Cabaret Pop

Leonor, ¿una alumna más?

La heredera del trono español ha comenzado el grado de ciencias políticas rodeada de expectación y de unas crónicas acríticas que no le hacen ningún favor

La princesa Leonor al llegar este lunes al Campus de Getafe de la Universidad Carlos III donde cursará el grado de Ciencias Políticas
13/09/2026 - 13:00 h.
5 min

BarcelonaLa estudiante Leonor de Borbón y Ortiz ha comenzado esta semana la carrera de ciencias políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Si bien habría sido un mensaje realmente rompedor que la heredera del trono español estudiara en cualquier universidad de fuera de la comunidad más céntrica de España, nos tendremos que conformar con que no haya acabado en una universidad privada, como ha ocurrido con sus primos hermanos paternos, y que no le hayan hecho un traje formativo a medida y esté cursando unos estudios preestablecidos, como los que hacen el resto de estudiantes de aquel centro. Es decir, que no hayan hecho con ella lo que hicieron con Felipe VI cuando era príncipe: le crearon unos estudios ad hoc en la Universidad Autónoma de Madrid para convertirlo en el preparado.

Es curioso cómo una persona que debe recoger en ella misma la pluralidad en su máxima expresión –y para este propósito se la ha enviado a hacer el bachillerato a la internacionalísima escuela UWC Atlantic College de Gales–, una vez en España resulte más escasamente próxima a la pluralidad interna. O mejor dicho: a cierta pluralidad interna. Por ejemplo, la que le habría conferido hacer la carrera en cualquier universidad catalana. De hecho, las tres mejores universidades de España según el U-Ranking son catalanas. Habría sido un buen reconocimiento. Hay que decir que durante sus tres años de formación militar sí que ha descubierto las singularidades de otros territorios del Estado, como son Aragón, Galicia y Murcia. No venir a Barcelona ha sido una –nueva– oportunidad perdida para darle un perfil realmente plural y convertirla en una princesa de Gerona más verosímil.

Esconder el privilegio, la evidencia

Pero esta autolimitación –que, por cierto, es especialmente triste ahora que su tía, la infanta Cristina, tiene casa nuevamente en la capital catalana– no ha impedido que la prensa más pelota del reino haya afilado bien las palmas de las manos a base de aplaudir indiscriminadamente en las crónicas del estreno universitario de la princesa de Asturias. Diversos medios escribían que Leonor había empezado en la universidad "como una alumna más". No hay ningún tipo de duda de que el leitmotiv del reinado de Letizia es que Leonor esté completamente apartada de la imagen de privilegio que ha caracterizado a todos sus predecesores y que siempre les ha acabado conduciendo a crisis de popularidad. Tanto es así que, para ser más del pueblo, cuando hay encuentros de las futuras reinas de Europa, la heredera española no aparece. Es por este motivo que el "como una alumna más" ha debido ser muy bienvenido en la Zarzuela. Pero, claro, en el mundo real esta frase hace un eco patético. La verdad es que no se veía tan poco periodismo desde que la selección de fútbol española ganó el Mundial...

Hay que ser muy atrevido para poner a Leonor la etiqueta de alumna como cualquier otra. Lo que no acabo de poder calibrar es si esta desaparición del sentido crítico mediático se debe a una desoladora compra de los titulares manufacturados por el think tank de palacio para quedar bien con la institución o al hecho de vivir tan completamente desconectados de la vida real de los universitarios que realmente los autores de estos textos piensan que el resto de alumnos de la UC3M tienen una vida como la de ella. Mal por mal, ojalá fuera el primer motivo. Porque si ha sido el segundo, el oficio ya no lo salvaremos de ninguna manera.

¿Igual?

De entrada, Leonor no tendrá que trabajar durante los cuatro años que dura su grado. Tampoco si después cursa un máster, sea aquí o en el extranjero. Y mira que salen caros. Aquí y en el extranjero. Eso no la hace en absoluto igual al casi 50% de los estudiantes encuestados el año pasado por un estudio de la Xarxa Vives, que decían que trabajaban mientras estudiaban en la universidad. Tampoco la hace en absoluto igual al resto haber entrado a la universidad siguiendo el proceso de admisión anticipada (early admission), mediante el cual accede a la UC3M un porcentaje muy reducido de alumnos. Además, en esta vía de acceso solo dos de cada diez alumnos son españoles. Aquí ha sido muy poco española, la representante de todos los españoles. Tampoco es muy mainstreamno haber hecho las PAU. Definitivamente, eso sí que no la convierte en absoluto en "una alumna más". De hecho, nada la habría convertido más en una alumna normal y corriente que hacer la selectividad, que es el filtro más democrático que tenemos hoy en día en materia de enseñanza superior.

Tampoco la iguala al resto de sus compañeros que para ir de casa a la universidad utilice transporte privado, por ejemplo. De palacio a la universidad puede llegar a haber una hora y media en transporte público, y media en coche, un tipo de vehículo que hoy en día no se pueden permitir ni algunos adultos que llevan años trabajando. ¿Nos reiremos, el día que nos hagan discursos contra el cambio climático? ¿O quizás directamente lloraremos? Pero bueno, después de llegar al campus con solo un tercio del tiempo que tardaría el resto y de no sufrir el cansancio de haber tenido que trabajar, uno podría decir que por fin sí que será una alumna más. ¡Pero mira por dónde, tampoco!

Inserción laboral

Una de las mayores intrigas de los estudiantes universitarios es saber si encontrarán trabajo, y si este trabajo será de calidad. De hecho, conocer la inserción laboral de los grados y másteres universitarios les condiciona a la hora de matricularse o no en estudios que quizás les apasionarían, pero con los cuales quizás acabarían precarizados de por vida. Aquí, la alumna Leonor parece que tiene también mucho terreno ganado con la empresa familiar, una oposición que tiene aprobada desde el nacimiento. Un extra que no la hace una alumna más, en particular, ni una ciudadana más, en general. No compartir piso con cuatro personas más en unos bajos de la periferia de la capital de sus antepasados Austrias o no tener que dosificar la beca para que le dure todo el año tampoco ayudan mucho a hacer que pueda seducir al pueblo. O al menos que resulte creíble este titular tan violento con la inteligencia de la gente.

Tampoco la iguala con el resto que el primer día la salgan a recibir coralmente el rector, la vicerrectora de estudiantes y el decano de su facultad. Tampoco la ayuda a ser una más que esté rodeada de un grupo de agentes de seguridad de paisano pero tan fácilmente identificables, que alguna gente la aplauda y que muchos le hagan fotos mientras camina. Pero estas cosas, pobre, no son culpa suya. Seguramente, lo más justo es compadecerla por todo esto. Son avatares más bien inseparables de su destino. Tal como la prensa que le hace la pelota a su padre a través de ella. Una prensa que solo busca ayudarse a sí misma y que a Leonor no le hace ningún favor. El titular soñado ha sido su peor aliado. Entre otros, porque en las redes se han puesto las botas con el "como una alumna más". Quizás en esto de ser un meme sí que ha sido bien igualada a todo el mundo. Hoy en día no se salva nadie. ¡Por suerte!

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