Cabaret Pop

Enrique y Meghan vuelven al Reino Unido: ¿victoria o derrota de los duques de Sussex?

Seis años después de huir a los Estados Unidos, ahora se vuelven. Analizamos todas las claves de su traslado inminente

El príncipe Enrique y Meghan Markle.
23/08/2026 - 13:00 h.
6 min

BarcelonaSe marcharon hace seis años a Estados Unidos porque no podían soportar la presión mediática ni la falta de libertad a las que estaban sometidos en el Reino Unido por ser miembros de la familia real británica. Al otro lado del Atlántico, durante todos estos años, se han dedicado únicamente a hacer aún más grande y más polarizada su fama a través de todo tipo de productos de consumo pop como libros o documentales que tenían como único interés los ataques que incluían contra la familia real británica. Ahora, con toda esta inercia de odio social que han construido en el Reino Unido desde la distancia, volverán a vivir al país, a pesar de que cuando eran queridos y respetados allí decían que les resultaba insoportable. A continuación, analizamos la serie sin ningún tipo de sentido que el príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, quieren que nos traguemos.

El miércoles trascendía a través del Daily Telegraph y de The Sun que el hijo pequeño de Lady Di y su mujer volverían a vivir al Reino Unido seis años después de haberse ido de malas maneras peleados con la monarquía que les ha dado todo lo que tienen. Especialmente, a él. Muy rápidamente, la BBC confirmaba la noticia, lo que quiere decir que esta información royal es un hecho. Lo que ha servido para confirmarlo es que sus dos hijos –los que querían proteger a toda costa con la huida...– ya han sido matriculados en una escuela de las afueras de Londres, zona en la que se prevé que se instalen. Para rematar la faena, el viernes la periodista Bronte Coy explicaba en BBC Radio 4 que en su regreso al Reino Unido Meghan Markle retomará su carrera como actriz con un proyecto inglés que ahora mismo es "top secret".

Sin apoyo económico

La primicia de los tabloides sobre el regreso ya explicaba que el lugar donde se prevé que vivan será una residencia privada. Un dato muy relevante para ambas partes de este conflicto made in Windsor, ya que no deja mal a ninguna de las dos. A los primeros no los identifica como unos perdedores que no son capaces de vivir sin el abrigo del dinero público y a los segundos no los hace quedar como unos tontos que regalan bienestar a dos personas fracasadas profesionalmente que únicamente han vivido de hacer quedar mal a la principal institución del país y –en la mente de muchos británicos– al país en general.

Esta información llega poco después de que Enrique visitara a su padre, a principios de julio. Cuando él y Markle partieron apresuradamente del Reino Unido quien gobernaba la casa era la reina Isabel II, que suerte que está muerta y se ha ahorrado todo este show. Ahora, quien manda –presumiblemente...– es el rey Carlos III, que quizás para evitar que su reinado quede todavía más borrado de la historia de lo que ya lo está por la sombra alargada de su inigualable madre y de su hermano pedófilo ha decidido facilitar en la medida de lo posible este regreso para que sea el menos beligerante posible.

El abuelo Carlos

Cuando Enrique y Carlos se vieron por última vez, Enrique llevaba consigo a sus dos hijos, Archie y Lilibeth –de 7 y 5 años, respectivamente–, a quienes el monarca inglés prácticamente no conocía, ya que la última vez que se habían visto fue en 2022. Cabe remarcar que, además, la última vez que se habían visto todos fue por el jubileo de la reina. Es decir, no por voluntad propia sino porque la ocasión lo propiciaba. El siguiente encuentro fue igual de vacío de intención afectiva, ya que fue durante el funeral de la reina Isabel II, aquel mismo año.

La BBC dice que el rey ve con buenos ojos este traslado porque así podrá disfrutar más de estos nietos, cosa que resulta bastante curiosa, sobre todo si tenemos en cuenta lo poco que él y Camila se dejan ver con los nietos que tienen en el país y que heredarán la institución. Sin embargo, tampoco sorprende esta aproximación a la noticia basada en los afectos, ya que es una forma de enmarcarlo en el contexto estrictamente familiar y de apartarlo completamente del contexto institucional y político, en el cual podría resultar realmente polémico. Teniendo en cuenta las circunstancias en las que se han ido viendo estos últimos seis años, resulta poco creíble esta actual alegría por ser vecinos.

