África

Personal de Médicos Sin Fronteras abusa sexualmente de refugiadas sudanesas a cambio de comida

La ONG admite que ha despedido a 18 trabajadores después de haber recibido 59 denuncias

BarcelonaUna veintena de trabajadores de Médicos Sin Fronteras (MSF) abusaron sexualmente de al menos cincuenta y nueve mujeres refugiadas de Sudán. En la mayoría de los casos, el personal humanitario las forzó a mantener relaciones sin consentimiento a cambio de comida o trabajo. La organización no gubernamental ha admitido las acusaciones y ha explicado en un comunicado este lunes que ha despedido a los 18 responsables —que a partir de ahora no podrán trabajar con la organización—, pero reconoce que no ha podido identificar a algunos de los otros presuntos autores.

Los hechos tuvieron lugar en 2024 en Chad, junto a la frontera con Sudán, en el marco del proyecto Andre, dedicado a la acogida de miles de personas que huían de la cruenta guerra que enfrenta a las Fuerzas de Apoyo Rápido con el ejército del país. Varios cooperantes, tanto locales como internacionales, habrían cometido delitos que van desde el acoso sexual hasta la explotación y el abuso a diversas refugiadas, entre las cuales hay menores de edad. La organización detalla casos en los que se las explotaba a cambio de alimentos, agua y leche y otros en los que se las obligaba a mantener relaciones a cambio de darles trabajo o dinero.

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MSF abrió una investigación en noviembre de 2024 y desplegó varios equipos en los proyectos del este de Chad, después de recibir varias denuncias. El informe con las conclusiones se emitió de manera interna en julio de 2025, pero no ha sido hasta este fin de semana que la agencia estadounidense AP —que se hizo eco del caso en primera instancia— ha dado a conocer el contenido. La organización concluye que los abusos habrían sido generalizados y apunta a un patrón de "tráfico sexual" organizado.

"Esta conducta indebida representa una grave violación de los valores y responsabilidades de MSF, y lamentamos profundamente el daño causado", asegura la ONG. "Continuamos trabajando para reforzar nuestros sistemas de prevención, detección y respuesta. Animamos al personal, a los pacientes y a los miembros de la comunidad a que nos denuncien cualquier conducta indebida, y nos comprometemos a garantizar que nuestros canales de denuncia sean seguros".

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Una lacra invisible

La guerra en Sudán ha provocado la crisis humanitaria más grande del mundo: se estima que más de 11 millones de personas están desplazadas y 28 millones sufren hambre aguda. En este contexto, la violencia sexual se ha utilizado de forma masiva por los dos bandos del conflicto, mayoritariamente por combatientes, pero pasa desapercibida. En un informe publicado por la misma MSF este mes de marzo, aseguraban haber recibido noticia de más de 3.000 casos de violencia sexual en la región de Darfur. Una cifra que tan solo es "una fracción de la verdadera magnitud del problema", en palabras de la organización.