para ser más eficiente, pero también para disponer de tiempo libre que nos dé espacio para nosotros y para los nuestros. “Hay que ser resilientes y la primera base de la resiliencia es que tú tengas cierto control de tu vida diaria. Porque si en tu vida diaria ya estás con altas dosis de estrés y de falta de control, cuando venga una circunstancia general o personal de complejidad, te derribará”, concluye Agustín Peralt.