También asegura el medio público británico que el heredero del trono, Guillermo, y la verdadera figura estimada de la institución, Kate Middleton, ya han sido informados del regreso. Cabe remarcar que, hoy en día, el príncipe de Gales y su hermano no mantienen ningún tipo de relación. La traición cometida al marcharse de la institución sin mirar atrás y, a posteriori, denigrándola públicamente para hacer caja ha marcado un antes y un después en la relación entre los hermanos, ya que ha complicado mucho el camino hacia el trono de Guillermo, que esquiva miserias familiares –sin protagonizar prácticamente ninguna– desde que era una criatura. Después de haber capeado el temporal de la salida de los duques de Sussex en 2020, esta vuelta ante la cual les toca guardar silencio para no hacer la bola aún más grande se les ha debido de sentar peor que un sándwich de chinchetas a la hora del té.

¿Por qué?

Y ante este movimiento la gran pregunta es: ¿Por qué vuelven? Si hacemos un análisis lógico de los hechos resulta difícil de contestar. Enrique dijo que en el Reino Unido la prensa sensacionalista había convertido la vida de su mujer "en un auténtico calvario". Si tenemos en cuenta que esta misma prensa le ha ganado la partida a los tribunales a principios de julio, cuando perdió un caso contra el Daily Mail y el Mail on Sunday, por el cual tendrá que pagar millones de libras –aún no se sabe cuántos, pero podrían ser muchos– de compensación al grupo mediático, aún resulta menos normal todo ello. No se puede entender de dónde saca las ganas de volver a un país en el que le han dado la espalda el pueblo, la justicia, la institución monárquica y la familia, y donde la prensa le está esperando para volver a convertir de nuevo la vida de Meghan Markle en un supuesto "calvario".

Como no tiene ningún sentido, quizás el problema es nuestro, que lo analizamos desde la honestidad. Quizás estaba todo previsto así desde el principio. Quizás el plan era exagerar mucho al salir del Reino Unido –esto ha sido bastante evidente– para marcharse a las Américas a acaparar muchos dólares –con Netflix han facturado unos 100 millones, con Spotify unos 20 y él con las memorias que publicó unos 25 más– y después volver a casa con el zurrón bien lleno a vivir una vida regalada como la de antes, pero sin ningún tipo de compromiso social porque ya no viven del erario público. Realmente, una jugada maestra.

Por fascículos

No se puede descartar que, además de todo esto, también estemos ante un aterrizaje suave para reinserirse en la vida pública del Reino Unido. Quizás de entrada con los actos de sus organizaciones y, a la larga, si todo sale como está previsto, desde dentro de la casa real. Esto quizás será lo que más en duda se puede poner, ya que dependerá de quién mande en aquel momento. La sociedad compraría que Carlos les perdonara y abriera tímidamente la puerta a algunos actos. Esto él se lo puede permitir. Guillermo y Catalina, no. Mientras nosotros analizamos el ahora, los expertos en comunicación de las casas reales siempre trabajan a largo plazo. Ellos no son como los políticos que solo piensan en periodos de cuatro años. Ellos son permanentes. Pueden tener planes a décadas vista.

Hay quien opina que el traslado al Reino Unido no es un intento de instalarse en el país nuevamente de manera fija porque no se han vendido su millonaria mansión de Montecito. Si estamos ante un soft landing los tiempos son importantes. Normal que la conserven un tiempo más. No hay que confesar todas las intenciones el primer día. Además, quizás no se la vendan porque también existe la opción de que si no saliera bien el plan de volver a su país de origen para vivir de las regalías del poder, puedan volver fácilmente a California. Eso sí, con la libreta bien llena de nuevas miserias de los Windsor para seguir victimizándose en streaming ante el mejor postor. Todas las opciones están sobre la mesa. Todas menos trabajar, claro.

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