"El primer hombre me violó dos veces; el segundo, una, y el tercero, cuatro más": hablan las mujeres de Sudán
Un informe de MSF documenta más de 3.000 casos de violencia sexual en Darfur, casi todos a manos de combatientes
Barcelona"Nos llevaron a un descampado [...]. El primer hombre me violó dos veces; el segundo, una, y el tercero, cuatro más. El cuarto también me violó una vez". "Durante todo el camino, los milicianos pedían a las mujeres que les siguiéramos e insistían cuando nos negábamos. Pasaba en todas partes. En el bosque: dos milicianos allí, tres más al cabo de un rato. Estaban por todas partes. Todo pasaba a plena luz del día".Testimonios así de espeluznantes son habituales en la zona de Darfur, en Sudán, donde de aquí a un par de semanas harán tres años que el país está inmerso en una guerra civil devastadora.
Mientras los enfrentamientos entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR) y el ejército del país han sembrado el terror –hasta el punto de que la ONU ha alertado sobre graves violaciones de derechos humanos– y el hambre asedia a más de 24 millones de personas (el 40% de la población), la violencia sexual pasa desapercibida lamentablemente. Con todo, es generalizada y constituye un arma de guerra más para los dos bandos en conflicto.
Entre enero de 2024 y noviembre de 2025, al menos 3.396 supervivientes de violencia sexual fueron atendidas en centros con presencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Darfur del Norte y del Sur, en Sudán. Una cifra que la organización indica que solo es "una fracción de la verdadera magnitud del problema", teniendo en cuenta que la mayoría no pueden acceder a la atención médica de manera segura. El 97% de las víctimas registradas eran mujeres, y el 95% habían sido abusadas por hombres armados, según ha podido recoger la organización en un informe.
Después de que las Fuerzas de Apoyo Rápido capturaran la ciudad de Al-Fashir, la capital de Darfur del Norte, en octubre de 2025, MSF atendió a más de 140 mujeres que habían sido abusadas y que huían hacia la ciudad de Tawila, donde hay campos de refugiados. Los ataques fueron generalizados y a menudo perpetrados por múltiples agresores ante sus familias, y se dirigieron deliberadamente a comunidades no árabes como forma de humillación y terror, como en atrocidades anteriores de las FSR. A estas hay que sumar 732 personas más que MSF trató entre diciembre de 2025 y enero de 2026 en los campos de desplazados en los alrededores de Tawila.
Más allá del frente
Este tipo de violencia no se limita al campo de batalla, sino que "está presente en todas las comunidades", declara Ruth Kauffman, referente de salud de la unidad de emergencias de MSF. El desplazamiento forzado de población, el colapso del sistema de apoyo comunitario, la falta de acceso a la atención médica y las grandes desigualdades de género, dice, propician que subsistan este tipo de abusos en todo el Sudán.
Las supervivientes describen ataques no solo durante los combates, sino también en su vida cotidiana: en las carreteras utilizadas para huir de la violencia, en los campos donde las familias cultivan alimentos, en mercados y en campos de desplazados. "Cada día, cuando la gente va al mercado, hay cuatro o cinco violaciones. Cuando vamos al campo de cultivo, pasa lo mismo. Los hombres se cubren la cara y violan a las mujeres", explica otro testigo.
Después de haber sufrido los abusos, muchas supervivientes se enfrentan a obstáculos para acceder a la atención: la inseguridad, el estigma y la escasez de protección ante el agresor hacen que queden desatendidas o que decidan no denunciar. Para evitarlo, MSF hace un llamamiento internacional para exigir responsabilidades a los agresores y para que los actores humanitarios amplíen urgentemente los servicios de salud y protección en Darfur y en todo el Sudán.