50 años después del golpe de Estado, Argentina sigue rechazando ampliamente la dictadura
Ni cinco décadas de distancia, ni el discurso de "reconciliación" del gobierno de Milei no han conseguido diluir el consenso social alrededor del proceso de Memoria, Verdad y Justicia
“No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”, decían decenas de pancartas el martes pasado en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, en una manifestación histórica por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia en la Argentina. A pesar de que el 24 de marzo siempre es una fecha señalada en el calendario, la de este año no era una cita más, ya que se cumplían 50 años del golpe de estado cívico-militar que desembocó en la dictadura más cruel de la historia reciente del país, de 1976 a 1983.Los organismos de derechos humanos, como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, habían hecho un llamamiento a llenar la plaza, como siempre, y la respuesta fue masiva. Horas antes, la Casa Rosada había publicado un vídeo de una hora y cuarto de duración, en el que reclamaba, como cada 24 de marzo desde que gobierna Javier Milei, un “Día de la Memoria Completa”, en un insistente –y por ahora, infructuoso– ejercicio de reconfigurar el relato y relativizar los crímenes cometidos en manos del Estado durante la dictadura.El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), un organismo que se dedica a velar por los derechos humanos y la democracia en la Argentina, ha publicado recientemente el informe Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después, donde se confirma que el 70% de la población rechaza el golpe de estado de 1976. Si bien es cierto que el oficialismo condena el asalto a la democracia en sí –al día siguiente de la manifestación el portavoz Manuel Adorni reiteró en rueda de prensa que es un hecho que “nunca tendría que haber tenido lugar”–, también lo justifica indirectamente, ya que señala a las organizaciones terroristas de izquierdas como creadoras de un contexto de violencia que era necesario controlar. Ante esto, el estudio del CELS vuelve a revelar el carácter no negociador en la población sobre los motivos del golpe: el 45% considera que no había motivos para justificarlo, y un 18%, que había “pocos”.Sobre lo que aconteció con el gobierno militar, el 61% considera que el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” fue una dictadura que llevó a cabo un plan sistemático de desaparición de personas y violación de los derechos humanos, y no un gobierno que encaró una lucha contra el terrorismo, en la que habría habido “excesos”, tal como sostiene el gobierno de Javier Milei. En este caso, las diferencias entre una visión y la otra son notables, y aún se amplían más cuando nos adentramos en la gestión de las políticas de memoria: según el gobierno de Milei, son “sesgadas y de revancha”, y requieren una revisión que incorpore la llamada “memoria completa” donde se tengan en cuenta las víctimas y familiares de víctimas de las guerrillas terroristas, para ayudar a “reconciliar” la sociedad argentina.Solo 1.600 cuerpos recuperados
“Si quieren «memoria completa», que nos digan dónde están los desaparecidos y los bebés apropiados”, decía al ARA Francisco, de 44 años, que fue a la manifestación con su mujer y su hijo de 5 años: “Continuamos esperando que aparezcan los que faltan”. Hasta ahora, el Equipo Argentino de Antropología Forense, ha recuperado 1.600 cuerpos de personas desaparecidas durante la dictadura, de las cuales ha podido identificar alrededor de 800 –las últimas 12, este mes de marzo en las excavaciones en el antiguo centro clandestino de detención y tortura La Perla, en la provincia de Córdoba–. Según los organismos de derechos humanos, el total de desaparecidos por la dictadura supera los 30.000, una cifra que también discute el gobierno de Milei.“Más que un gobierno negacionista, tenemos un gobierno que reivindica la dictadura”, dice a Árá Verónica Castelli, militante de la organización HIJOS, “y lo hace porque necesita dar continuad al plan econmico de entonces, que se basa en la destrucción de la industria nacional”. Según datos del Centro de Economía Política Argentina, durante el gobierno de Milei han cerrado más de 20.000 empresas en el país. De hecho, la consigna establecida por el 24 de marzo de este año ha sido “El mismo plan, la misma lucha”, tejiendo así una línea temporal entre pasado y presente que, por una parte, equipara las estrategias económicas de la dictadura con las actuales, y por la otra, reivindica y recupera las ideas que llevaron a los militantes de entonces a organizarse políticamente.Precisamente en esta articulación entre el ayer y el hoy es donde Castelli encuentra una grieta clave: los jóvenes. Parte de su tarea como miembro de HIJOS es impartir charlas sobre la dictadura a niños y adolescentes en las escuelas. “Cuando te escuchan, y ven un testimonio en primera persona, entienden muchas cosas y descren lo que les llega por las redes sociales”. Esta activista, que encontró a su hermana Milagros –apropiada ilegalmente por los militares– gracias a las Abuelas de Plaza de Mayo, encuentra importante distinguir el porqué del apoyo joven a Milei: “Todos sabemos que este gobierno llega al poder, en gran parte, gracias al voto joven, deslumbrado por las promesas económicas –pero dudo que los jóvenes que votaron a Milei se hayan volcado masivamente a reivindicar la dictadura o a rechazar un proceso de Memoria, Verdad y Justicia en Argentina”. Sol, de 27 años, no había visto el vídeo que subió la Casa Rosada por la mañana, pero no le interesa. Mira la plaza, llena a rebosar de gente, y sonríe: “Es sencillo: somos un montón de gente mirando la historia de una forma activa para decidir cómo queremos que sea nuestro presente”.